El portero del equipo Sub-17 de los Tiburones Rojos del Veracruz, Alan Quevedo de 16 años y su amigo Miguel Eliacim Caldelas fueron asesinados al intentar negociar el rescate del hermano del futbolista con unos secuestradores.
De acuerdo con el portal La doce.com.mx, tanto Quevedo como Caldelas fueron baleados la madrugada de este domingo en la entrada del fraccionamiento Arboleda San Ramón, donde llegaron los cuerpos policiacos, donde hallaron el cadáver de las víctimas.
Según reportes, la mañana del sábado el hermano del arquero fue privado de su libertad. Luego sus captores pidieron un rescate, el cuál fue pagado, pero la víctima no fue liberada.
Esto desencadenó una búsqueda por parte de la familia que los llevó a una cada donde fueron recibidos a balazos, lo que originó una persecución.
Posteriormente, elementos de la Secretaría de Seguridad Pública hallaron en el vehículo Mazda color rojo con placas YJX5999 del estado a dos personas sin vida, entre ellos un menor de edad (el portero de los Tiburones Rojos) y a Miguel Eleacim Caldelas, de 25 años.
El portal La Doce también informa que Alan entrenaba con la escuadra menor de los jarochos en busca de una oportunidad de hacerse con un puesto en la categoría mencionada.
«Al final de cuentas es una muerte, como que no haces mucho caso de por qué fue, pero si vas a agarrar y ves por qué fue, dices ‘qué tristeza, no fue enfermedad, no fue accidente, está cañón, está cañón’. Y no veo que nadie haga nada», punto José Luis Sánchez Solá, entrenador del Veracruz.
Por su parte, Miguel Caldelas Morales se dedicaba a la práctica profesional de taekwondo, y había representando a Veracruz en algunas competencias.
