Ha explotado definitivamente en el Real Madrid coincidiendo con el 4-4-2 ante la ausencia de Garteh Bale.

And the winner is… “¡Isco, Isco, Isco…!”

La idea de Carlo Ancelotti de apostar por un centro del campo creativo le ha dado la oportunidad de lucirse

Escribe Tomás Roncero en ‘AS’ que es «un mago al que es casi imposible quitarle la pelota»:

Su tren inferior muy bajo y su depuradísima técnica justifican esa plasticidad que tanto magnetismo emocional provoca en las gradas. El fenómeno de la Iscomanía va más allá del Bernabéu.

Y remachan Alvaro de la Rosa y Marco Ruiz en el mismo diario que el malagueño, con la magia de su fútbol, no sólo ha conquistado al madridismo (el Bernabéu reconoció su partidazo ante el Barça despidiéndolo en pie) sino también cada campo que visita: ovacionado en Cádiz cuando se echó la Sub-21 a la espalda ante Serbia, en el Ciutat de Valencia… y en Anfield, uno de los templos del fútbol.

Hubo jugadores del Cornellà, como Caballé, que incluso le dijeron sobre el mismo césped: «Eres una máquina».

Al contrario que otros jugones, Isco ha tenido que ganarse el puesto en el Madrid (o crear una corriente de opinión para que así sea) desde el esfuerzo y la implicación en defensa. Pero para Isco es en realidad una vuelta a los orígenes.

Paco Pineda (jugó en el Madrid de 1980 a 1985) aún recuerda qué vio «en un chaval que apenas levantaba cuatro palmos del suelo» cuando lo reclutó para la escuela de Fútbol de Benalmádena con sólo cinco años: «Con lo chiquitín que era hacía cosas que no se aprenden, tenía un don».

Y fue en su primer equipo, el Atlético Benamiel, donde empezó a jugar de mediocentro. Ya en el Valencia (donde le llamaban el jefe, por su calidad y por la seguridad en sí mismo que mostraba), adelantó su posición (mediapunta): la misma que ocupó en el Málaga antes de fichar por el Madrid.

Sus experiencias como falso nueve en el equipo blanco no funcionaron. Pero una vuelta al trabajo, a ese origen del Benamiel, le ha hecho brillar ahora en el centro del campo. Brilla él y lo hace el Madrid de los violinistas (James-Modric-Kroos-Isco). Y surge una incógnita: ¿Quién se caerá del once titular cuando vuelva Bale?

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