Genios del fútbol

La «magia» de Ronaldinho

En el estadio de los sueños imposibles y de las historias épicas, Ronaldinho Gaúcho se alza como uno de los héroes más queridos.

La "magia" de Ronaldinho

La leyenda de Ronaldo de Assis Moreira, conocido universalmente como Ronaldinho, se forjó en los barrios humildes de Porto Alegre.

Con la habilidad de los grandes guerreros de la cancha, Ronaldinho comenzó su ascenso en el entorno difícil de una de las favelas más duras de Brasil. Era apenas un niño cuando el fútbol comenzó a ser su refugio, y su primer ídolo fue su hermano Roberto de Assis, quien, en una de las primeras victorias familiares, consiguió un contrato en Gremio que les permitió mudarse a una casa en una zona más segura.

La tragedia tocó a la puerta de los Moreira justo después de aquella mudanza. João, el padre de Ronaldinho y guardia de seguridad en el mismo Gremio, perdió la vida en un accidente doméstico. Apenas ocho años tenía Dinho cuando el dolor marcó su vida y, con ello, el camino de su futura grandeza. Desde entonces, su hermano Roberto fue su guía y, más adelante, su representante.

Los primeros pasos en la cancha profesional llegaron con solo 17 años, cuando debutó en el primer equipo de Gremio. Con cada jugada y cada gol, la magia de su talento fue deslumbrando a propios y extraños.

Fueron 58 goles y 20 asistencias en 121 partidos; una racha que lo convirtió en una estrella en ascenso, lista para dar el salto a Europa.

En 2001, el PSG se llevó a la joya brasileña, firmándolo por cinco millones de euros y dándole la primera oportunidad de brillar en el Viejo Continente.

Pero fue en 2003 cuando llegó el traspaso que cambiaría su vida y la historia del Barcelona. Con una inversión de 24 millones de euros, el equipo blaugrana lo sumó a sus filas, y la cancha del Camp Nou fue testigo del nacimiento de un ídolo eterno.

En el año 2005, Ronaldinho tocó la cima al recibir el Balón de Oro y al ser campeón de La Liga y la Supercopa de España. Y, como un capítulo perfecto para un relato épico, en 2006 levantó el trofeo de la Champions League.

Hoy, recordamos a Ronaldinho como aquel niño que soñaba en las calles de Porto Alegre y que se sobrepuso a las adversidades para llegar a lo más alto. La sonrisa que regalaba al público cada vez que tocaba el balón sigue siendo el emblema de su legado. En el estadio de la vida, Ronaldinho ganó mucho más que trofeos: conquistó los corazones de todos.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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