Desde el Exilio

Miguel Font Rosell

¿Vigueses distinguidos?

 

 

El mundo de la política actual se está convirtiendo en un mundo de canallas, hipócritas, mentirosos, vanidosos, conspiradores, vengativos, cobardes, traidores, de tipos y tipas sin escrúpulos, ególatras en busca de su único interés personal, aun a costa de la verdad, la justicia, la solidaridad o cualquier virtud ciudadana que se interponga en su camino. Es el riesgo de la democracia aplicada a pueblos poco conscientes de sus deberes como ciudadanos, a pueblos fáciles de engatusar, susceptibles al halago o a su condición de propensión al victimismo. Es el caso de Vigo.

Las primeras elecciones democráticas, dieron como resultado una victoria destacada de la UCD de Adolfo Suárez en la figura de Víctor Moro como candidato más votado por el pueblo vigués, en una Corporación en la que se atomizaron los pequeños partidos quienes, premonitoriamente, se aliaron todos ellos para que por un solo voto, Vigo no tuviera el alcalde que deseaba la mayoría de los vigueses, pasando a convertirse en el primer alcalde de la reciente democracia el socialista Manuel Soto, quien habría de iniciar la permanente frustración de la ciudad en su pretendido progreso.

De ahí en adelante, Vigo no fue capaz de conseguir nunca un alcalde a la altura de sus posibilidades, siempre con resultado de pactos entre perdedores, de espaldas a las decisiones del ciudadano, con dos excepciones que dieron mayoría absoluta, una vez para el PP con Manuel Pérez y otra la actual para el PSOE con Abel Caballero, quizá los peores alcaldes en cuanto a la consecución de las posibilidades de progreso que la ciudad ofrece. Ambos por incapaces, aunque el primero lo fuera por orfandad de ideas y el segundo por maquiavélico, fiel reflejo de lo apuntado en principio.

Quien no sabe ganarse a un pueblo por la bondad de sus actos, busca siempre apuntarse logros ajenos, calumniar, crearle enemigos a su pueblo para ofrecerse luego como libertador, mintiendo permanentemente a la hora de desprestigiar a quien se oponga a sus dictados y desmontando todo tipo de instituciones que se opongan a sus caprichos y no le rindan pleitesía.

Hoy Vigo vuelve e ser un claro ejemplo de ello, con algo tan aparentemente neutro como el nombramiento de “vigueses distinguidos”.

Se trata de unos honores propuestos en 1985, cuando curiosamente el actual alcalde era Ministro de Transportes con Felipe González, destituido por “deterioro, caos, continuas críticas e ineficacia en su ministerio” (ABC) y del que el periódico El País llegó a calificar como el peor, más inepto y más contestado ministro del momento.

En ese mismo año de su fundación, era condenado por pertenecer a banda armada el gaditano Sebastián Rodríguez Veloso (Chano), !!!vigués distinguido 2001!!!, quien posteriormente, a instancias del BNG habría de ser indultado por Zapatero, tras una condena a 84 años de cárcel por participar en atentados con explosión en varias ciudades españolas y por el asesinato del empresario andaluz, presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla, Rafael Padura, asesinado con premeditación y alevosía mediante un tiro en la nuca, a bocajarro, con salida frontal por un ojo, hechos de los que nunca llegó a arrepentirse ni a pedir perdón, ni a la familia, ni a la sociedad que tan bien le ha tratado, permitiéndole incluso representar a España en olimpiadas paralímpicas, donde ha obtenido sonadas medallas que, parece ser, no recogió al tener que escuchar para ello el himno español.

Hasta ahora, ni en Vigo, ni desde la política, ni desde la propia asociación de vigueses distinguidos, nadie le ha pedido que devuelva la consideración, como si le han pedido al director de la Caja, quien no ha asesinado a nadie y, cuestiones legales y consideraciones aparte, ha hecho por Vigo mucho más que lo que pueda haber hecho el terrorista en cuestión, propuesto en su momento además por el BNG para representar a los vigueses en el Concello.

Hoy, tras haber cumplido los treinta años, y convertida en una institución ciudadana, “vigueses distinguidos” ha ido viendo como con el languidecer de la política con mayúscula, su seriedad y peso especifico se ha ido perdiendo al ir incorporando poco a poco a personajes y entidades cada vez de menor peso y más cercanas a intereses menos generales, ya que al ser propuestas las candidaturas por los partidos, el interés partidista preside ya cualquier nominación, por pintoresca, indignante o absurda que sea, que las ha habido y no como excepción.

Siempre he pensado que la seriedad de los concursos depende más de quien forma parte del jurado que de quien se postula a los honores, y siendo así, la proclamación anual de “vigueses distinguidos” se ha convertido ya en una solemne escenificación de lo más pueril.

Como era de esperar en esta carrera hacia el desprestigio, y considerando que cada partido puede proponer sus candidatos, la sucursal gallega de Podemos, los denominados “En Marea”, proponen a la Junta de Personal del Area Sanitaria de Vigo, fundada en mayo de 2015, hace ahora menos de un año, y cuya labor en este tiempo ha sido la de sostener pancartas en contra de la supuesta privatización del nuevo hospital de Vigo, el mayor de Galicia y uno de los más modernos de Europa aunque, claro está, llevados a cabo por la Xunta, lo cual en la política viguesa actual de victimismo sin límites, no se perdona, aunque la inversión sea la más fuerte de la Xunta en Galicia en los últimos años.

El resto de los propuestos, de un total de 8 en el que 7 son entidades y solo una es una persona física, la pintora Menchu Lamas (lo contrario en cuanto al espíritu inicial de premiar “vigueses distinguidos”), tienen tantos méritos como los que se supone que en años venideros se irán otorgando al resto de entidades, más o menos próximas a los intereses de los distintos partidos. Hasta ahí la historia común a cualquier proceso de deterioro de un premio, que nace con ilusión y languidece, bien con indignación, o simplemente con desidia.

La guinda, no obstante, lo constituye la negativa de los distintos partidos de izquierda a otorgar el premio a una entidad propuesta por los peperos: Red Madre.

¿Quién dice la izquierda extrema de la Corporación viguesa, que es Red Madre? Por supuesto, la eterna canción: la ultraderecha, los antiabortistas, la intransigencia religiosa, personas que denigran la ciudad, que generan controversia social, que van contra la libertad de la mujer, que rompen el espíritu del premio, que suponen una propuesta partidista y vergonzosa, etc. etc.

Aquí he de aclarar que yo ni soy católico, ni creo en dios alguno, ni pepero, que en política me considero un navegante solitario y que en materia religiosa soy un agnóstico convencido (ya se que suena raro), admirador, no obstante, de la figura del Galileo universal y profundo detractor de la Iglesia como institución, a quien considero una mafia peligrosa, causante de gran parte de las mayores tragedias, mentiras y manipulaciones de la historia y la verdadera enemiga de la figura real de Jesús de Nazaret.

Realmente, ¿quién es Red Madre?

De entrada he de decir que para mi es una institución a la que admiro, que me merece todos los respetos y que no hace otra cosa que el bien a la sociedad en general, sin distinciones, desde la libertad y la entrega de quienes desinteresadamente dedican su tiempo a ayudar a los demás.

Se trata de una institución con presencia en Vigo desde 2008, que hasta hoy ha dado cumplida y satisfactoria respuesta a más de 1.000 mujeres que han acudido a ella libre y gratuitamente, a la que cerca de 500 de los niños y niñas que hoy corretean por nuestros parques públicos le deben buena parte de su existencia, que ha ayudado a solucionar graves problemas de convivencia a gran cantidad de familias, y que todo ello se lleva a cabo sin militancia alguna en partido político ni confesión religiosa, con independencia de las inclinaciones y motivos que cada uno de sus miembros pueda tener particularmente.

Resulta incluso curioso señalar que cerca del 50% de las personas a las que atiende provienen de todo tipo de colectivos ciudadanos, algunos incluso de posibles opositores, siendo el departamento de Bienestar Social del Concello una de las entidades mas atendidas por Red Madre a la hora de ayudar a quienes desde el propio ayuntamiento no aciertan a ofrecer la ayuda demandada.

Desde Red Madre se vive diariamente el drama de muchas mujeres que se han quedado embarazadas y que bien no lo deseaban, o bien no pueden soportar, por distintas circunstancias, las consecuencias que de ello se derivan. Muchas de estas mujeres solucionan o tratan de solucionar acertada o desacertadamente el problema por sus propios medios, pero muchas otras tratan primero de informarse de las distintas opciones, ayudas, soluciones, consecuencias, etc. a la hora de tomar una decisión, siempre difícil y traumática.

La encrucijada casi siempre suele mostrar únicamente dos destinos opuestos, el aborto o la maternidad, a veces irresponsables ambas, o decididas desde el conocimiento responsable. Existen por ello colectivos que trabajan por encontrar la solución en bien de un lado u otro del dilema.

Por un lado las abortistas, quienes basan sus acciones en el derecho de la mujer a decidir con su cuerpo libremente, sin demasiada consideración hacia la existencia de un proyecto de vida, que han empezado a gestar, la mayor parte de las veces (no todas, por supuesto) tras un acto de puro placer, sin precauciones previas ni posteriores inmediatas, que las hay, y todo ello decidiendo libremente, pidiendo incluso que sea la propia seguridad social quien financie su pretendido derecho al aborto.

Por otra parte, entidades como Red Madre, quienes también basan sus acciones en el derecho de la mujer a decidir libremente (las imposiciones vendrán en todo caso de planteamientos religiosos o no de cada afectada), aunque considerando que no se trata únicamente del cuerpo de la mujer, sino también de velar, en cuanto a la decisión a tomar, por los derechos a una expectativa de vida que lleva implícita el embarazo, ofreciendo información sobre las distintas opciones, apoyo tanto psicológico como económico o social, y consuelo ante el drama que, sin lugar a dudas, vive quien se encuentra ante tal dilema.

Resulta curioso escuchar las acusaciones que desde grupos abortistas se emiten contra este tipo de entidades, a quienes acusan de ir contra los derechos de la mujer. Conociendo gran parte de los casos particulares de cada una de las afectadas, predominan en su drama casi sistemáticamente, planteamientos machistas profundamente antifeministas en la decisión de abortar: maridos que no quieren más hijos, amantes que amenazan con el abandono, novios que no quieren comprometerse, padres que no quieren la vergüenza de una hija embarazada, planteamientos sociales, mujeres con miedo a padres, novios, maridos o amantes, y en general un amplísimo porcentaje de protagonismo en la conveniencia del hombre, en todos aquellos desenlaces que acaban en un aborto que, paradójicamente defienden aquellas que se auto titulan feministas, quienes finalmente ayudan a aquello que pretenden quienes les amenazan (el aborto), a quienes teóricamente combaten pero a quienes, ingenua e involuntariamente, acaban haciéndole el juego.

Siendo así las cosas y volviendo al principio en cuanto a planteamientos políticos, la candidatura de Red Madre es rechazada porque las abortistas lo imponen y con ellas la izquierda podemita y el vergonzante PSOE, con su decisor único al frente.

¿Cómo se puede decir que Red Madre no tiene “arraigo en la ciudad”, si lleva más tiempo ejerciendo la ayuda que el tiempo que el alcalde lleva al frente de la ciudad destrozando todas y cada una de sus posibilidades de progreso? ¿Cómo se puede sostener esa bobada para luego proponer como candidata a la Junta de Personal del Area Sanitaria de Vigo, fundada hace menos de un año? ¿Cómo se puede ignorar a una entidad que le saca las castañas del fuego a su departamento de Bienestar Social? ¿Cómo se puede dar la espalda a quien estás apoyando, aunque sea con la miseria de otorgarles alrededor de 1.000 euros anuales, cantidad muy inferior a las otorgadas a las entidades más absurdas cuya única virtud es la de rendirle pleitesía? ¿Cómo se puede querer compensar tamaña villanía ofreciéndole el premio a Cáritas en sustitución de Red Madre? ¿Qué respeto se le tiene con ello a una entidad tan noble como Cáritas, de quien se ha pasado de largo tantas veces? ¿Cómo se puede actuar desde tamaña hipocresía?.

Este tipo de honores no pueden estar en manos de políticos, han de ser otorgados por el pueblo en un referéndum local el efecto, o bien por votación universal entre los propios componentes de la entidad “vigueses distinguidos”, de forma independiente, en libertad, sin imposiciones y seriamente. Lo actual no deja de ser una charlotada más, puro folclore, como el propuesto por el alcalde, con su curiosa forma de entender el feminismo, de que el premio que recojan las entidades lo hagan mujeres (floreros), a efectos de que la foto salga mona, feminista y olé.

Ni soy vigués distinguido ni lo seré nunca, tanto por falta de méritos como por el hecho de que aunque los tuviera, nunca político alguno me los reconocería, pero si tengo claro algo: Si en mis manos estuviera el renunciar a ello, renunciaría de inmediato (ya lo hubiera hecho en 2001), por respeto a Vigo, a los vigueses que si se lo han merecido, a mi mismo, y a mi propio concepto de la ética, algo que Cáritas, si ha sabido hacer.

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Miguel Font Rosell

Licenciado en derecho, arquitecto técnico, marino mercante, agente de la propiedad inmobiliaria.

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