Desde el Exilio

Miguel Font Rosell

No aprendemos

 

Lo de los partidos políticos en España no tiene solución. Mientras su visión de España y del mundo es estrictamente localista, cutre y de pequeño recorrido (nada que ver con las empresas españolas), su constitución y funcionamiento no difiere en lo más mínimo de la organización puramente militar, tan presente en todos los ordenes de la vida desde hace tantos y tantos años. El escalafón es un mérito absolutamente determinante, al igual que el que cada miembro no se haya dedicado a nada más que al propio partido, como la obediencia al de rango superior y la dictadura más absoluta por parte del jefe máximo, aunque en secreto las conspiraciones sean algo profundamente arraigado en lo más profundo del propio partido, los navajazos estén a la orden del día y el que es pillado con las manos en la masa ha de dar su vida por el partido, y siempre sin comprometer en lo más mínimo al líder (!todo por la patria!), quien ha de aparecer impoluto.
En esta práctica, el Partido Popular es un experto absolutamente inigualable, invencible, sublime. Ha batido todos los récord de corrupción de la historia, mientras su dictador máximo, al tanto de todo lo que se mueve entre la tropa, sigue impoluto.
Pero, ¿que ha pasado en el Partido Socialista, hasta ahora maestro en ello, con una escuela que no le iba a la zaga?. Sencillamente que su líder no fue nunca un macho dominante, que no llega con ser guaperas, sobre todo cuando hay una abeja reina todopoderosa, sin demasiados escrúpulos, con grandes ambiciones y con una capacidad de intriga y control muy superior, siempre con un rebaño sumiso que acaba sistemáticamente entregándose al más poderoso.
Hoy el partido socialista, tras el reciente golpe de estado interno, está absolutamente roto pero, !ojo! con los planteamientos de resurrección, porque vuelven a incidir en lo expuesto al principio.
Todo dependerá de que vayamos o no a unas próximas elecciones. De cara al corderil electorado, nadie aboga por unas nuevas elecciones, pero en el fondo son el anhelo y la máxima ambición del Partido Popular y en mayor medida de su máximo dictador, ese que hubiera posibilitado un gobierno de su partido hace ya bastantes meses con solo echarse a un lado y propiciar la investidura de algún compañero de partido que generase mayor confianza en la oposición. De aquí a su posible investidura asistiremos a todo tipo de tretas, por un lado tratando de evitarla por parte del PP, pues esperan obtener mayoría absoluta de volver a las urnas, y por otra tratando de evitar unas nuevas elecciones por parte del PSOE, quien ahora amenaza al PP con la abstención y con ello entregarle el poder, pero en minoría y con ello evitando un gobierno dictatorial, al tiempo que mantienen a Podemos a distancia.
En estas condiciones empiezan a vislumbrarse dos posibles salidas en cuanto al liderato de los socialistas: o Bruto (partido puro y duro, Susana Diaz) o Aristóteles (independiente de prestigio, Angel Gabilondo).
Veamos la trayectoria de cada uno, aunque en ambos existe un lastre habitual, algo típico en la política española: ninguno de ellos tiene experiencia alguna significativa en la actividad privada, ni han generado un solo puesto de trabajo.
Angel Gabilondo es catedrático de Universidad, ex ministro de Educación, ex rector de la Universidad Autónoma de Madrid, Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades españolas, Caballero Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III y Caballero Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el sabio, entre otras distinciones académicas. Habla inglés correctamente.
Susana Diaz, ejerció durante un tiempo como vendedora a domicilio de productos cosméticos, ingresando en el PSOE a los 17 años, donde ha ejercido su actividad hasta ahora y desde donde, tras varios lustros, consiguió acabar la carrera de derecho aunque nunca haya ejercido. Como política socialista ha ido ascendiendo peldaños tras haber dejado en la estacada y traicionar a todos sus valedores, lease Monteseirín, Gómez de Celis, Viera, Velasco, Chaves, Griñán, Madina y ahora Pedro Sánchez, no habiendo un solo peldaño de ascenso en el que no hubiera dejado un cadáver, a parte de estar siempre enormemente próxima a todo lo que se cocía en el PSOE andaluz, aunque trate de presentarse como la inmaculada por la que no pasaba ni un solo atisbo de corrupción. No habla mas idioma que el suyo propio.
Pues bien, ante la posibilidad de nombrar a un nuevo líder que dirija el porvenir futuro de los socialistas, optando entre alguien que conozca la calle, la empresa privada, Europa, los organismos oficiales, los problemas reales de los ciudadanos, disponga de la cabeza mejor amueblada del partido y tenga criterio propio, por un lado, como pudiera ser Borrell, al prestigioso catedrático por el otro, o finalmente la sempiterna militante curtida en mil traiciones e intrigas, ¿alguien duda sobre la elección del partido?.
Recuerdo hace unos años una cena con Alfonso Rojo, recién llegado de la guerra de Afganistan, al que le preguntamos por los problemas de la zona. Ante nuestro asombro y desde una lógica de conocimiento local aplastante, nos comentó que el principal problema era el personal, quienes ante la chiquillada de los americanos, absolutamente desconocedores de la catadura de los ciudadanos en cuestión, intentando controlar el pais a partir de implantar la democracia, su diagnostico es que de lograrlo, sin duda alguna, el pueblo elegiría sin pestañear al que fuera capaz de cortar más cabezas, al más bruto, al más intrigante y traidor, al más canalla de todos, lo que sin salvar demasiado las distancias, no difiere demasiado de lo que nos ocurre con regularidad en nuestra democrática España, a la hora de fabricar un líder.
Aquí no prima ni la preparación, ni el conocimiento, ni el trabajo en equipo, ni la honradez, sino todo lo contrario. No se en que acabará todo esto, pero por trayectoria de partido, apuesto porque la próxima lideresa del partido socialista acabe recayendo una vez más en la tiranía sevillista de Susana Diaz (lo fue con González y con Guerra), como en los populares lo es en la manipulación gallega de Mariano Rajoy (lo fue con Franco y con Fraga), aunque en el fondo el verdadero culpable de todo ello sigue siendo el personal, al que no le importa ni le ha importado acabar apostando por el mas bruto, corrupto, falso y mentiroso, con tal que cuide un poco las formas y nos lleve al huerto suavemente, contándonos milongas, haciéndose la víctima, aunque luego no tenga ni idea de inglés, ni de ningún otro idioma, y no pueda comunicarse directamente con nadie en Europa, ni en el resto del primer mundo, algo inherente a nuestra democracia. Al tiempo.

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Miguel Font Rosell

Licenciado en derecho, arquitecto técnico, marino mercante, agente de la propiedad inmobiliaria.

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