Desde el Exilio

Miguel Font Rosell

La imbecilidad en todo lo alto

 

El 12 de octubre se celebra en España oficialmente la “Fiesta Nacional de España”, como consecuencia de la ley 18/1987, de 7 de octubre, que la instituye con ese nombre, conmemorando “el inicio de un periodo de proyección lingüista y cultural más allá de los límites europeos”.
Con anterioridad y por primera vez, en 1918, se establece en esa fecha la “Fiesta de la Raza”, aunque años más tarde, en 1935, Ramiro de Maeztu le llamase ya el Dia de la Hispanidad. En 1939, no obstante, y ya con la dictadura, pasa a ser el “Dia de la Raza”, día que Franco celebra en Zaragoza ante la virgen del Pilar, algo que aprovecha el arzobispo de Toledo (dandole la vuelta a todo, como no) para apropiarse de la hazaña como un viaje de evangelización y de mensaje de la cristiandad a los pueblos indigenas sometidos, en su ignorancia, a cultos paganos. Ello consigue que, pasado un tiempo, la Iglesia otorgue el titulo de “Reina de la Hispanidad” a la virgen de Guadalupe, como “evangelizadora de América”. Años más tarde, en 1958, pasa a llamarse “Fiesta de la Hispanidad”, para finalmente, como se ha expuesto, pasar a ser la “Fiesta Nacional de España”.
Hoy la Hispanidad y la Raza, como orgullo patrio de conquista o de evangelización, no tiene ya la misma lectura desde America, quienes aunque si reconocen el aporte cultural y lingüístico de España, niegan las supuestas bondades de la conquista, y aunque siguen celebrando la fecha como Dia de la Raza en algunos paises, en Argentina se celebra con el nombre de “Dia del respeto a la diversidad cultural”, o “Dia del idioma español” en las Naciones Unidas.
¿Porqué ese día?. El 12 de octubre de 1942, Cristobal Colón, pretendiendo llegar a Japón, vía marítima (la toma de Constantinopla cortó la vía terrestre), a los efectos de comerciar con aquellas tierras ricas en mercancías pretendidas en las Cortes europeas y demostrando así una redondez de la Tierra que, aunque ya conocida en la antigua Grecia (incluso su diámetro, casi exacto), era negada por la todopoderosa Iglesia de entonces (siempre tan celosa de sus “conocimientos”), alcanza a desembarcar en la isla de Guanahaní (Bahamas), creyendo, en un principio, haber llegado a su destino.
Conviene aclarar, no obstante, que en aquel entonces aun regía el calendario Juliano, sustituido posteriormente por el Gregoriano y que debido a sus errores, muy posiblemente la gesta de Colón realmente tuvo lugar entre el 20 y el 21 de octubre, y no el 12, día de la Virgen del Pilar, patrona de Zaragoza desde 1642, del Cuerpo de la Guardía Civil, de Correos, de los secretarios, interventores y depositarios de las Administraciones públicas, así como del arma submarina de la Armada. Al parecer, la virgen del Pilar, aunque no llegó al protagonismo de la de Guadalupe, evangelizando America, al menos y según la propia Iglesia ha manifestado en más de una ocasión, también ha tenido un cierto protagonismo en el asunto.
Se trata no obstante de una fecha instituida oficialmente por ley, por una ley democrática que aclara perfectamente que ya no se trata ni de una festividad militar ni religiosa, por mucha tradición que hubiera en la dictadura a considerarla de tal cariz, sino puramente cultural y si se quiere científica y comercial, por encima de cualquier otra consideración, de una fiesta que celebre nuestra influencia en el mundo, nuestra aportación al poder de comunicación que el uso de una lengua común implica, de que fuimos quienes dimos a conocer al mundo un continente que nuestro saber de entonces ignoraba, que abrimos nuevas vías de comercio, que contribuimos a desasnar científicamente a una sociedad aprisionada por una Iglesia ignorante, intransigente y feroz, que se oponía al viaje aprovechándose más tarde de lo que combatía, para barrer del mapa y laminar cualquier otro tipo de religión que en aquellas tierras se practicaba, y tantas otras cosas que España, como tal, ha transmitido al mundo.
Historias, inexactitudes, fantasías, canalladas y bobadas aparte, el problema a día de hoy, es la confusión del personal sobre el motivo de la celebración de la Fiesta Nacional de España. Por un lado se nos dice, por ley, que lo que se conmemora es el inicio de un periodo de proyección lingüística y cultural, mientras en su lugar, el día se convierte en una exaltación de las fuerzas armadas, sin protagonismos significativos ni de nuestro legado cultural, ni del conocimiento de una lengua que hoy es ya la segunda más hablada del mundo, razón que ya por si misma debería eclipsar cualquier otro tipo de celebración, muy por encima de cualquier evento religioso (España es, legalmente, un pais aconfesional) o militar, pues el identificar la Hispanidad con lo militar en nada ayuda ni al entendimiento de la labor cultural y lingüística de España en Hispanoamérica, y hoy ya el los mismos Estados Unidos, ni al poder de nuestra presencia en todos los ámbitos de la vida en el mundo.
Nuestras Fuerzas Armadas, a las que hay que admirar por su enorme preparación, valor, prestigio, sentido común y consideración que atesoran, ya tienen su día, el 28 de mayo, ni el día de la Constitución (día de exaltación política), ni el de la Fiesta Nacional de España (día de exaltación cultural).
¿Cuando abandonaremos esa extraña y eterna pareja de curas y militares para celebrar cualquier cosa en este pais, !a estas alturas!? ¿Aun no somos consciente de como nos ven por ahí afuera cuando hacemos estas cosas, cuando no somos capaces de celebrar algo tan significativo, simplemente con actos culturales?. Hoy que nuestro maravilloso idioma es tan elogiado en el mundo y tan vilipendiado en parte de nuestra España, cuando toca glorificarlo, loarlo y agradecerle su riqueza, ¿hemos de esconderlo, de nuevo, tras sotanas y espadones?. ¿Somos capaces de comunicar al mundo, en gran pantalla y a todo color, nuestra fiesta del orgullo gay, y no la de nuestro orgullo cultural?, ¿Es eso, en este estado que vivimos de la dictadura de lo políticamente correcto, acaso más disculpable que el homenaje a la lengüa española?, ¿Somos solo un poco imbéciles, o lo somos ya todos?.
Me temo que si seguimos estancados con los mismos en el poder (y seguiremos…), vamos a tener “Raza”, por cierto, película firmada por Franco, quien aseguró haberlo dejado todo atado y bien atado, por muchos años.

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Miguel Font Rosell

Licenciado en derecho, arquitecto técnico, marino mercante, agente de la propiedad inmobiliaria.

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