Desde el Exilio

Miguel Font Rosell

Susanismo, o casta y caspa socialista

 

Vivimos en una sociedad en la que las ideas innovadoras han pasado a ser el patrimonio de contadas personalidades en el mundo de la política, sin cabida en los partidos, y absolutamente desconocidas en nuestro Parlamento a la hora de llevarlas a la práctica, entre otras consideraciones porque nada importa el peso efectivo que pudiera tener la idea en cuestión y su aplicación al progreso del pais y al bienestar de los ciudadanos, sino la consecución de sus apoyos a la hora de ser votada, y ello depende únicamente de la negociación, resultante de otros intereses, ajenos a la bondad o no de la idea de que se trate, más encaminados a la pervivencia de intereses de partido.
Hoy nuestro arco parlamentario se limita a la existencia de cuatro partidos políticos en el ámbito nacional, alguno más, principalmente en Cataluña y Euskadi, gracias a una ley electoral que facilita su existencia y que con el paso de los años, a base de alimentar pretensiones ajenas al interés nacional a cambio de apoyos partidistas, nos ha llevado a una situación cada vez más desesperada en cuanto a posiciones separatistas, a los que sumar toda una gama de pequeños partidos puramente testimoniales, que nada deciden a la hora de inclinar balanzas determinantes para el devenir de la política española.
De los cuatro partidos principales pudiéramos hacer distintas clasificaciones en función de múltiples características, pero por destacar diferencias que en la política actual se valoran más particularmente, podemos decir que el PP abarca toda la variopinta gama de sensibilidades de derechas, desde la extrema derecha, hasta una derecha moderada cercana a posturas de centro. Ciudadanos abarca gran parte del arco que va entre el PP y el PSOE, con posturas desde el centro derecha hasta el centro izquierda. El partido socialista, por su parte, discurre entre un centro izquierda y una izquierda más o menos radical, para encontrarnos finalmente con Podemos que, hoy más que nunca, y más desde la defenestración de Inigo Errejón y la fagotización de Izquierda Unida, representa exclusivamente a la extrema izquierda.
De estos cuatro partidos, dos son de nuevo cuño, Ciudadanos y Podemos, fruto de la reacción ciudadana a políticas caducas y corruptas, y los otros dos representan el bipartidismo tradicional, PP y PSOE. Una, sin embargo, es la característica común de cualquiera de los líderes de tales partidos, sean los que sean, una desmedida ambición por ocupar el poder, por encima de cualquier consideración, sobre todo cuanto más nos alejamos del centro político.
La representación de la política tradicional es lo suyo en la derecha, de ahí que el seguir manteniendo los mismos planteamientos no solo no ha hecho mella alguna en sus votantes, sino que incluso les ha reafirmado, y ello aun a pesar de tratarse de un partido sumido en corrupciones de todo tipo, tanto personales como institucionales, algo que desafortunadamente ha venido a demostrar que a sus votantes no les influye demasiado, pues incluso conviven el aumento de votos con el de la corrupción, manteniendo a un líder que ha hecho del inmovilismo su bandera.
Si nos centramos en el otro extremo del arco político, concretamente en Podemos, sumido todavía en las convulsiones de su reciente parto, de un análisis bastante correcto de la situación en la que la política española se encontraba a la hora de su nacimiento, lo que le aupó hasta posiciones impensadas, fue perdiendo peso al tiempo que proponía soluciones, a cual más pintoresca, para encarrilar los destinos del pais, para finalmente, a la hora de asentarse, entregarse a una pelea fratricida de la que habría de caer el ala menos extremista, de forma que actualmente gobierne para tales opciones de izquierda revolucionaria, su facción más extrema.
Ciudadanos representa el centro, el sentido común, el cambio tranquilo, el pacto, la negociación, la postura contraria a los extremismos, el liberalismo, cuestiones poco apoyadas por el grueso del españolito con papeleta en la mano como arma, quien suele votar en negativo, contra alguien, y quien a su vez siempre ha sido, en general, de posturas extremas irreconciliables y al que cualquier acuerdo le parece siempre una traición, un chalaneo, o una evidencia de falta de poder, autoridad, o consecuencia en el férreo mantenimiento a muerte de sus posiciones contra el que considera su enemigo por encima de todo, el partido opuesto. No olvidemos que estamos en España y aquí las posturas razonables y generosas, sacrificando parte de nuestros planteamientos, nunca han obtenido buenos resultados. Otra cosa para Ciudadanos, hubiera sido que, consecuentemente y para dar su apoyo de gobierno al PP, ganador en las elecciones, hubiera exigido su cambio de líder, con el sólido argumento de que en las elecciones se contabilizan los votos del partido y no los que su líder obtenga en su propia demarcación, habiendo ganado por tanto el partido Popular y no Rajoy, quien solo figuraba y era votado en las listas de Madrid, y quien además era entonces el líder peor valorado de España.
Nos queda el PSOE, la tradicional izquierda española, tan izquierda como tradicional, ensombrecida por su derecha con la presencia de Ciudadanos y por su izquierda por la de Podemos, sin acabar de asentarse cómodamente en el escaso asiento que le van dejando, más conservado gracias a su militancia tradicional, fiel a su pertenencia ideológica, que a sus erráticos planteamientos pretéritos, a sus fracasados resultados de su última etapa en el poder, o a sus culeos a derecha e izquierda, en la pretensión de ir haciéndose un sitio.
En esta situación y con este panorama, es evidente que el futuro del PSOE, no solo va a condicionar el resto de la política española, sino que puede dar al traste con su propia identidad, pues hoy no deja de ser un desplumado pollo sin cabeza, corriendo alocadamente en todas direcciones, soliviantando al corral, algo observado por la derecha, por un lado, con sosegado placer, y por otro con indisimulada preocupación, ya que si finalmente Rajoy convocara elecciones, algo que le pide el cuerpo desde hace meses para obtener mayoría absoluta, mandar a Ciudadanos a hacer gárgaras y volver a las andadas, por otro lado, con un PSOE sin líder ni programa definido, el subidón de Podemos estaría cantado, aunando una izquierda, que de plantearse abandonar sus planteamientos extremos, podría acercarse a Ciudadanos, y con ello discutir el poder seriamente, y con opciones de gobierno.
Así las cosas, al PSOE no le queda otro remedio que emplumar, encabezar y calmar al pollo de nuevo, pero ha de decidir con que cabeza, con que plumas y con que calma.
He de decir que mi análisis no tiene ni connotaciones internas ni externas en apoyo de interés personal o partidista alguno, aunque si en cuanto a una calidad que seguramente a todos beneficiaría. En tal propósito, mis querencias irían mucho más del lado de considerar a personajes que por si mismos pudieran dar sentido a ese resurgir, con ideas, con sentido y con seriedad, como pudiera ser la candidatura de Josep Borrell, para mi la mente más preclara del socialismo español, no solo actual, sino de muchos lustros atrás, pero eso, hoy por hoy es una utopía absolutamente alejada de la realidad. Hoy el PSOE se divide entre tres personajes que no le llegan a la suela del zapato al citado, aunque con matices importantes, que finalmente habrán de configurar, tanto la cabeza del pollo como su plumaje y sus andares.
Por orden de su postulación al cargo, aparece la figura del ex lehendakari, y ex breve presidente del Congreso, Patxi López, de salida, el tercero en discordia, algo por otro lado a no despreciar en el PSOE, ya que de sus desavenencias internas pretéritas (ni pa ti, ni pa mi) ha salido más de un tercero, como en el caso de Zapatero, quien finalmente acabó llevándose el gato al agua. Se trata de un personaje que a priori no parece tener opción alguna, más que la de situarse a última hora del brazo del ganador, en una pirueta archiconocida en política, a los únicos efectos de buscar situarse personalmente, gane quien gane y ello apelando al sentido común, a la moderación y a los resultados prácticos, y bla, bla, bla.
El siguiente es Pedro Sánchez, su anterior secretario general, defenestrado por un golpe de estado interno, propiciado por las tropas de quien finalmente, !Oh sorpresa!, acaba de postularse como última en discordia y adalid de golpistas.
¿Cual es el bagaje de Pedro Sánchez?.
Para sus opositores, ha sido quien ha llevado al partido a su situación actual, quien ha perdido estrepitosamente unas elecciones, quien dificultaba que en España hubiera un gobierno, quien anteponía su propias ambiciones al progreso del propio partido, quien prescindía de la “casta” interna, quien se entregaba a Podemos, etc.
Para sus seguidores, no obstante, ha sido todo lo contrario, pues de entrada tenía la valentía de recoger el testigo de Zapatero, quien si había llevado al partido desde el gobierno hasta el mayor desastre electoral, habiendo sido elegido para ello por la militancia, democráticamente, quien si tenía un programa de izquierdas, quien a través del, “no es NO”, no hacía más que seguir los acuerdos y determinaciones de los órganos de gobierno del partido, de sus colaboradores más cercanos, de quienes posteriormente le traicionaron y no solo hoy le niegan, sino que ocupan los mismos puestos de la mano de los golpistas y con el único objetivo de aupar a su emboscada, hipócrita y traidora rival, al puesto que ella nunca tuvo la decencia de negarle en público, mientras le iba poniendo todo tipo de zancadillas, propias de su constante vocación de genuino marujeo.
Por otro lado, y en su haber, hay que reconocer que para seguir optando a recuperar su puesto, su consideración y su dignidad personal, ha sido el único que ha tenido la honradez de dimitir y de empezar de nuevo desde abajo, cuando nadie daba un duro por él, todos le traicionaban, cerraban las puertas, e incluso le negaban sus derechos dentro del partido, sin reconocer que finalmente no llegó a presidente del gobierno únicamente por la negativa de Podemos, algo que de haberse dado, todos los que hoy le niegan estarían sacando provecho de cargos, carguitos y carguetes.
Finalmente, el único que se apoya en la militancia de base, que expone ideas, más o menos singulares unas, caducas otras, o tradicionales las más.
Finalmente llegamos a Susana Diaz, la protegida del partido, del “aparato”, de la “casta”, de la “caspa”, del andalucismo, en el peor sentido político de la palabra, nacida, criada y cultivada en el seno de la mayor corrupción política del socialismo español, de personajes como Abel Caballero, el rey de la demagogia, de la mentira y de la fagotización de todo tipo de instituciones y entidades en su propio beneficio político, quien no duda en poner a su disposición su cargo de presidente de la federación de municipios y provincias, para organizar saraos en beneficio de quien espera obtener mayores prebendas, entre otros muchos interesados en no perder comba del chalaneo de la política, entendida como un reparto de dignidades. Todos contra Sánchez, como sea, aquí vale todo…
Susana Diaz, es el prototipo de populista demagogo, permanentemente anclada en el tópico, en la descalificación como único programa, sin que se le conozca la exposición de una sola idea, de un solo planteamiento ideológico articulado, razonado y documentado. La clásica política sin profesión, toda su vida viviendo del partido, abriéndose paso a codazos, traicionando a todos los que la han aupado, poniéndose de perfil ante todo tipo de corrupciones con las que lleva lustros conviviendo, pero eso sí, condenando a todos los corruptos contra los que no tendrá piedad, sin la menor preparación para el ejercicio de una política de Estado, dispuesta a abandonar a los andaluces en el cargo para el que fue elegida, pero sin renunciar a él hasta no estar segura de ocupar el siguiente peldaño en su escalada, dedicando la mayor parte de su tiempo, no a las labores que exige su cargo de presidente de los andaluces, por los que evidentemente “daría la vida”, sino a mangonear a todos los cargos del aparato, entregada en cuerpo y alma a su desenfrenada ambición. Una joyita…
Esa puede ser la cabeza del pollo, si no lo evitan las bases. Pero ¿y las plumas?. ¿La renovación del partido va a consistir en la vuelta al plumaje casposo de la casta gobernante durante toda la “democracia”, de vestirse pluma a pluma con el pensamiento caduco de todos y cada uno de los bien surtidos personajes de la mamandurria política tradicional que la apoyan?. ¿Ellos inspirarán el hueco que ha de hacerse por la derecha a costa de Ciudadanos y por la izquierda a costa de Podemos?, ¿Con ellos conquistarán el voto mayoritariamente joven de sus nietos?, ¿En ellos está el futuro del PSOE, con el inútil de Zapatero por un lado, y el enriquecido Gonzalez por otro?. Solo faltaba en la foto, para colmo, y de entre los muchos que ha ido dejando en la cuneta, el dejarse flanquear por el duo dinámico de la política andaluza, Chaves y Griñan.
Y, finalmente, ¿cuales serán los andares?, ¿como piensa calmar al gallinero tras toda la persecución a Sanchez y el ninguno a las bases?. ¿Como se calma a un partido, orgulloso de su lucha histórica contra el golpismo, al que para llegar al poder se ha valido de todo tipo de técnicas golpistas, enfrentando al aparato con las bases?.
Si el PSOE ha de hacer un ERE cuanto antes y en profundidad, pero no a la andaluza (los carga el diablo), no con más de lo mismo, salvo que se pretenda que la distancia entre Ciudadanos y Podemos se acorte de tal manera que ya no quede hueco para un socialismo responsable, que requiere urgentemente de nuevas ideas, nuevos planteamiento y nuevas caras que aporten esperanza y alejen los malos augurios.
Resulta indicativo al respecto, la última encuesta publicada en la que, de haber elecciones ahora y encabezar el partido Pedro Sánchez, el resultado en estimación de voto para el PSOE, sería del 23%, mientras que de ser cabeza de lista Susana Diaz, no llegarían al 18%.
Susanita, ¿tiene un ratón…, o es la casposa rata en la que se ampara la casta socialista para su supervivencia?

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Miguel Font Rosell

Licenciado en derecho, arquitecto técnico, marino mercante, agente de la propiedad inmobiliaria.

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