Desde el Exilio

Miguel Font Rosell

La democracia, enferma terminal

Siempre se ha dicho que la democracia era el menos malo de los sistemas, lo cual seguramente es cierto, o lo ha sido en algún momento de la historia. Hoy he de confesar que tengo grandes dudas sobre el particular, debido a su enorme fragilidad, a la inmensa facilidad de algunos en convertirla en demagogia, en manipularla, en valerse de ella para fines perversos, engañando al pueblo con suma facilidad, sobre todo cuando ese pueblo no tiene cultura política alguna, o la tiene en dosis extremadamente primitivas, faltos de información y movidos más por asuntos puramente viscerales o pueblerinos que por la toma de decisiones basadas en el estudio, la seriedad, y la responsabilidad, desde una correcta y contrastada información.

Hoy creo que la democracia es un arma extraordinaria en manos de cualquier personaje, o grupo interesado en ostentar el poder desde el más absoluto engaño al ciudadano, una constante ya entre los partidos políticos, sus líderes, y en general aquellos que viven de ostentar el poder, cualquier tipo de poder, y siempre con la ayuda de medios que subsisten gracias a las dádivas de tales demagogos, ya sean económicas o políticas, con dineros públicos o privados.

La ciudad de Vigo es un claro ejemplo de lo expuesto, un ejemplo de libro de la manipulación más burda y del uso de la democracia en favor de la ambición política de un dictador, en el sentido más absoluto de la palabra, con independencia de que su llegada al poder fuese a través de resortes “democráticos”, algo que también le sucedió a Hitler, pues la democracia no infunde carácter. A lo largo de los últimos años, la ciudad se ha quedado huérfana de instituciones, colectivos o asociaciones que ejerzan la menor actitud crítica hacia el poder, al haber sido eliminadas poco a poco todas ellas en beneficio del pensamiento único, con la ayuda de los medios locales, absolutamente entregados a las ayudas de ese propio pensamiento único.

En pocos años, el dictador se ha hecho con todos los medios de la ciudad, ha neutralizado, a base de subvenciones que pagan todos los vigueses, a las asociaciones vecinales, colectivos de todo tipo, y en general todo grupo que precise de “ayudas” para su subsistencia, al tiempo que colocaba a sus peones en la presidencia de la Diputación Provincial y en la presidencia de la Zona Franca, manteniendo la distancia con la Autoridad Portuaria, en una especie de pacto de no agresión, enfrentando a la ciudad con todo y con todos, y sobre todo con la Xunta y su presidente, a quien personaliza constante y gratuitamente, como causante de todos los males y miserias de la ciudad, aunque a la Xunta se deban todas las inversiones importante acometidas en la ciudad en estos años, salvo el cambio de material en aceras y dotación de horteradas en las glorietas, únicos “logros” de política de pueblo, acometidas con presupuesto de ciudad, por el nunca bien ponderado amado líder.

Es evidente que cuando ocurre algo similar en una ciudad, neutralizada férreamente en su capacidad crítica, al carecer ya de resortes de oposición, con unos partidos sin el menor peso político en sus líderes, y unos medios vergonzosamente entregados, ejercer la dictadura desde una demagogia insultante, una manipulación rampante y todo ello desde una impunidad absoluta, resulta no solo sencillo, sino revestido de una normalidad verdaderamente triste, y máximo cuando quien ejerce de pregonero del pensamiento único, es un medio que siempre ha identificado el vigués como un símbolo y emblema de su ciudad, una especie de bíblia de la que no dudar, pues siempre se han valido de tal pregón para estar “informados”, o al menos para creérselo.

El pasado jueves 19 de julio, las páginas 2 y 3 de la conocida, por sus detractores, como “hoja parroquial”, eran un auténtico escándalo de entreguismo, manipulación y ausencia absoluta de dignidad profesional en cuanto a la información.  El día anterior, 18 de julio (!día del alzamiento nacional!) el presidente de la Xunta de Galicia (Alberto Núñez Feijoo) se había reunido con el nuevo presidente del Gobierno (Pedro Sánchez), a los efectos de solicitar del actual gobierno, una implicación en las demandas de los gallegos que asegurase, o al menos comprometiese, los logros que desde hace ya tiempo se consideraban fundamentales o prioritarios, que para el caso de Vigo se concretaban en la conexión del AVE con la meseta a través de Cerdedo (realmente AVE a Pontevedra), a los efectos de evitar dar un importante rodeo al tener que pasar por Santiago, al trasvase de agua del rio Miño a Vigo, a la supresión del peaje de la autopista a Redondela y a la supresión de las llamadas curvas de Tameiga en la autovía de Vigo a Porriño. Tras una reunión de más de dos horas entre ambos dirigentes, el resultado final fue el compromiso (uno más) del presidente del Gobierno (ya veremos…), de atender a las demandas planteadas por el presidente de la Xunta.

Pues bien, en su constante y diaria dedicación de las principales páginas del periódico al máximo regidor de la ciudad, el medio en cuestión, en absoluta falta de contraste ni de labor critica alguna, como viene siendo habitual, recoge las manifestaciones del personaje, quien en un cinismo, una manipulación y una demagogia escandalosa, da la vuelta a todo, ignora por completo al presidente de la Xunta, su gestión y sus éxitos en el empeño, y tras atribuir los “logros” a su jefe de filas (él y los suyos apostaron en sus momento, de forma harto ruidosa, en su contra), como si espontáneamente se hubiera acordado de Vigo, y sin que nadie se lo pidiese hubiere empezado a ”regalar” promesas de todo tipo, muy al estilo del propio regidor de la ciudad, da por hecho ya todo lo futurible y acaba por considerar que gran parte de todo ello se debe a su propia gestión, cuando nunca llevó a cabo gestión alguna ni con el gobierno de la nación y menos con a Xunta, limitándose a utilizar su medio para “exigir”, desde sus páginas, acciones de las que nunca nada ha conseguido.

Pero veamos cada una de las promesas que da ya por hechas.

La conexión del AVE por Cerdedo, de la que el presidente al parecer solo se comprometió a impulsar el estudio medioambiental, un compromiso asumido siempre por los anteriores gobiernos, fue una condición que el propio regidor de la ciudad, hace ahora unos 10 años, puso como condición para dejar la política en caso de que no se rematase la obra antes de 2012 (hace 6 años) ya que él personalmente se iba a encargar de que ello sucediese, como es habitual, faltando luego a su palabra y sin haber hecho gestión alguna, ya que en este tiempo estuvo de presidente del gobierno Zapatero, también de su cuerda, sin el menor resultado, aunque ahora acaba adjudicándose el éxito del compromiso, cuando desde que tenemos nuevo presidente, y de su partido, ni siquiera ha solicitado entrevista alguna para tratar los asuntos de Vigo (¿será porque en su momento apoyó de forma harto explícita a la candidata rival?).

En cuanto al trasvase del rio Miño a la ciudad, ni siquiera lo planteó nunca, y ahora pretende, como no, apuntarse el tanto, ya que en su día habló de un posible trasvase del rio Verdugo (una ocurrencia más), un rio con muchísimo menos caudal, incapaz de ofrecer una solución aceptable sin perder la casi totalidad de su entidad.

La supresión del peaje a Redondela, que no deja de ser una promesa, sin fechas sin solución concreta y sin negociación previa con la concesionaria, ya también lo da por hecho, como consecuencia poco menos que de sus demandas.

Finalmente y ya como guinda del pastel, la supresión de las curvas de Tameiga en el municipio de Mos, en la autovía de Vigo a Porriño, la considera de capital importancia, ya que “Vigo es la única gran ciudad con unos accesos por carretera tercermundistas. La autovía en Puxeiros es extremadamente peligrosa e indigna, un parche impresentable”. Hay que reconocer que en eso tiene toda la razón del mundo pero, hay que tener una caradura extrema, para tratar de culpar a otros de una obra que la hizo él mismo, cuando siendo ministro del ramo y con Touriño (ex presidente socialista de la Xunta) de director general, entre ambos parieron la autovía con más muertes y mayores limitaciones de velocidad de toda la geografía nacional, una absoluta barbaridad, por supuesto extremadamente peligrosa, indigna y tercermundista. Esto último (lo de la autoría), por supuesto, el periódico amigo, ni lo menciona.

Si esto es el contenido de la página 2, el de la 3 no le anda a la zaga. El titular es el siguiente: “El Pleno reactiva el urbanismo de la cuarta parte de Vigo con la ordenación provisional”, cuando la realidad es otra, ya que lo único que ha hecho el Pleno es dar una aprobación inicial (faltan la provisional y la definitiva) a un documento provisional, al amparo de una disposición aprobada por la Xunta para sacar a Vigo de la paralización a la que está abocada, tras la anulación del PGOM aprobado ilegalmente por el regidor y por la entonces conselleira de la Xunta y hoy concejala de urbanismo de Vigo, todo ello debido a una sentencia que anulaba el Plan de la ciudad, dejando a esta en el más absoluto desamparo, sin que en estos años desde entonces (2015) nada se haya hecho desde el ayuntamiento, por contar con un nuevo Plan de Ordenación de la ciudad, lo que, en el mejor de los casos, no será posible hasta pasado al menos un lustro en el caso de ponerse manos a la obra (aun no se ha adjudicado a nadie la ejecución del Plan).

Como puede deducirse, algo parecido a lo de las curvas de Tameiga, adjudicando culpas a errores propios, situación esta que tampoco pone de manifiesto el decano de la prensa nacional, algo que, con el paso del tiempo, desconocen la mayoría de ciudadanos convenientemente desinformados.

Volviendo a la tesis expuesta de inicio, ejerciendo los resortes de este tipo de “democracias”, el sistema no solo está enfermo, sino gravemente enfermo y sin visos de curación de ningún tipo. 

¿Que control puede ejercer el pueblo con este tipo de “información”, con estas manipulaciones, con esta demagogia, con estas permanentes mentiras, con esta corrupción ejercida con todo tipo de instituciones y con la descuartización sistemática de todo indicio de crítica veraz y documentada hacia el poder, ejercido desde la más absoluta dictadura?. Control evidentemente ninguno, aunque lo realmente grave, y eso cualquier dictador que cuente con los medios lo sabe, es que a ese pueblo le trae sin cuidado el ejercicio del control político, se limita a creer en lo que le apetece, por pura comodidad o por despecho hacia el contrario y … pelillos a la mar.         

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Miguel Font Rosell

Licenciado en derecho, arquitecto técnico, marino mercante, agente de la propiedad inmobiliaria.

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