Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

Negociaciones sobre el Sahara Occidental: análisis

En los días 11 y 12 de febrero de este año se ha celebrado la segunda ronda de conversaciones informales entre Marruecos y el Frente Polisario. Pasados ya varios días: ¿qué balance se puede hacer? A mi juicio, hay cuatro conclusiones que se pueden formular: 1) que en los Estados Unidos hay un cierto cambio de tendencia; 2) que Ross está molesto con las trabas marroquíes y ha dejado caer sutilmene los motivos del bloqueo (y las posibilidades de desbloqueo) marroquí; 3) que la posición marroquí está, oficialmente, agotada; y 4) que será difícil, por no decir imposible, que haya acuerdo entre las partes

El Consejo de Seguridad, a partir de su resolución 1754, de abril de 2007, promovió unas negociaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario para intentar resolver el conflicto del Sahara Occidental.
Las conversaciones informales celebradas en Armonk, en el estado de Nueva York, son la continuación de las conversaciones informales que hace un año se celebraron en Viena, después de que Christopher Ross fuera nombrado Enviado Personal del Secretario General de las Naciones Unidas para el Sahara Occidental. Previamente, y siendo Peter Van Walsum Enviado Personal se celebraron, tras la resolución 1754, cuatro rondas de negociaciones en Manhasset (Nueva York), que no sirvieron para nada.

I. LOS ESTADOS UNIDOS SE COMPROMETEN ALGO MÁS, PERO DE FORMA INSUFICIENTE.
El dato, a mi juicio, más importante de estas conversaciones es un dato, curiosamente, ajeno al desarrollo de las mismas. Ese dato, al que ningún medio español (que yo sepa) ha prestado atención ha sido que los miembros de la delegación negociadora saharaui han sido recibidos oficialmente, por primera vez, en el Departamento de Estados de los Estados Unidos. La noticia la ofreció el diario argelino Al Massaa, en su edición del 23 de febrero de 2010 (página 10) que añadió que, en señal de protesta, la delegación marroquí rehusó reunirse con esos mismos responsables del Departamento de Estado.
Este dato es importante porque nunca antes, en las cuatro rondas de negociaciones celebradas en Manhasset, se recibió por el Departamento de Estado al Frente Polisario, siendo George W. Bush presidente norteamericano y estando bajo su presidencia el asunto del Sahara bajo la mano de Elliot Abrams.
Estamos, por tanto, ante un reconocimiento oficial del Frente Polisario por la administración norteamericana, que confirma lo que avancé en su momento en este blog, a saber, que con la presidencia de Barack Obama, los Estados Unidos abandonaban su política de ciego alineamiento con el majzén tal y como preconizaban Abrams y Bush.

Si consideramos el importante hecho del compromiso de los Estados Unidos en esta ronda de conversaciones, revelado por la recepción en el Departamento de Estado a la delegación saharaui, y que ello se produce después de la intervención norteamericana en la liberación de Aminatu Haidar, resulta verdaderamente patético leer en un «confidencial» que:

La ronda de negociaciones celebrada días atrás en Nueva York a propósito del Sahara Occidental ha significado un deshielo en las relaciones entre marroquíes y saharauis, en el que la diplomacia española ha asumido un protagonismo notable.

II. CHRISTOPHER ROSS, DEJA EN EVIDENCIA LAS RAZONES DE LA OCUPACIÓN MARROQUÍ.. Y APUNTA LA VÍA PARA ACABAR CON ELLA
La agencia Reuters, en un despacho del 12 de febrero, recogió unas importantes declaraciones de Ross que nadie reprodujo en España:

Marruecos y el Frente Polisario siguen en desacuerdo sobre el futuro del Sahara Occidental, una región rica en recursos naturales, dos días después de las conversaciones informales organizadas en Nueva York.

Estas declaraciones contienen un mensaje codificado. Ese mensaje es triple:
– Por un lado, Ross da la clave de por qué Marruecos no abandona el Sahara Occidental ocupado: porque no sólo no le conlleva gastos sino que es una importante fuente de ingresos.
– Por otro lado, Ross recuerda algo que ya dijo James Baker ante el Consejo de Seguridad, en el año 2002. A saber, que el Sahara Occidental, incluso dividido y con un territorio la mitad del actual, es un Estado viable. La razón es, precisamente, que tiene grandes riquezas naturales.
– Y, finalmente, Ross da la clave para terminar con la ocupación. La misma clave por la que acabó el régimen del Apartheid en Sudáfrica. Ross deja caer la idea de que si la comunidad internacional deja de comprar los productos expoliados por Marruecos en el Sahara Occidental, estaremos ante el paso decisivo para acabar con la ocupación. Eso justamente es lo que desde hace algunos años viene haciendo el WSRW, el Observatorio para los Recursos naturales del Sahara Occidental.

III. AGOTAMIENTO OFICIAL DE LA POSICIÓN MARROQUÍ
La posición oficial marroquí en relación con el proceso negociador sobre el Sahara Occidental se resumía en dos ideas:
– el asunto del Sahara Occidental es un asunto «interno» porque el Sahara es «parte integrante» de Marruecos; y
– la única si no la jerárquicamente más importante propuesta objeto de negociación es la propuesta marroquí de una pseudo-«autonomía».

Ambas ideas han quedado definitivamente descartadas.

– Por un lado, porque en la delegación marroquí se «cayó» el ministro del Interior que, hasta ahora, formaba parte del equipo negociador.
– Por otro lado, porque, como reveló el diario saudí editado en Londres «Asharq-al-Ausat«, en su edición de 12 de febrero, Marruecos ha discutido con el Polisario, por primera vez, la cuestión del referéndum. Si de una parte, Marruecos alegó en las conversaciones que el referéndum estaba «superado»; de otra, Marruecos discutió cuestiones conexas con el referéndum previsto en el Plan Baker.

IV. UNAS NEGOCIACIONES DE ÉXITO CASI IMPOSIBLE
James Baker, que es quien mejor llegó a conocer el conflicto del Sahara Occidental, sabía que era ya inútil pensar que la solución vendría por negociaciones entre las partes. Por eso, afirmó en mayo de 2003 al presentar su Plan, que:

59. Muy a pesar mío, he llegado a la conclusión de que mientras las partes no demuestren estar dispuestas a asumir sus propias responsabilidades y los compromisos necesarios para resolver con éxito el conflicto, cualquier nueva iniciativa destinada a encontrar una solución al problema del Sáhara Occidental, correrá la misma suerte que las anteriores. Por consiguiente, insto al Consejo de Seguridad a que aproveche esta oportunidad para tratar de forma eficaz el problema del Sáhara Occidental, pendiente de resolver desde hace mucho tiempo, y pida a las partes que acepten el plan de paz, en su forma enmendada, y colaboren con las Naciones Unidas para ponerlo en práctica.

60. Si las partes no son capaces de llegar a un acuerdo sobre la manera de lograr una solución política y si el Consejo de Seguridad no está en situación de pedirles que adopten medidas que no consideran que les beneficien, a pesar de que puedan beneficiar claramente a la población del Sáhara Occidental, el Consejo quizás desee considerar si está dispuesto a seguir ocupándose activamente de este proceso político.

Su Plan fue avalado por la resolución 1495 del Consejo de Seguridad, presidido por España en julio de 2003 cuando el Gobierno español estaba dirigido por José María Aznar, que lo calificó, literalmente, como «solución política óptima».
Sin embargo, después del atentado del 11-M, el nuevo Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero modificó la posición española y dejó de apoyar esa solución política óptima y al propio Baker, que dimitió meses después, en junio de 2004.
Para justificar el abandono del Plan Baker, la solución política óptima, la diplomacia dirigida por Moratinos decía que España intentaba una solución alentando negociaciones entre las partes. Esta fue la tesis que asumió el Consejo de Seguridad en abril de 2007 con su resolución 1754. El resultado de las negociaciones está a la vista de todos: es nulo.

Siete años después, mucho me temo que las palabras de James Baker siguen manteniendo todo su valor.
La conclusión es muy clara: quien defienda una solución «aceptada por las partes» está favoreciendo la continuación del «status quo» y, en consecuencia, está actuando como cómplice del ocupante: Marruecos. La razón es muy clara: mientras no haya un nuevo «acuerdo entre las partes» la situación seguirá en el estado actual. Y la actual situación no es sino la ocupación por Marruecos de la mayor (y más rica) parte del Sahara Occidental.

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Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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