Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

La política exterior de Rajoy a la deriva (II): Oriente Medio

Comentaba aquí que la política exterior del gabinete Rajoy lleva a España a la deriva. En un anterior artículo me refería a las posiciones, creo que erradas en relación a Marruecos y el Sahara Occidental. Ahora me quiero referir a la política en relación con el Oriente Medio. El gabinete Rajoy ha tomado posición en la gran confrontación que se produce en el Oriente Medio entre Arabia Saudí e Irán. Y, como en Marruecos y el Sahara Occidental, creo que lo ha hecho de forma errada. La abortada crisis del petróleo iraní ha puesto, dramáticamente, de manifiesto estos errores.

I. ORIENTE MEDIO: UNA GRAN CONFRONTACIÓN ENTRE ARABIA SAUDÍ E IRÁN
Antes de tomar cualquier tipo de posición para nuestra política exterior en el Oriente Medio conviene tener claro que, dejando al margen por ahora la cuestión israelo-palestina, todo gira en torno a una confrontación que, básicamente, opone a Arabia Saudí e Irán. Esa confrontación sintetiza varias líneas de fractura que se entrecruzan entre sí:
– la cuestión del sunnismo contra el chiismo;
– la cuestión del liderazgo islámico entre árabes o no árabes;
– la cuestión de centrar la política sobre las clases más modestas o sobre las elites más ricas.

Los grandes adversarios de esta confrontación son:
– por un lado, Irán, potencia chiita, no árabe y apoyada sobre las clases populares
– por el otro lado, Arabia Saudí, potencia sunnita, árabe y apoyada sobre las elites más ricas.

Naturalmente, hay entrecruzamientos de líneas:
– así, por una parte, Pakistán (potencia nuclear) sin ser un país árabe se alinea con el sunnismo de Arabia Saudí
– o, por otro lado, Iraq o Líbano son países árabes donde la mayoría de los musulmanes son chiitas.

Esos entrecruzamientos implican que haya países no árabes apoyando a Arabia Saudí o países árabes más simpatizantes de Irán. Una situación que, por cierto, conviene tener en cuenta también al analizar las políticas exteriores de nuestros vecinos del norte de África que, aun siendo todos musulmanes sunnitas, no son enteramente árabes (tienen componentes bereberes o negros) la idea clave que debe ser considerada es la de su alineamiento más o menos cercano con una de estas dos grandes potencias.
Y, por lo que se está viendo, el gabinete Rajoy no ha tenido en cuenta estos hechos fundamentales.

II. IRÁN-SIRIA: UN ALINEAMIENTO SEGUIDISTA CON ARABIA SAUDÍ AL MARGEN DE NUESTROS INTERESES NACIONALES
En este contexto, ¿cuál ha sido la decisión tomada por el gabinete de Rajoy? Nada más y nada menos que un alineamiento detrás de esa gran potencia «democrática» que es Arabia Saudí.
Y todo ello, sin considerar cuáles son nuestros intereses nacionales.

La pregunta para determinar cuál hubiera sido la posición correcta es: ¿y cuáles son nuestros intereses nacionales?

Veamos.

1. Intereses culturales y religiosos.
España constituye una entidad política independiente definida por el catolicismo desde el año 589 AD.
La política exterior de España en el Oriente Medio, desde hace siglos, se ha definido por defender a las minorías cristianas y la presencia de los elementos culturales de la civilización europea.
¿Qué países son más hostiles a esas minorías y a esa civilización?
Pues resulta que el gobierno Rajoy, contradiciendo los intereses nacionales desde hace siglos ha decidido alinearse con la potencia más hostil al Cristianismo y que más reprime a las minorías: Arabia Saudí.

2. Intereses económicos.
España tiene una gravísima dependencia energética en hidrocarburos.
¿De qué países España depende más en este terreno?
Pues resulta que el gabinete Rajoy, contradiciendo los intereses nacionales, decide alinearse contra la potencia de la que somos más dependientes energéticamente, Irán.
La noticia de que Irán había decidido cortar el suministro a España provocó un pánico que no se habría producido si la política exterior española no hubiese seguido la errada senda emprendida. Pensemos en el devastador efecto que tendría ahora sobre nuestra debilitada economía una crisis petrolífera en la que dejamos de tener el 15% de nuestras necesidades petrolíferas.
No se sabe bien cuál fue el anuncio iraní, pronto desmentido oficialmente. Pero todo parece que Irán ha decidido enviar un «mensaje» a aquellos países, como España, que de forma irreflexiva, han decidido adoptar una política de seguidismo de otros países que no están en nuestras circunstancias.

3º. Intereses securitarios.
España tiene un serio problema de seguridad interior con el islamismo integrista.
¿Quien fomenta el integrismo y los problemas que ello conlleva en escuelas y otros ámbitos?
La respuesta es muy sencilla: no es Irán, es Arabia Saudí.
Pues resulta… que España se alinea con Arabia Saudí, que financia la desestabilización interna de España, contra Irán.

III. URGE DEFINIR UNA POLÍTICA EXTERIOR NACIONAL
Nuestra política exterior está a la deriva. Urge redefinir un camino errado. Y urge porque las consecuencias de este camino equivocado no van a quedar en el papel. En este momento la «marca» España requiere seriedad y coherencia. Creo que es equivodado interpretar el seguidismo como sinónimo de seriedad y coherencia.

ARTÍCULOS DE ESTA SERIE

La política exterior de Rajoy a la deriva (IV): Unión Europea

La política exterior de Rajoy a la deriva (III): Argelia

La política exterior de Rajoy a la deriva (II): Oriente Medio

La política exterior de Rajoy va a la deriva (I): Marruecos y Sahara Occidental

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Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

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Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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