Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

De Todos los Santos a Halloween

Está claro que nuestro mundo está sufriendo cambios estructurales. No parece que la dirección general de esos cambios (en muchos planos diferentes) sea positiva. Uno de los aspectos en los que se aprecia esa brutal transformación es el de la Religión y las costumbres. El día 1 de noviembre se celebra la Fiesta de Todos los Santos y el día 2 la de los Fieles Difuntos. Estas celebraciones sirven para ilustrarnos sobre el proceso de acelerada aculturación que España está sufriendo. He aquí un artículo que denuncia lúcidamente este proceso y que suscribo íntegramente.

Me permito reproducir este magnífico artículo que denuncia la brutal aculturación que estamos sufriendo en España y que se ejemplifica en el proceso, alentado por los medios de comunicación, de sustitución de las fiestas de Todos los Santos y los Fieles Difuntos por la de «Halloween».

De Todos los Santos a Halloween

XOSÉ LUIS BARREIRO RIVAS
01 de noviembre de 2012

Ayer se celebró la fiesta de Halloween -la celebró, para ser exactos, el 0,01 % de la población- porque lo dijeron y repitieron hasta la saciedad las televisiones públicas y privadas, y porque algunas tiendas llenaron sus escaparates con máscaras horteras y calabazas de plástico. Todo, hay que decirlo, con pésimo gusto y nula significación. Y hoy no celebramos socialmente el binomio de Santos y Difuntos porque esas mismas televisiones no hablaron para nada de esta arraigada tradición de 16 siglos, llena de cultura y significados, limitándolo todo a narrar los atascos que se pueden producir en los accesos a los cementerios debido a la debilidad siempre comentada del Estado laico.
Dado que los medios de comunicación andan ocupados con las andanzas de ese 0,01 % de la población que se puso la calavera de goma para ir al botellón, en España se está perdiendo la fantástica costumbre de representar el Tenorio en la conmemoración de los Fieles Difuntos, y esa debe ser la razón por la que en la culta ciudad de Santiago se exhibían muchas calaveras y calabazas de plástico, y algunos farrapos de brujas y malditos, sin que ninguna librería sintiese el impulso de poner un ejemplar del Tenorio en su escaparate, y sin que, por la breve investigación que yo he hecho, ninguno de mis conciudadanos sintiese la necesidad de leer los ripios más geniales que alumbró la humanidad:
«Clamé al Cielo y no me oyó, / y pues sus puertas me cierra / de mis actos en la Tierra / responda el Cielo, no yo».

La pérdida de cultura que se está produciendo por las grietas de un laicismo mal entendido y peor aplicado es ingente y preocupante. Y la deriva que estamos teniendo desde lo trascendente a lo hortera, incentivada por la caterva de yuppies viajados que dominan el star system, acabará por definir nuestros días como la etapa con peor relación entre medios y cultura desde el Paleolítico hasta hoy.

¿Y qué se puede hacer?
Desde la perspectiva oficial, donde operan las televisiones, las orquestas sinfónicas, los teatros públicos, el periodismo de consumo y los deberes escolares, nada, porque, como dice el refrán gallego, «cando a semana vai de piollos non adianta cambiar a camisa».
Y desde las estructuras sociales tampoco, porque ya es evidente que, mientras las televisiones y los escaparates hablaban para el 0,01 % de laicos modernos y anglófilos, la mayoría de los ciudadanos siguen practicando con razonable conocimiento de causa -no con mucho, que tampoco es cosa repicar las campanas- la ancestral costumbre de mantener unidas las familias del Cielo y de la Tierra, desde la íntima seguridad de que no nos han dejado del todo -«dexónos harto consuelo / su memoria», decía Manrique-, y de que nunca viene mal dedicar un poco de tiempo a meditar en ese grandioso misterio de la vida al que llamamos muerte.

Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

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Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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