Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

Siria: razones y sinrazones de una nueva fase de la guerra

Estados Unidos y sus aliados van a cometer un crimen en Siria. Un crimen justificado con mentiras o, en todo caso, con afirmaciones no verificadas. En el momento en que Carla del Ponte, miembro del equipo de investigación de Naciones Unidas ha declarado que las únicas pruebas que existen de ataques con armas químicas apuntan a los rebeldes sirios… Estados Unidos y sus aliados se disponen a «castigar» al gobierno sirio por el supuesto uso de armas químicas. Un supuesto uso sobre el que, a día de hoy, no hay pruebas excepto la «palabra» de los ministros norteamericanos de Exteriores y Defensa. Una «palabra» que, a la luz de la experiencia, no tiene mucha credibilidad. Recordemos que un 5 de febrero de 2003, otro ministro de Exteriores norteamericano mintió al Consejo de Seguridad para justificar el desencadenamiento de la guerra de Iraq (por cierto, si «El País» escribe «Catar» en lugar de «Qatar» no sé por qué escribe «Irak» en vez de «Irac» para referirse a «Iraq»)..

I. ANTECEDENTES, COLIN POWELL MIENTE AL CONSEJO DE SEGURIDAD CON LAS «ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA» PARA JUSTIFICAR LA GUERRA DE IRAQ
El 5 de febrero de 2003 constituye una de las fechas más lamentables de la historia de la diplomacia.
Ese día el Secretario de Estado (ministro de Exteriores) norteamericano, Colin Powell, dio un, eso sí, muy elocuente, discurso en el que mintió al Consejo de Seguridad presentando «pruebas» (falsas) de que el Iraq de Saddam Hussein disponía de «armas de destrucción masiva». Ese argumento era clave para legitimar POLÍTICAMENTE (que no jurídicamente) una guerra contra Iraq.
Ciertamente, soy de los que piensan que esa guerra sí tenía un apoyo LEGAL. Pero aunque tuviera un apoyo legal, no estaba claro, POLÍTICAMENTE, que fuera conveniente.
Para justificar, políticamente, esa guerra se produjo la combinación letal de dos circunstancias:
– 1) La presentación de pruebas falsas por Estados Unidos «demostrando» que Saddam poseía esas «armas».
– 2) La demencial chulería de Saddam negándose a ser inspeccionado por la ONU para verificar si poseía «armas de destrucción masiva».

II. LAS DIFERENCIAS DEL CASO DE IRAQ Y EL CASO DE SIRIA
Entre el caso sirio y el caso iraquí hay numerosas diferencias.
En el caso de Iraq existían numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad. Se había autorizado el uso de la fuerza (Primera Guerra de Iraq) y se había establecido por el propio Consejo de Seguridad un armisticio CONDICIONADO a que Iraq cumpliera determinadas condiciones. Con su loca altanería Saddam rechazó cumplir esas condiciones, lo que abría la puerta a la reanudación de la guerra. Pero para que la opinión pública aceptara esa guerra había que dar argumentos más fuertes que el de la negativa a someterse a inspecciones de la ONU. Y el argumento fue que Iraq seguía poseyendo «armas de destrucción masiva» que suponían un peligro para la humanidad. Como es notorio, esas armas no existieron, aunque algún necio ahora dice que se transfirieron de Iraq a Siria. Es curioso que en diez años nadie lo hubiera advertido hasta ahora.
En el caso de Siria NO EXISTE NI UNA SOLA RESOLUCIÓN DEL CONSEJO DE SEGURIDAD AUTORIZANDO EL USO DE LA FUERZA.

III. ARMAS QUÍMICAS EN SIRIA: CONDENABLES SEGÚN QUIEN LAS USE
El presidente norteamericano, Barack Huseín Obama, advirtió en 2012 que el uso de armas químicas era una «linea roja» cuya transgresión justificaría su intervención. Se deduce que para castigar a quien las usara. Estas fueron las palabras exactas dirigidas, no sólo al gobierno, sino también a los rebeldes:

“We have been very clear to the Assad regime, but also to other players on the ground, that a red line for us is we start seeing a whole bunch of chemical weapons moving around or being utilized. That would change my calculus,”

Pero no. Era todo una falsa ilusión.
El hecho es que las únicas pruebas existentes de ataque químico apuntan a los rebeldes.
El primer ataque, documentado y examinado por la ONU, fue el ataque con armas químicas sufrido en Jan el Assal (zona controlada por el Gobierno) en Alepo el 19 de marzo de 2013. Ni qué decir que los rebeldes acusaron al Gobierno de haber perpetrado ese ataque. Un equipo de la ONU estudió el caso… aunque el examen se «complicó» cuando las pruebas empezaron a apuntar a los rebeldes y no al Gobierno.
– Merece citarse, en primer lugar, lo ocurrido con una de las prueba fundamentales, un video grabado por una periodista rusa, Anastasia Popova. Una prueba que no fue utilizada utilizando los argumentos más burdos e insultantes para la inteligencia. Se afirmó que el video no estaba grabado en un «formato utilizable».
– en segundo lugar, el 9 de julio el embajador ruso en Naciones Unidas entregó un informe de 80 páginas al Secretario General de la ONU con pruebas del uso de armas químicas por los rebeldes;
– en tercer lugar, que el gobierno sirio encontró 281 contenedores de armas químicas en poder de los rebeldes. El gobierno sirio invitó, el 10 de julio de 2013, a los investigadores de Naciones Unidas a ir a Siria a examinar el material.

El hecho es que la antigua fiscal del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, la jurista suiza Carla del Ponte, que forma parte del equipo de investigadores de la masacre de Jan el Assal ha dicho, claramente, el 5 de mayo de 2013 que:

«según los testimonios que hemos recogido los rebeldes han usado armas químicas utilizando gas sarín»

A la vista de las declaraciones norteamericanas sobre la «línea roja» del uso de armas químicas, lo esperable es que los Estados Unidos hubieran decidido intervenir para castigar a los que usaron las armas químicas, O sea, A LOS REBELDES.
Esa intervención seguro que habría sido aprobada por el Consejo de Seguridad… Rusia y China no la habrían vetado… pero ….
El problema es que quien traspasó la «linea roja» fueron los grupos apoyados por Estados Unidos. La linea roja se volvió verde. Y Estados Unidos miró para otro lado.

IV. LA DESINFORMACIÓN SOBRE EL SUPUESTO ATAQUE QUÍMICO EN GUTA.
El 21 de agosto la prensa «informa»:

Denuncian 1.300 muertos en un ataque del régimen sirio con armas químicas

La «información» se divulgó inmediatamente en TODOS los medios. El escándalo estaba ya preparado, aunque luego empezaran a encontrarse las mentiras o las circunstancias que merecían matizaciones.

En primer lugar, se silenciaron las voces de algunos expertos, que ya al día siguiente expresaron sus dudas de que hubiera habido REALMENTE un ataque químico.

En segundo lugar, casi ningún medio se preocupa por aclarar si el supuesto ataque se produjo en una zona controlada por los rebeldes… o en una zona controlada por el gobierno como se ha apuntado en algún lugar.

En tercer lugar, los medios asistieron, como si nada, al brusco descenso de la cifra de muertos. De repente de «más de 1.300» muertos el día 21 se pasó a hablar de «355» tres días después. Pero casi ningún medio se hizo eco de tan escandalosa diferencia en el número de víctimas que, por sí misma, priva de credibilidad a la denuncia inicial.

En cuarto lugar, Estados Unidos no ha presentado ni una sola PRUEBA de sus acusaciones.
A día de hoy el Secretario de Estado norteamericano John Kerry califica de «innegable» el supuesto ataque químico… y acusa al gobierno sirio de «destruir pruebas».
Pero el hecho es que USA no ha presentado ninguna prueba como le ha pedido el ministro de exteriores sirio.
Es lamentable decirlo pero no sólo es que, después de lo ocurrido en el Consejo de Seguridad el 5 de febrero de 2003 la credibilidad de los Secretarios de Estado norteamericano para justificar guerras sea más bien escasa. Lo más grave es que el Kerry insulta a la inteligencia de los ciudadanos. Si hay 355 muertos por un supuesto ataque químico, LA PRUEBA ESTÁ EN LOS CADÁVERES. ¿Ha hecho desaparecer el gobierno sirio los 355 cadáveres? ¿Quien puede creerse esto?

V. LOS ENDEBLES ARGUMENTOS CONTRA LA GUERRA
Parece que ahora nos venden que se quiere terminar con la carnicería en Siria … con un ataque de Estados Unidos contra Siria que provocará más muertos. Curioso argumento: quieren acabar con la carnicería haciendo que corra más sangre.
Si es verdad que quieren acabar con el derramamiento de sangre está claro que no hay que lanzar misiles… sino impedir que lleguen armas a Siria. Pero claro, los mismos Estados que claman contra esta carnicería son los que están armando a los rebeldes que están provocando buena parte de las masacres.
Pero, claro… si se impiden las ventas de armas se pierde negocio…

VI. CONCLUSIÓN: EL FRACASO DE LOS REBELDES OBLIGA A «OCCIDENTE» (¿»POST-OCCIDENTE»?) A QUITARSE LA CARETA
La prensa, especialmente, la española, ha estado durante meses y meses anunciando la caída «inminente» del régimen de Assad.
La realidad ha sido la contraria. La realidad es que los rebeldes patrocinados y armados por «Occidente» (quizá debiéramos hablar de «Post-Occidente» para no confundirlo esta civilización nihilista con aquella civilización occidental animada por la idea de Cristianismo) y por las más conspicuas «democracias» árabes (como Qatar y Arabia Saudí) están perdiendo la guerra.
A la vista del fracaso de la carta de los rebeldes (vendidos por el sector más cínico de la desinformación como los héroes de una «revolución»), Occidente y sus aliados se han puesto nerviosos y han decidido acabar, directamente, con el régimen de Assad en Siria.
Ello sólo será posible neutralizando a Rusia. Algo que parece que ya ha hecho Arabia Saudí. El 31 de julio se filtró en la prensa libanesa que el jefe del servicio secreto saudí, Bandar Bin Sultan, se entrevistó con el presidente ruso, Vladimir Putin para ofrecer un acuerdo. A cambio de abandonar a Siria, Arabia Saudí compraría armas a Rusia y le aseguraría una posición privilegiada en el mercado del petróleo y del gas. La prensa rusa reconoció la entrevista una semana después. Ayer abundaba en esa idea el «Daily Telegraph». A pesar de que la prensa rusa desmintió las cesiones a los saudíes, la evacuación de ciudadanos rusos a través del aeropuerto de Latakia parece indicar que Rusia se ha plegado.
Es evidente que esta intervención, como la guerra civil desencadenada desde la primavera de 2011, no tiene por objeto simplemente cambiar de régimen en Siria.
Es evidente que al abatir a Siria se busca otro objetivo: abatir a Irán. Y quizás, no sólo abatir a Irán sino al peligroso adversario necesitado de Irán: China. Si la jugada se consuma se consagrará el dominio unipolar e imperial norteamericano. Al precio, eso sí, de acabar con el Cristianismo en su cuna histórica y traicionar las ideas y principios que animaron el origen de la civilización occidental. Pero eso es ya otra historia.

POST-DATA: «MEDICOS SIN FRONTERAS» DESAUTORIZA A QUIENES LA USEN PARA JUSTIFICAR EL BOMBARDEO DE SIRIA
Hoy, 28 de agosto (día de San Agustín de Hipona), Médicos Sini Fronteras (MSF) acaba de publicar en su página web un comunicado desautorizando a quienes esgrimen palabras de MSF para jusrtificar el bombardeo de Siria.
El escándalo de esta guerra aumental. Según el comunicado:

Siria: la declaración de MSF no puede ser utilizada para justificar acciones militares
28 de agosto de 2013
En los últimos días, la administración de EE.UU. y otros gobiernos se han referido a los informes de varios organismos, incluido «Médecins Sans Frontières» (MSF) para afirmar que el uso de armas químicas en Siria es «innegable» y para designar a los culpables. MSF hoy ha advertido que su información médica no puede utilizarse como prueba para certificar el origen preciso de la exposición a un agente neurotóxico ni para atribuir responsabilidades.

(…)
Ahora que se está llevando a cabo una investigación por inspectores de Naciones Unidas, MSF rechaza que nuestra declaración pueda ser usad como sustitutivo de la investigación o como justificación para una acción militar.

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Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

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Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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