La intervención de CCM rompió los planes del Gobierno

La intervención de CCM rompió los planes del Gobierno

(PD).- La intervención de la Caja Castilla-La Mancha (CCM) por parte del Banco de España ha roto los planes del Gobierno para reflotar las entidades financieras. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero quería ir a la cumbre del G-20 como el único dirigente de un país occidental sin una entidad financiera en cuidados intensivos.

Según cuenta esta semana en su portada la revista Tiempo, la hoja de ruta que manejaba el Ejecutivo para crisis puntuales de bancos o cajas pasaba fundamentalmente por arreglos privados, vía fusiones o adquisiciones de las entidades afectadas por otras más sanas sin que tuviera que intervenir directamente el Banco de España.

Para el futuro, el Banco de España ha dejado claro al Gobierno que las posibles fusiones deben llevarse a cabo de forma mucho más discreta y rápida para evitar la extensión del pánico entre los clientes de las entidades afectadas.

Además, la revista publica las principales claves que contendrá la nueva ley de cajas que prepara el Gobierno. Y es que el Ministerio de Economía tiene ya documentos elaborados en los que se propone reducir a menos de la mitad del actual el papel de las instituciones políticas en los órganos de gobierno de las cajas, además de eliminar la necesidad de que en casos de fusiones entre cajas de distintas autonomías las operaciones tengan que contar con la aprobación explícita de los gobiernos autonómicos implicados.

CCM pretendía construir nueve ciudades como la Seseña del Pocero

Esta revista también explica que la CCM compró 19 millones de metros cuadrados de suelo con el objetivo de construir hasta nueve macrourbanizaciones como la levantada por Francisco Hernando, alias el Pocero, en la localidad toledana de Seseña.

En pleno boom inmobiliario, los responsables de la caja compraron suelo rústico masivamente, pero además lo hicieron a un precio alto, seguros de conseguir recalificarlo. Caja Castilla-La Mancha pretendía crear una especie de círculo virtuoso. Su músculo financiero le permitía comprar suelo como nadie. Los ayuntamientos que tenían que aprobar los proyectos eran un poder político subordinado a los pesos pesados políticos que dirigen las cajas de ahorros. Luego, además de las plusvalías de un negocio que por entonces ofrecía márgenes astronómicos, que llegaban al 300% sobre los recursos propios, la caja se hacía con una gran bolsa de nuevos clientes con miles de nuevas hipotecas.

La caja, a través de su grupo empresarial, Caja Castilla-La Mancha Corporación, se alió con la inmobiliaria Gedeco en una sociedad llamada Grupo Empresarial Natura. Y realizó los proyectos de estas nuevas ciudades de nueva planta en Fuentes de Ebro, Antequera, Talamanca del Jarama, Castro Marín (Portugal), Seseña, Illescas, Borox, Puertollano y Sanlúcar de Barrameda.

En total, los proyectos acumulaban la escalofriante cifra de 19 millones de metros cuadrados de suelo. Con los proyectos diseñados podían construirse 200.000 nuevas viviendas.

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