Hoy hablamos de una fiebre silenciosa que está destrozando el mercado laboral español. En 2025, cada mes más de 1,6 millones de empleados no han ido a trabajar por Incapacidad Temporal.
No es una anécdota. Es un fenómeno estructural.
En todo el año se han perdido 376,9 millones de jornadas laborales. Casi 377 millones de días tirados por el desagüe. El número de procesos iniciados supera los 8,8 millones. Y la duración media de las bajas sigue en niveles altísimos.
Hay meses con picos claros. En marzo, las jornadas perdidas suben un 17,7% interanual. En julio, +8,3%. En octubre, +2,7%. La tendencia es clara. Mientras tanto, el discurso oficial presume de “empleo récord”.
Pero empleo que no trabaja no es empleo productivo. Este absentismo masivo tiene coste económico, coste empresarial y coste social. Menos producción. Más gasto en prestaciones.
Más presión sobre empresas y cotizantes. No es solo un problema médico. Es un problema de incentivos, de gestión y de modelo laboral. Se habla de productividad. Se habla de crecimiento. Pero se oculta que millones de trabajadores no están trabajando. Y esta fiebre no se cura con propaganda.
Los datos están ahí y dicen que el mercado laboral español está enfermo.