La sostenibilidad del sistema a debate

Alemania o Japón… ¿Qué ejemplo seguir para resolver en España el problema de las pensiones?

Fedea estima una subida del gasto al 17,4% del PIB; AIReF habla del 19%

Alemania o Japón... ¿Qué ejemplo seguir para resolver en España el problema de las pensiones?
Edad, vejez, jubilación, pensiones, dieta y antiaging. PD

Las proyecciones a tan largo plazo son sorprendentes y denotan una enorme falta de ambición

España afronta, según describen las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) y un sinfín de estudios españoles y europeos, un futuro de envejecimiento que complicará el pago de las pensiones.

Los pronósticos apuntan a un incremento de 6,8 millones de personas por encima de los 65 años; y a un descenso de 7,1 millones de personas en edad de trabajar, de 16 a 65.

Un terrible dibujo que, de ser cierto, hará que las pensiones cuesten entre un 17 y 19% del PIB frente al 11% actual (cálculos de Fedea y AIReF, respectivamente). Pero, ¿y si las previsiones se equivocaran?

Como subraya José Luis Bajo Benayas en ‘El Economista’ este 9 de febrero de 2017, nadie con la relevancia del presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), José Luis Escrivá, había hablado en los últimos tiempos tan alto y tan claro sobre la fiabilidad de los cálculos a largo plazo.

En comparecencia en el seno de la Comisión del Pacto de Toledo, Escrivá se atrevió a tachar de «pesimistas» los estudios que sitúan a España en 2050 con 44 millones de habitantes (2 menos que ahora); una tasa de ocupación del 67%, en línea con la que logró el país antes de la crisis; y un escenario «en el que renunciamos a crecer y a perder actividad económica».

«Las proyecciones a tan largo plazo son sorprendentes y denotan una enorme falta de ambición», aseveró Escrivá, a quien Celia Villalobos, presidenta de la Comisión, llegó a llamar «osado» por sus palabras -entre risas, eso sí-.

El presidente de la AIReF cree que esas previsiones ponen de manifiesto una ‘japonización’ de la economía española que implicaría, además, un coste de pensiones casi impagable, del 19% del PIB (para entendernos, 80.000 millones más al año que ahora, y eso teniendo en cuenta nuestro actual tamaño y no el de dentro de 30 años).

«Quiero poner de relieve que a esto lo hemos denominado escenario pesimista».

En los últimos tiempos han proliferado estudios que toman como referencia las proyecciones del INE, o de Eurostat, o de otras fuentes, y advierten sobre la insostenibilidad de las pensiones. Pero lo cierto es que esos mismos estudios «se equivocaron» al pronosticar la estructura demográfica que España posee hoy:

calcularon que tendríamos entre 40 y 41 millones de habitantes, y tenemos más de 46. Auguraron 3 millones menos de afiliados, y somos 18,2 millones. Y dieron por sentado que habría 700.000 mayores menos, no contaron con el efecto de la inmigración y un largo etcétera de imprevistos que demostraron que, a veces, los cálculos a largo plazo no sirven.

Parecernos a Alemania

A juicio del presidente de AIReF, España debe pelear por parecerse a otros. A otros como Alemania, que ya hoy cuenta con una tasa de ocupación del 76% a la que nuestro país debería aspirar. Una España así, en la que se incrementa la población a un módico ritmo del 0,5% al año (aumentos muy leves en relación a los experimentados a las últimas décadas), podría incorporar activos que ayudasen a pagar las pensiones con más facilidad.

Es más: en este escenario el gasto en pensiones «se contendría en el entorno del 11% del PIB en el año 2050», y más teniendo en cuenta que las reformas de PSOE y PP de los años 2011 y 2013 habrán desplegado todos sus efectos y ahorrarán al erario público en torno a 50.000 millones anuales. Esas reformas, además, van a propiciar que las nuevas pensiones medias de jubilación dejen de subir con vértigo «y se estabilicen en torno a los 1.300 euros mensuales», el 80% del salario medio.

Escrivá solo quiso trasladar la «enorme incertidumbre» que generan previsiones tan a largo plazo.

«Esto, para los que somos economistas, es peligroso».

Vino a decir que nadie sabe qué puede pasar, evidentemente, pero que lo que no conviene es que los poderes públicos se conformen con un escenario de leve avance económico, envejecimiento y pérdida de masa laboral.

Medidas para fomentar la natalidad, robustecer el mercado de trabajo y, claro está, reforzar la sostenibilidad del sistema de la Seguridad Social (que acumula ahora más de 18.000 millones de euros) van a ser necesarias. Pero otras más drásticas, y pensando más en el largo plazo, deben ser muy bien evaluadas y estudiadas.

Habrá que ver ahora la réplica a Escrivá, pues la próxima semana, y en la misma Comisión, comparece el presidente del Instituto Nacional de Estadística.

«A mi lo que me interesa es que ustedes aporten sus puntos de vista diferentes y entre todos lleguemos a soluciones para arreglar las pensiones», decía con gracejo Villalobos al término de la intervención de Escrivá.

La polémica está servida.

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