El socialista Sánchez no recortará su sueldo, ni el de ministros y altos cargos alegando que necesita un gobierno «robusto»

El socialista Sánchez no recortará su sueldo, ni el de ministros y altos cargos alegando que necesita un gobierno "robusto"

Como subraya este 2 de junio OKdiario en su editorial, lo que de verdad es ‘robusta‘ es la cara del Gobierno PSOE-Podemos.

En un momento en el que el presidente socialista y la cuadrilla que le rodea deberían estar obsesionados por dedicar todos los recursos del Estado a combatir los demoledores efectos del Covid, tanto en la protección de la salud pública como en las devastadoras consecuencias económicas, el Ejecutivo socialcomunista sigue incrementando el número de altos cargos, que alcanza ya niveles nunca vistos en la Administración.

La más reciente cacicada va a ser meter como presidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) de la abogada y socia del bufete Cuatrecasas, Cani Fernández, que a su espléndido curriculum añade la insuperable condición de ser asesora de La Moncloa.

Valías aparte, que en general son escasas, es que los favorecidos por el dedo de Sánchez no son funcionarios, sino amiguetes del socialcomunismo que han sido colocados a dedo en puestos muy bien retribuidos.

Su experiencia de gestión pública es, en la mayoría de casos, inexistente.

En España, la ley estipula que los directores generales de los ministerios deberán nombrarse entre funcionarios de carrera, de las Comunidades Autónomas o de las Entidades locales. Sólo permite, en situaciones excepcionales, que el titular de esas direcciones no sea funcionario cuando no haya nadie en la Administración capaz de asumir esa labores.

Pues bien, el Ejecutivo socialcomunista ha designado por este procedimiento a nada más y nada menos que 25 altos cargos, lo que supone un escándalo de proporciones mayúsculas como han denunciando las asociaciones de funcionarios.

No sólo directores generales, sino una retahíla interminable de asesores, están engordando la nómina de la Administración.

Si la estructura administrativa del Gobierno ya es de por sí elefantíasica a causa del número de Ministerios (22), los puestos de confianza crecen de manera exponencial.

A una pregunta parlamentaria de VOX, en la que se planteaba al Ejecutivo si dada la actual situación económica y la optimización de los recursos del Estado no tenía previsto reducir el número de altos cargos y las retribuciones de los mismos, la respuesta del Gobierno habla por sí sola:

«Ahora más que nunca hay que resaltar la importancia de contar con un sector público robusto».

Hace falta tener cara y poca vergüenza: colocar a una legión de amiguetes en puestos de la más alta responsabilidad, apartando de los mismos a funcionarios de carrera, es para el Gobierno Sánchez-Iglesias «robustecer» el sector público.

No cabe mayor desahogo. Presumen de haber desplegado un escudo social para que nadie se quede tirado, pero el escudo social es para uso exclusivo del socialcomunismo.

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