Estudiaba todavía Derecho y militaba como neofascista

El ‘capo’ Luis Pineda, presidente de Ausbanc, comenzó su carrera atracando marquesas a punta de pistola

El 'extorisonador' publicitario ha sido detenido por organización criminal en connivencia con Manos Limpias

El 'capo' Luis Pineda, presidente de Ausbanc, comenzó su carrera atracando marquesas a punta de pistola

Luis Pineda nació en Málaga en 1962, el pequeño de cinco hermanos, de madre malagueña y padre burgalés, funcionario de Obras Públicas, abogado y promotor inmobiliario

El reportaje lo firman al alimón Leyre Iglesias y Javier Negre en ‘El Mundo‘, este 24 de abril de 2016 y lo mejor de la extensa crónica es el arranque, donde se cuenta cómo empezó Luis Pineda, presidente de Ausbanc, su asombrosa carrera:

El chico y sus tres acompañantes llaman al timbre de la calle O’Donnell. Llevan un ramo de flores. Es, le dicen a la portera, para la señora marquesa. Juntos suben las escaleras y llaman a la puerta de servicio.

Entonces los cuatro se colocan unas medias en la cabeza, sacan las armas y empieza el asalto. Son las diez y media de la mañana del 6 de marzo de 1980, y el secuestro durará varias horas. El cabecilla tiene 17 años, estudia Derecho y, como sus amigos, es neofascista; milita en el Frente de la Juventud. Le llaman Luispi (El ‘extorsionador’ Luis Pineda promocionó al siniestro exjuex Elpidio Silva para que entrara en política).

Dentro de la casa, maniatan a Vicenta, a las sirvientas Rosa y Remedios, y se van directos al salón. Buscan a la dueña, María Ignacia López de Soto, marquesa de San Eduardo (Los bancos que aceptaban el chantaje de Pineda dejan de pagar ‘publicidad’ a Ausbanc).

La llevan a su dormitorio y le exigen joyas y dinero. Ella se enfrenta a los asaltantes, les intenta quitar las medias. Así que Luispi la golpea con la culata de la pistola en la cabeza hasta hacerle una herida que exigiría varios puntos de sutura en la frente. María Ignacia cede, les firma un cheque por valor de 85.000 pesetas y el cabecilla se va al banco de abajo a cobrarlo.

Las cuatro mujeres quedan allí como rehenes. Cuando regresa, sigue el atraco: a Rosa le roban 900 pesetas y su DNI, a Remedios 2.000 pesetas y otras 25.000 a la marquesa. Las amordazan, y con navajas rasgan un abrigo de astracán, otro de visón chino y otro de zorro (Desgarrador testimonio de un chantajeado por Luis Pineda: «El juez que me condena colaboraba con Ausbanc»).

Lo cuenta hoy desde la joyería San Eduardo, con una copa de champán en la mano, Miguel, el hijo de la marquesa. También lo detalla la sentencia que dictó la Audiencia Nacional. Como le faltaban cinco meses para cumplir los 18, a Luispi sólo le condenaron a tres meses de arresto mayor y a una indemnización que, según Miguel, nunca pagó; se declaró insolvente.

La marquesa, que tiene ahora 76 años, dice a Crónica: «Aquello fue horroroso, aunque ya lo he archivado en mi cabeza y no quiero hablar más del tema».

La semana pasada volvió a ver a Luispi. Vomitó. Esta vez Luis Pineda Salido no llevaba flores ni pistola, sino traje y corbata. Treinta y seis años después, lo veía detenido, acusado de liderar una organización criminal centrada en otro tipo de atracos: la extorsión a los bancos a través de una supuesta asociación de consumidores, Ausbanc; el chantaje, incluso, a los abogados de la Infanta Cristina.

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