La transición energética y la lucha contra el cambio climático son los grandes retos de este siglo. Todos, tanto particulares, como empresas e instituciones públicas tienen el deber de apostar por la sostenibilidad y caminar hacia la reducción drástica de la huella de carbono. Para algunos sectores, como el de la aviación, el cambio de combustibles fósiles por fuentes renovables se antoja complicado, aunque ya existen soluciones para conseguirlo. Esa solución se llama SAF y ya puede usarse en los aviones actuales.
Una alternativa real e inmediata
El combustible sostenible de aviación (o SAF por sus siglas en inglés) es una alternativa al queroseno tradicional realista y actualmente disponible. Puede reducir hasta en un 100% las emisiones de CO2 en términos de ciclo de vida, desde su producción hasta su consumo. Puede ser sintético (generado a partir de la captura de CO2 mediante el uso de hidrógeno verde) u orgánico (producido a partir de aceites vegetales, grasas animales, biomasa o residuos agrícolas).
La principal ventaja del SAF es que es una tecnología drop in, por lo que no es necesario hacer ninguna modificación en el avión ni en las instalaciones del aeropuerto. De hecho, las aeronaves actuales están certificadas para operar con hasta un 50% de estos combustibles de origen sostenible. Iberia ha realizado los primeros vuelos demostrativos, tanto de corto como de largo radio. El grupo IAG, al que pertenece la aerolínea española, va a invertir más de 900 millones de dólares en SAF en los próximos 20 años.

Una oportunidad para la España rural
La dificultad que plantea este tipo de combustible es que la producción es muy escasa en comparación con la demanda. Con las actuales infraestructuras apenas se puede cubrir un 1% de las necesidades del sector a nivel mundial por lo que es necesaria una producción a gran escala.
En España serían suficientes entre 30 y 40 plantas de producción de SAF repartidas por todo el país para conseguir descarbonizar la aviación española. Según un informe de PwC, la construcción y puesta en funcionamiento de esas plantas generarían 56.000 millones de euros en el PIB de nuestro país hasta 2050 y crearían 270.000 nuevos puestos de trabajo.
Gran parte de esos empleos se ubicarían en zonas rurales, donde se encuentran las mayores fuentes de los residuos que se emplean como materias primas para producir biocombustibles. Eso contribuiría al desarrollo de la España vaciada y a una mayor cohesión social y territorial. Además, el impulso a la industria del SAF abriría interesantes oportunidades a la economía circular ya que soluciona el creciente problema de la gestión de los residuos, que se convierten en una nueva oportunidad de negocio. La directora de Sostenibilidad de Iberia, Teresa Parejo, destaca que esta nueva industria “crearía un nuevo modelo de negocio con miles de puestos de trabajo de calidad y con vocación de desarrollarse en zonas de la España rural, lo que generaría cohesión social y territorial. Podríamos exportar SAF y, a la vez, tener independencia y seguridad energéticas”.

Una nueva oportunidad de liderar la producción de energías renovables
España es líder en energías renovables y tiene al alcance de la mano ser también un gran productor mundial de SAF. Una oportunidad de país que requiere de un esfuerzo colectivo de todos los actores para incentivar su producción.
Dada la envergadura y ambición del proyecto son necesarias alianzas público-privadas, en particular, de las empresas productoras con el Gobierno y con las Administraciones locales y autonómicas. Teresa Parejo recuerda que “la sostenibilidad no se puede hacer de manera individual o aislada” y apuesta porque las administraciones públicas, nacionales y europeas, “ayuden con incentivos para que se acelere la producción de los combustibles sostenibles. En Estados Unidos han puesto en marcha una normativa que favorece la producción de SAF a precios competitivos, lo que hace que la elaboración se esté concentrando allí”.
La aviación es una actividad imprescindible por su contribución al bienestar y al avance de nuestra sociedad. Garantiza la interconexión de los territorios y contribuye al desarrollo de muchos países, en especial aquellos cuya economía depende del turismo. El reto que tiene por delante el sector aéreo es seguir generando riqueza y alcanzar la necesaria neutralidad de carbono.

SAF