El Banco de España alerta: el saldo negativo de 2016 será del 4,4%, lejos del 2,8% comprometido
La financiación extra para autonomías, de 7.462 millones, deja al Estado sin margen de reducción. El Banco de España alerta: el saldo negativo de 2016 será del 4,4%, lejos del 2,8% comprometido (Los desorbitados sueldos de los caciques autonómicos mientras Montoro miraba hacia otro lado).
El escenario de consolidación presupuestaria se ha complicado de forma abrupta para España tras desvelar el jueves el Gobierno que el déficit se escapó al 5,16 por ciento del PIB al término del año 2015 -el 5,24 por ciento se si cuantifican las ayudas a la banca-.
Explica José Luis Bajo Benayas en ‘El Economista‘ este 2 de abril de 2016, que el país debe ceñirse a un escenario de ajustes que los expertos sitúan entre los 23.000 y los 24.000 millones si se quiere cumplir el déficit pactado con Bruselas para el conjunto del año, del 2,8 por ciento, una cifra en la que ya no confía ni una sola institución.
Dado el escenario de parálisis política, que hará más lento el necesario ajuste autonómico y la reforma del sistema de la Seguridad Social, el déficit tendrá muy complicado bajar del 4 por ciento al menos durante los dos próximos años (PSOE reclama que Montoro explique al Congreso el desvío del déficit y los ajustes que propondrá a la UE).
Algunas entidades como el Banco de España ya alertaron ayer de que el desfase de 2016 se situará en el 4,4 por ciento, muy lejos del 2,8 comprometido con las instituciones comunitarias.
Funcas, por su parte, habla sin tapujos del 4 por ciento. Y la Comisión Europea esperaba un 3,6 por ciento antes de conocer el dato relativo al año 2015, por lo que es de esperar que en breve cambie sus previsiones y dé un varapalo al escenario que en su día remitió el Gobierno en el programa de estabilidad.
La situación, además, tiene visos de prolongarse hasta el próximo año por el déficit perenne al que se enfrenta la Seguridad Social, cercano al 2 por ciento siempre que las previsiones de crecimiento y empleo se mantengan tal cual. En este sentido, ayer mismo el Banco de España echó un nuevo jarro de agua fría al bajar una décima la previsión de PIB para 2016, ahora del 2,7 por ciento, informa Cristina Alonso.
La reforma pendiente del sistema, que todos los grupos parlamentarios se han comprometido a estudiar en el seno del Pacto de Toledo, tardará en cobrar vida por la ingobernabilidad, la dureza de las medidas a adoptar y el coste político a asumir por los partidos.
Dificultades para el Estado
Por Administraciones, el Estado y las Corporaciones Locales han actuado hasta el momento como el gran motor de la estabilidad en las finanzas. Sin embargo, su margen se puede ver reducido a partir de ahora (Cristobal Montoro : «No ha habido ocultación en absoluto sobre el incumplimiento del déficit en 2015»).
El próximo Gobierno se va a encontrar en Presupuestos con una financiación adicional de 7.462 millones para las comunidades autónomas que, efectivamente, ayudará a tapar el enorme agujero fiscal regional. Por contra, esos millones pasarán al debe de la Administración Central, que debe dejar sus números rojos en el 2,2 por ciento del PIB.
Una esfera administrativa a la que además le han salido ya lo que el ministro Cristóbal Montoro denomina ‘operaciones recurrentes‘, las que impactan en las finanzas un año y no vuelven a aparecer (Puigdemont replica a Montoro que es responsable de un agujero del «doble» que las CCAA).
Pues bien: hace solo unas semanas la Agencia Tributaria reconoció a este periódico un impacto de 1.000 millones de euros por el pago del céntimo sanitario a los afectados por este impuesto, declarado ilegal por los tribunales europeos.
La recaudación tampoco propiciará excesivas alegrías respecto a las ya ofrecidas en 2015, donde los ingresos por impuestos ya crecieron un 5,03 por ciento.
Así, y sin ajustes a la vista -no hay Gobierno, y si lo hay es posible que se resista a aplicar medidas drásticas, tal y como dejaron claro en campaña el PP, el PSOE o Ciudadanos-, la reducción del déficit en este ámbito quedará a merced del crecimiento y será de solo unas décimas.
Por su parte, y tras cuatro años de superávits, las Corporaciones Locales han empezado a dar muestras de cierto agotamiento a la hora de mejorar sus números. Si su saldo positivo alcanzó el 0,53 del PIB a finales de 2014, ese superávit ha quedado recortado al 0,44 por ciento un año después.
Estas entidades, además, han redoblado su presión para lograr ?un cambio de interpretación en el cálculo del techo de gasto?, que a juicio del presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, Abel Caballero, les oprime. Durante años, los municipios han estado prestando servicios de otras esferas administrativas sin que eso se tradujera en un margen financiero algo mayor.
Las autonomías sí mejorarán
El año 2016 puede suponer, sin embargo, la entrada de las autonomías en la vereda de la austeridad. Primero, por esa financiación adicional que recibirán del Estado, y segundo por la batería de medidas que Hacienda ha preparado para congelar su gasto -con fondos de no disponibilidad incluidos, tal y como avanzó ayer Montoro. De cualquiera de las maneras, ni la Autoridad Fiscal AIReF, ni Funcas ni la Comisión esperan que rebajen el déficit al 0,3 previsto. ?Se quedarán bastante lejos de ese límite?, admitían desde la entidad que preside José Luis Escrivá.
La reducción tampoco será sustantiva en 2017 si el Gobierno no aprieta el cinturón de los ejecutivos autonómicos, algo que está por ver por la disparidad de colores políticos al mando. Así, y con el déficit latente de la Seguridad Social, el Estado y los ayuntamientos tendrán que volver a asumir más peso del que les corresponde para dejar el desfase 11.600 millones por debajo del actual, del 5,16 por ciento.
