Todo lo que debes saber antes de reformar una casa antigua

Todo lo que debes saber antes de reformar una casa antigua

Reformar una casa antigua es un proceso que requiere más pasos que los que conlleva hacerlo con una vivienda que solo necesita un pequeño repaso. En general, este tipo de viviendas precisa, entre otras cosas, un estudio que determine su estado. También puede precisar una renovación de sus sistemas de electricidad o agua. Incluso puede que no tenga un sistema de calefacción integrado, por lo que también habrá que instalarlo. Son muchos elementos a tener en cuenta.

Pero también será necesario, en muchos casos, realizar más trámites para poder hacerlo. Y contratar un arquitecto para que haga un estudio y un proyecto de la reforma integral, algo que la empresa Reformadísimo está acostumbrada a hacer en la comunidad de madrid. Sobre todo si la casa está en ruinas o amenaza con estarlo. Un sinfín de puntos y pasos a dar antes de comenzar con una reforma, por lo que hacerlo por cuenta propia puede ser problemático. Para evitar dolores de cabeza, lo mejor es contar con una empresa especializada en este tipo de reformas. Ellos conocen al dedillo todos los pasos que hay que dar, lo que hay que hacer antes de empezar y, sobre todo, las posibilidades que ofrece la casa a reformar. Por muy antigua que sea.

Reformar una casa antigua: qué hay que tener en cuenta

Lo primero que hay que hacer antes de empezar a reformar una casa antigua, es examinar su estado. Así se podrá saber, por un lado, si a pesar de tener un aspecto desfasado y descuidado, sus elementos estructurales, así como otros de cierta importancia, están bien conservados. Si no es así, en algunos casos puede que esté amenazando ruina. En este caso, la obra de reforma será mucho mayor, y la inversión económica necesaria, más abultada.

De examinar el estado de la vivienda se encargan los arquitectos. Generalmente, las empresas de reformas suelen contar con uno o varios para realizar estudios y elaborar proyectos. Se ocuparán de estudiar el estado de todos los componentes de la casa. Tanto los estructurales, que son los más importantes, como el estado de tejados, aleros, ventanas, muros, suelos o techos.

Si se trata de una vivienda independiente, es decir, pensada para una sola familia, será necesario también comprobar el estado de los cimientos. Sobre todo si la casa tiene cierta antigüedad. En caso de que no sea así, será necesario planificar un refuerzo para ellos. De otra manera, las obras pueden hacer peligrar su estabilidad, aparte de que en cualquier momento puede derrumbarse. Sobre todo, si en los planes de reforma está pensado ampliar la casa de alguna manera. Al hacer esto, los cimientos soportarían más peso, y si no están en perfecto estado es posible que no sean capaces de soportarlo.

Tras el estudio de la casa, el arquitecto comunicará si es necesario reforzar o reformar algunos elementos de la casa. También cuales, a pesar de estar aparentemente bien conservados, necesitan una reparación. O cuáles se pueden aprovechar. De paso, se puede aprovechar para que examine si sería posible unir estancias, en caso de que se quiera contar, por ejemplo, con una cocina abierta al salón. O eliminar una habitación y unirla a un dormitorio para contar con un vestidor. El arquitecto determinará si los muros que será necesario tirar para conseguirlo son o no de carga, y por tanto, si se pueden derribar.

Con todo ya planeado, el arquitecto elaborará el plan de reforma y los nuevos planos de la casa. Es posible que en muchos casos tenga que ponerse de acuerdo con especialistas en instalaciones de agua, luz o calefacción. Sobre todo si hay que hacer cambios en ellos. Esto se debe a que los puntos en los que aparecerán las tomas de agua, los radiadores y otros elementos de este tipo tienen que aparecer en estos planos, que son más importantes de lo que parece. El dibujo de los nuevos planos no se hace por capricho, ya que será necesario presentarlo entre la documentación necesaria para solicitar el permiso de obra para poder reformar una vivienda.

Papeleos previos ¿qué trámites hay que hacer?

Para poder comenzar prácticamente cualquier obra es necesario pedir antes el permiso correspondiente al Ayuntamiento. En general, para reformar una casa antigua, dado que hay que realizar obras de cierta envergadura, habrá que pedir un permiso de obras mayores. Para que lo concedan, además de rellenar los documentos correspondientes, será necesario presentar el proyecto de la obra. También el presupuesto, puesto que la tasa que habrá que pagar para obtener el permiso será, en general, un porcentaje de dicho presupuesto.

Por regla general, este será el principal permiso a solicitar para poder proceder con la reforma de una vivienda antigua. Pero puede que necesites algún trámite más. Estos pueden variar en función de la comunidad autónoma en la que se encuentre. También de la localidad. Y de su estado, en general. Sobre todo si es tan antigua y está tan maltrecha que puede amenazar ruina. A estas alturas, como el arquitecto ya la habrá examinado, ya sabrás si hay riesgo de ruina o no. No obstante, conviene asegurarse también de cómo la considera el consistorio. No sea que el arquitecto opine que no hay peligro y el Ayuntamiento la haya declarado en ruina.

Para evitar sorpresas, conviene pedir en el ayuntamiento su cédula urbanística. En algunos casos, sobre todo en las principales ciudades, no tendrás ni siquiera que desplazarte al Ayuntamiento para solicitarla, puesto que se puede consultar a través de Internet, en la web del ayuntamiento. En dicha cédula está toda la información que el consistorio tiene sobre la vivienda. Y así sabrás a qué atenerte para la reforma.

También es conveniente, sobre todo si lo que vas a hacer es la reforma de una casa antigua unifamiliar, que conozcas las ordenanzas municipales relacionadas. Entre ellos, el Plan General de Ordenación Urbanística y el Plan de Conservación del Patrimonio. En ellos está recogido, entre otras cosas, qué edificios tienen la fachada protegida, o si la vivienda antigua a reformar está protegida por completo. Esto puede suponer un inconveniente, puesto que los elementos protegidos solo pueden reformarse para dejarse con el mismo aspecto que tenían originalmente. Y puede que no entre en tus planes, por lo que es mejor conocerlo cuanto antes.

Si no hay ningún problema asociado al mero hecho de tener que solicitar varios permisos, recuerda siempre que hay que pedirlos antes de empezar las obras. De otra manera, el ayuntamiento puede parar las obras e incluso abrir un expediente y ponerte una multa. Pero las empresas de reformas suelen estar al tanto de los tiempos que hay que observar para cada trámite, lo que es una tranquilidad.

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