Anoche, permítanme, me dormí oyendo la voz melosa y suficiente de un amor de años ha. Lo publico para compartirlo con vosotros. Fue una hermosa despedida del día que se acababa. Un aterciopelado comienzo de la noche, del sueño, del desvanecimiento…
«Tras de un amoroso lance
y no de esperanza falto
volé tan alto tan alto
que le di a la caza alcance.
Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino
tanto volar me convino
que de vista me perdiese
y con todo en este trance
en el vuelo quedé falto
mas el amor fue tan alto
que le di a la caza alcance.
Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba
dije: «No habrá quien alcance».
Abatíme tanto tanto
que fui tan alto tan alto
que le di a la caza alcance.
Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo
porque esperanza del cielo
tanto alcanza cuanto espera
esperé solo este lance
y en esperar no fui falto
pues fui tan alto tan alto,
que le di a la caza alcance».
Después ya no recuerdo nada. La oscuridad, el vacío, el terror del hombre a la vida…
Vale.
