El Acento

Antonio Florido

Enrique Sánchez Rodríguez: el poeta de la reflexión

Enrique Sánchez Rodríguez: el poeta de la reflexión
Poeta Enrique Sánchez Rodríguez

Enrique Sánchez Rodríguez, nació en el primer puerto del Perú, el Callao, el 04 de junio de 1961. En sus inicios como estudiante de primaria y secundaria tuvo como sobresaliente, al actuar como declamador en actividades festivas del calendario escolar, siendo un alumno muy solicitado. En la adolescencia estudió en colegio mixto San Martín de Porres, colegio donde maduró gran parte a la declamación. Después de un largo tiempo, tuvo la oportunidad de viajar al extranjero. En el trayecto conoció Ecuador y Colombia donde fueron días de viaje e inspiración. Pronto conoció Venezuela donde radicó por 25 años. En este hermoso llanero investigó la poesía venezolana de Andrés Eloy Blanco, Andrés Bello, Rómulo Gallegos, Teresa de la Parra, como también extranjera en César Vallejo, Pablo Neruda, Francisco de Quevedo, Gustavo Adolfo Bécquer, Federico García Lorca, José Zorrilla, José de Espronceda y muchos más; todos ellos fueron carta de ilustración y aprendizaje en el arte de las letras. En Venezuela estudió la carrera técnica Asistente de Administrativo, hoy Técnico Administrativo, tiempo para darse a conocer en innumerables actos públicos con poesías inéditas a micrófono abierto Hoy muestra una nueva forma de expresión a través de la reflexión, metafóricamente, ritmo e imaginación que busca una verdad tejida en sus composiciones. Después de una larga trayectoria en Venezuela decide volver al Perú con su familia, debido a la insostenible situación que atraviesa en crisis su segunda patria. En el Perú salta a la palestra en Jueves de Poesía y Narrativa de Amazonas, dirigidos por Rafael Ángel Alvarado y Rodolfo Moreno, tribuna donde se expresa con calidad y seriedad alta poesía, donde es constante participante literario. En Viernes Literarios, bajo el auspicio de Juan Benavente, también hizo conocer su arte en el dominio de las letras en poesía y reflexión. Se presentó también en La Poesía y Tú que dirige el maestro Victor José la Chira participando en forma radial y televisiva. Conoció al maestro Oswaldo Reynoso quien, con sus presentaciones, dio más luces para seguir en el mundo de las letras, también como principal artífice al maestro Luis Yáñez Pacheco, quien con sus cátedras, enseñanzas y ayuda literaria, encaminó el claro pensamiento y la letra. Participó en un círculo cultural literario, llamado Aula Abierta, dirigido por el maestro Antonio Rivas Carreño y contando con notables poetas y escritores del mundo. Hoy, 12 de setiembre del 2019, presenta su obra poética Sentir y Pensar, el inicio de una trayectoria a través de los años, el orden reflexivo y de encuentro, obra no tan solo para uso personal, sino que fue hecho para un orden colectivo, obra que merece ser leída por contener el verbo amar y vivir de la vida. Próximamente editará una obra llamada Existencias.

Sobre este autor nos habla el insigne poeta y maestro de tantos Luís Yáñez Pacheco:

Enrique Sánchez Rodríguez es un poeta reflexivo, pero que vive y ama apasionadamente. Sabe que la poesía no es un hecho ciego y de ella se vale para revelar y depurar su propia existencia. Sánchez Rodríguez adivinó a la literatura hace muy pocos años. Al no estar integrado al círculo de los poetas de su generación y no pertenecer a una determinada capilla artística, se aboca a la creación de sus composiciones con absoluta independencia. Con su poemario Sentir y Pensar debuta en el escenario de nuestra nueva poesía. En ésta el Yo poético nos conduce a una lectura que sitúa tantos sus experiencias sentimentales como las reflexivas, en el mismo centro de su dilema existencial. En Sentir y Pensar -obra que nace con buenos auspicios-, el ritmo y la melodía, la imagen y la metáfora, que en secreto el poeta teje, se adaptan armoniosamente a los registros de la verdad que se hace realidad en la palabra incitadora.

ANTES DE PARTIR

Por si no vuelvo mañana,
nunca olvides que en tu ausencia
hubo alguien que por una ventura del destino
estuvo cerca sin que tú lo supieras.

Más bien te seguía, oculto,
con su rostro herido por el viento,
entre las duras sombras de la noche.

Debes comprender por qué el destino
hace todo esto en nuestras vidas:
nos acerca y nos aleja,
nos oculta su naturaleza,

marchita tal vez a la luz de tus ojos
y nos ignora en el transcurrir del tiempo.
Tiempo hubo, pensar también, sin olvido alguno,
porque hasta en las oscuras noches tu imagen
se reflejaba como luna en el espejo del agua;

y si guardaba silencio,
no creas que todo era silencio,
porque en aquel momento hacía del pensar
algo que revelara nuestro encuentro.

Ahora que sabes todo de mí
no soy un alma que resiste a tu llamado,
soy una voz escrita en tus horas de ausencia,
cuando sentí que te había perdido.

Nunca olvides este momento de la vida
cuando lo lleves hilvanado a tu memoria,
vivirás en la letra
y mi letra vivirá cuando yo parta un día.

CONTIGO VAN MIS PENSAMIENTOS

Claros son tus ojos que con amor me miran
y claros son también cuando los miro,
claros cuando en ti pienso

y claros cuando con ansias les escribo.
Son atractivos tus ojos,
dulces y bellos,

bellos cuando me observan
y dulces cuando los sueño.
Seductora es tu sonrisa,
seductora y provocativa,

provocativa al rozar mis labios
y al provocar el beso de mi boca.
Por eso amoroso es mi pensar

y amoroso también el suspirar;
y el suspirar, soñar y viajar
y despertar cuando estás a mi lado aun sin estar.

Contigo susurra el viento
que lleva mis pensamientos…

EL VIAJE

No llores cuando tenga que partir,
recuerda que fui tu dueño
sin que tú lo supieras.

No te vistas de negro,
¡vístete de amarillo
con el color del girasol!
la alegría vendrá hacia mí:
así llega la luz y alumbra el día.

Que no caiga una lágrima confundida con la lluvia,
inundará mi piel y un hondo frío
hará temblar mi cuerpo.

No hagas de mi angustia un hondo precipicio;
si caigo en él
¿quién rezará por ti y quién por mí?

No es el deseo mío,
es el tiempo que mide todo
y que no cesa en su transcurrir.

Sólo déjame sentir el sabor de tus labios,
beber su dulce néctar.

Seremos dos cuerpos en uno:
yo por saciar mi sed de amor y tú por ofrecerlo.

IDILIO

Las caricias que prodigué a mi amada en la alcoba
nacieron del sentir de mi alma
en el instante feliz que la abrazaba,

la fuerza de su sonrisa seductora
gobernaba sin pausa mis sentidos.
Escrita la escena de la turbadora pasión,

me recuerda el momento vivido
y hoy persiste en mi piel la caricia del aire
y el deseo que nunca se olvida.

Las llamas del fuego cautivo
fueron en nuestro mundo advertencia y presagio
hoy convertidos en añoranza viva;

invoco tu amor como si fuera el primer momento,
vivo en mi corazón, florecido en mi mente.
En cada esquina del lecho hoy florece un recuerdo

y se oyen voces que siempre las escucha
el tierno amorío que colmó de placer la vida entera.
Gracias por el encuentro,
fui lo que tú buscabas.
La sábana donde posaste el cuerpo
aún conserva las huellas de la entrega feliz que prodigaste.

Ahora enfrenta a tu pensamiento,
dile que en el alba no hay quien detenga el tiempo;
así nos llegue el sol o sus rayos se oculten,
nada hay que nos aparte
ni me niegue la dicha de poder adorarte.

Autor

Antonio Florido

Antonio Florido nació en Carmona (España), en 1965. Estudió Mecánica, Ingeniería Industrial y Ciencias Políticas. Aunque comenzó su oficio de escritor con la poesía, reconoce que se sintió tan abrumado por la densa humanidad de este género que tuvo que abandonarlo

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Antonio Florido nació en Carmona (España), en 1965. Estudió Mecánica, Ingeniería Industrial y Ciencias Políticas. Aunque comenzó su oficio de escritor con la poesía, reconoce que se sintió tan abrumado por la densa humanidad de este género que tuvo que abandonarlo

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