Taittinger Prestige Rose, un champagne elegante, vivo e intenso, listo para brindar

Taittinger Prestige Rose, un champagne elegante, vivo e intenso, listo para brindar

A brindar por lo que cada uno quiera y cuando se desea, e incluso sin motivo, por el estímulo emocional que supone abrir una botella de champagne, siempre, y más en estos tiempos tan difíciles. por ello, sugiere que brindemos por nuestro del que debemos enamorarnos, como hizo Billie Eilish on la canción magnífica que ha lanzado este verano, con un vídeo también muy estimulante, My future. Y propongo hacerlo, por ejemplo, con esta novedad también lanzada este verano, Taittinger Prestige Rose, un champagne de color rosa vivo, intenso y brillante, con burbujas finas y espuma persistente.

Es un champagne vivo, afrutado, fresco y alegre, su nariz es amplia y expresiva, a la vez fresca y joven y resulta idóneo para disfrutar en cualquier momento. Tras tres años de crianza se obtiene este elegante champagne elaborado con las variedades chardonnay (35%), pinot noir (45%) y pinot meunier (20%) que desprende aromas a frutos rojos (frambuesas salvajes recién trituradas, cereza, grosella negra) y en boca recuerda a frutos rojos frescos y crujientes. El PVP del Taittinger Prestige Rose es de 51,50 €.

Taittinger es una bodega familiar fundada en el año 1734. Está localizada en Reims, en la región francesa de Champagne. El carácter familiar de Taittinger, una de las pocas casas de champagne que todavía lleva el nombre de sus propietarios, se entiende en la bodega como la mejor demostración de su búsqueda permanente de la más alta calidad y del total respeto por la tradición. Taittinger es propietaria en Reims de la casa de los Condes de Champagne. El más famoso de esos condes, Teobaldo IV, trajo de Oriente a la vuelta de sus cruzadas el varietal chardonnay cuyas uvas blancas tienen fama para la obtención de vinos de excepcional finura y ligereza.

Las cavas Taittinger, situadas bajo la abadía de San Nicasio, destruida durante la revolución francesa, fueron excavadas durante la época galorromana y ampliadas por los monjes durante el siglo XIII para guardar los vinos de champaña que comercializaban los benedictinos. Hoy son Patrimonio de la Humanidad.

La familia Taittinger, a la cabeza de la casa desde hacer casi un siglo, tiene un objetivo: conseguir la excelencia. «Tener el nombre familiar en una botella supone responsabilidad y exigencia en cada momento. Esta firma ha sabido gestionar las habilidades y el conocimiento del pasado y el compromiso del mañana al mismo tiempo», afirma Pierre-Emmanuel Taittinger. Un compromiso que encarna desde hace 40 años y que comparte hoy en día con su hijo Clovis y su hija Vitalie, que desde enero de 2020 es la presidenta de la Maison.

 

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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