Hace tiempo ya que no voto en el País Vasco. Me ahorro, de este modo, la presencia intimidatoria de la gente de Batasuna ante las mesas electorales, incumpliendo todo tipo de normativas.
Y es que, aunque esa organización mafiosa, en el estricto sentido de la palabra, no participe formalmente en estas elecciones, sí que lo hace. Lo han venido a decir Pernando Barrena y Joseba Permach. Y les creo. Al fin y al cabo, ellos piden el voto para ANV mientras siguen siendo portavoces oficiales de la ilegalizada Batasuna.
En matemáticas, a eso se le llamaría una demostración empírica. Pero, claro, esto no es aritmética, sino política, una disciplina vagarosa y etérea donde las haya. Así que los ilegales son legales por un día —¿sólo por un día?— y se pertrechan de cargos, de representatividad y de dinero para toda una legislatura.
De lo único que me congratulo es que ahora mis impuestos no van a tipos de esa catadura. Lo siento, sin embargo, por tantos y tantos paisanos que además de padecer las amenazas, la violencia y el miedo, los sufragan de su bolsillo por la vía electoral. ¡Si serán desgraciados, los pobres!
