A Contracorriente

Enrique Arias Vega

Morir en el mar

Al final pudo atracar en Trípoli un buque alicantino con un cadáver en el frigorífico y 25 náufragos en penosas condiciones.

Si por las autoridades libias hubiera sido, a estas horas habría 26 cadáveres en el fondo del mar y un problema diplomático menos. Así de brutal.

Es la segunda vez en pocos meses que le sucede a barcos con sede en Santa Pola. Encuentran inmigrantes a la deriva en aguas jurisdiccionales de otro país que los prefiere muertos a acogerlos en sus costas. La otra vez ocurrió con 51 náufragos en aguas maltesas y ahora con éstos en Libia.

Ante la insolidaridad criminal de los Gobiernos afectados, lo ha dicho bien claro José Durá, el armador del pesquero que rescató a los inmigrantes: “Es como para pensárselo otra vez”.

Los pescadores españoles pierden capturas, comparten alimentos, se desvían de su ruta, alargan su singladura y se quedan sin dinero que llevar a casa. En cambio, ni Malta ni Libia son capaces de mover un músculo.

El contraste con la actitud de España ante los náufragos que llegan a sus costas resulta palmario. Y es que la conciencia, la ética y el sentido común no se pueden exportar.

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Autor

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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