A Contracorriente

Enrique Arias Vega

Por qué ganará Zapatero el próximo debate

Todos los televidentes, y son muchos, que creyeron que Rajoy le ganó el debate televisivo a Rodríguez Zapatero se equivocan. Así lo han determinado los sondeos.

A medida que éstos se iban produciendo en la noche del día 25, alguien tan lúcido como Esteban González Pons se atrevió a hacer el diagnóstico: alrededor de un 40 por ciento de ciudadanos está predispuesto, de entrada, hacia el candidato del PP; un 60 por ciento, repartido entre PSOE, IU y nacionalistas, en contra. Así que, ocurra lo que ocurra, Rajoy tiene inicialmente veinte puntos de desventaja respecto a su rival.

Ésta y otras reflexiones igual de atinadas tuvo la osadía de hacerlas González Pons como contertulio de una televisión tan parcial a favor de Rodríguez Zapatero como La Sexta.

Y es que la noche del primer cara a cara televisivo ofreció muchos comentarios a cual más sugerente. Por ejemplo, para elogiar la espontaneidad del presidente frente a su adversario, el ex presidente extremeño Rodríguez Ibarra, reconvertido en tertuliano, llegó a decir, más o menos, que “ningún otro socialista podría haber hecho el papel de Zapatero; en cambio, cualquiera del PP habría dicho lo mismo que Rajoy”. ¿Se trata de un lapso freudiano? ¿Tanto difiere, según él, ZP del resto de sus correligionarios?

Pero vayamos con los sondeos. Todos, repito, dieron vencedor al candidato socialista por un margen que va de 2,5 puntos, el que menos, a 15 puntos, el que más. ¿Qué pasa con el resto, hasta ese 20 por ciento inicial de ventaja del presunto ganador? Pues, muy probablemente, que esos teleespectadores, pese a su disposición inicial, reconocieron finalmente la victoria de Rajoy frente a aquellos otros más contumaces y radicales, dispuestos hasta a negar la evidencia.

En esta sociedad de la inmediatez, de eslóganes sencillos, respuestas rápidas e imágenes inmediatas, el presentar a alguien como vencedor de lo que sea es ya una invitación para que el resto de los ciudadanos se suba al caballo vencedor. En este caso, a que vote a Rodríguez Zapatero.

Por eso, también, a fin de no otorgar ninguna ventaja mediática a los candidatos de los dos grandes partidos nacionales, a quienes no aprecian, no ofrecieron el debate ni Euskal Telebisa, en manos de los nacionalistas Urkullu e Ibarretxe, ni TV-3, donde la pinza de Carod-Rovira y Joan Saura mediatiza a un PSC que busca ansiosamente unas señas de identidad que lo diferencien del PSOE.

La desventaja de jugar en territorio hostil también la conoce de sobra la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. Ésa es una de sus razones para no enfrentarse a González Pons y preferir medirse con Ángel Acebes. Con este último, la temática es obligadamente nacional, asignatura que domina la candidata socialista, la cual partiría previamente a los futuros sondeos con la misma ventaja inicial de la que disfruta Zapatero.

En cambio, con el actual portavoz del PP en Les Corts Valencianas tendría que meterse en el berenjenal de aquellos asuntos autóctonos que no maneja con soltura y sería juzgada, sobre todo, por los electores de la Comunidad Valenciana, donde la correlación de fuerzas le es claramente desfavorable.

La prueba de que el valencianismo no es el fuerte de la cabeza de lista socialista lo testimonió su mitin de comienzo de campaña, válido para cualquier lugar de España, tan genérico y abstracto como resultó su contenido. Y en una reciente visita a Jaén, provincia por la que fue diputada, dijo sentirse “una jienense más”. ¿Dónde se ubica, pues, la superactiva María Teresa? ¿En Valencia?, ¿en Jaén?, ¿en todas partes? Que conste que esto no es ningún reproche, sino una simple certificación.

En este contexto apriorístico de prejuicios que pretenden condicionar los resultados, Rajoy perderá también el cara a cara televisivo de mañana. Aunque sus argumentos sean mejores, aparezca esta vez con la chaqueta abrochada o aparente su edad real en vez de parecer alguien prematuramente envejecido.

Me consta, sin embargo, que semejante derrota, meramente propagandística, inquieta a un PSOE que sabe que todo lo que baje de 20 puntos de margen es, para ellos, una victoria pírrica.

Así que Rajoy perderá también el próximo debate. Lo que no resulta tan seguro, con todo, es que pierda las elecciones del día 9. Al tanto, pues.

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Autor

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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