Ya ven. El Gobierno español había prometido traer más agua, antes y más barata que con los trasvases y ha cumplido. Para hacerlo, se ha puesto a llover. Si la tradición política italiana echa la culpa de todo al que manda —“Piove? Porco Governo!”—, nosotros deberíamos agradecérselo: “¡Llueve, bendito Gobierno, llueve!”
Hasta ahora, al tándem económico Zapatero–Solbes le estaban saliendo las cosas bastante mal: inflación, desempleo, encarecimiento de hipotecas, déficit exterior, subida del petróleo… Para acabarlo de fastidiar, los colectivos más afectados, como pescadores y transportistas, han empezado a ponerse levantiscos.
Algo tenía que hacer el Gobierno, además del cheque de 400 euros. Y se ha puesto a llover. Más difícil es bajar el precio del dinero, porque depende del señor Trichet, o disminuir los impuestos, calculados con unos presupuestos que crecían el 3,1%, en vez del 2 con que acabará el año. Agradezcamos, pues, la lluvia y sigamos apretándonos el cinturón.
