A Contracorriente

Enrique Arias Vega

PP: mucho congreso y poca oposición

Mariano Rajoy ya ha ganado, antes de empezar, el congreso de Valencia ante la falta de alternativa. Sus más fieles, sin embargo, habrían preferido que se presentase la candidatura de Juan Costa para evidenciar, con la derrota de éste, el apoyo masivo al líder del Partido Popular. Ahora, en cambio, temen que los reducidos votos en contra de las ponencias y las abstenciones sean capitalizados por el difuso sector crítico como una bomba de efectos retardados contra la nueva línea oficial del partido.

Por todo esto, para los más conspicuos marianistas, tanto o más importante que en Congreso en sí es lo que pase en los meses sucesivos.

Lo cierto es que el PP lleva tanto tiempo enfrascado en su debate interno, que se ha olvidado de hacer oposición al Gobierno, pese a los encomiables esfuerzos de Soraya Sáenz de Santamaría, quien ya empieza a cogerle el tranquillo a su reciente portavocía.

Pero no me negarán que, con la que está cayendo, no es para machacar al Gobierno en Las Cortes. Y no me refiero sólo a los datos macroeconómicos de lo que, por fin, Pedro Solbes, en un lapsus, ha reconocido como “crisis”. La gestión de la huelga del transporte por Rodríguez Zapatero ha bordeado el desastre, al permitir deliberadamente su enconamiento para así poder justificar luego ante la opinión pública una intervención que debía haber realizado desde el primer día. Nos habríamos ahorrado el muerto de Granada, la violencia incendiaria, el desabastecimiento de los mercados, la sensación generalizada de caos y la negativa repercusión económica a medio plazo.

No nos engañemos. El efecto inducido y multiplicador de la huelga en los próximos meses hará subir alguna décima la inflación y recortará aún más el crecimiento de nuestro PIB, ante la parada de producción, ajustes de plantilla y otras consecuencias de la huelga. Con una inflación a fines de este año en torno al 5 por ciento y una renta cuya subida no llegará al 2 por ciento, no sólo tendremos más paro, sino que muchos nos acabaremos empobreciendo en términos reales.

En vez de dedicarse a combatir todo esto, Mariano Rajoy ha estado mareando la perdiz de un presunto viaje al centro para el que no hacía falta tanta improvisación y tanto estropicio. Con sus erráticas decisiones, un día deja a Ruiz-Gallardón al borde del abandono de la política y al otro lo acoge en su seno. Más tarde invita a Esperanza Aguirre a marcharse o, de repente, anuncia que Esteban González Pons es uno de sus hijos bien amados. No me extraña, pues, que muchos de su entorno no sepan con qué carta quedarse.

Si ese presunto viaje al centro —¿de verdad cree Mariano Rajoy, la insidiosa e interesada prédica de Pepiño Blanco de que el PP está ubicado en la extrema derecha?— se hubiese iniciado con prudencia hace cuatro años, nada de esto habría pasado.

Mientras ese zigzagueante periplo se completa, nadie en el PP toma decisiones, ya que su secretario general, Ángel Acebes, está amortizado y fuera de cobertura. Los mensajes del partido son confusos y contradictorios, no se sabe quiénes formarán el equipo de gobierno y lo único que se conoce es que un hasta ahora inexistente Consejo Autonómico de barones regionales —Paco Camps, Núñez Feijóo, Juan Vicente Herrera, Javier Arenas…— tendrá poderes ejecutivos, en una aproximación a los modos de hacer del PSOE.

Ante todo esto, la opinión pública aun resulta benévola, ya que en la última encuesta del CIS los populares sólo pierden 2,5 puntos en estimación de voto, situándose a 6 de distancia del partido socialista.

Éste es el escenario en el que Rajoy será reelegido presidente del PP el próximo fin de semana. ¿Y luego qué?

Luego es cuando se verá lo que aguantan las costuras del equipo de dirección que salga de ahí. Luego dejarán los delegados ese mundo virtual de conspiraciones internas y se enfrentarán a la vida real, con unas elecciones gallegas en las que el partido del socialista Pérez Touriño puede subir aun más a su costa, con unas insípidas elecciones europeas en plena crisis de la UE y con el posible adelanto electoral en Euskadi y Cataluña, dos comunidades nada proclives a los populares.

Ahí, sí. Ahí, y no en el congreso de Valencia, se verificará o no la fortaleza del nuevo PP y se verá si Mariano Rajoy es o no el líder que habrá de llevarle a la tierra prometida.

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Autor

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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