A Contracorriente

Enrique Arias Vega

Muchos años han nacido preñados de esperanzas colectivas por muy diversos motivos: porque se instauraba la democracia tras la muerte de Franco, se acogía un mundial de fútbol, se entraba en la Europa comunitaria, se celebraban los Juegos Olímpicos de Barcelona…

Ya ven si hay o no razones bien distintas para festejar alborozados la llegada del Año Nuevo. Sin embargo, no recuerdo —¡y cuidado que uno es viejo!— una perspectiva tan sombría ante el cambio de año como con la llegada de este 2009. Acabamos 2008 con la economía hecha unos zorros y los vaticinios ante lo que se avecina aun resultan peores.

Tenemos que ser conscientes de ello, claro, porque ignorarlo sería de imbéciles. Pero también hay que encarar lo que nos llega con optimismo, porque no hacerlo sería de suicidas. Si, según dicen, media solución de cualquier problema consiste en saber que ese problema existe, la otra media radica en no dejarse amilanar por él y hacerle frente.

Así que, pese a todos los pesares, ¡feliz y próspero 2009!

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Autor

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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