A Contracorriente

Enrique Arias Vega

Linchar a inmigrantes en el fútbol

De momento sólo ha sucedido en una categoría menor del fútbol catalán, pero, de no atajarse a tiempo, cualquier día veremos la caza de inmigrantes en algún enconado partido de Primera División.

Lo cierto es que una decena de jugadores sudamericanos del equipo de Rosario Central y de pacíficos espectadores de su encuentro con el Bada Bing han sido hospitalizados en Barcelona, tras haber sido agredidos por los componentes del club rival.

De entrada, el nombre de ese equipo ya es toda una declaración de principios, pues se denomina igual que el club en el que el mafioso televisivo Tony Soprano tiene instalado su cuartel general. Luego, está la actitud matonesca de los jugadores, que ya han protagonizado incidentes con anterioridad. Finalmente, la pasividad de la policía, que se persona cuando los sucesos comienzan ya a convertirse en historia.

Asistimos, pues, a una paulatina generalización de la violencia en nuestra sociedad que a veces tiene evidentes manifestaciones xenófobas y que encuentra en el fútbol un territorio abonado para la impunidad. Por eso, nada de paños calientes con modestas sanciones deportivas, sino la aplicación del Código Penal a los agresores. Para mayor inri, uno de los implicados, Valentín Moreno, había sido condenado a ocho años de cárcel por el asesinato en cuadrilla en 2000 del joven Carlos Javier Robledo de una paliza junto a otros cabezas rapadas.

O sea, que ya sabemos a lo que nos enfrentamos.

Los sucesos extradeportivos de Barcelona coinciden en el tiempo con el asesinato a tiros en Madrid del búlgaro Catalin Stefan Crazium en la puerta de una discoteca por una banda mafiosa rival. Y es que si el fútbol comienza a ser peligroso qué no les cuento del ocio nocturno, con camellos, gorilas y demás fauna del crimen más o menos organizado. ¿Es que nadie sabe lo que se está cociendo en las antaño denominadas salas de fiesta? ¿Es que el aumento de agresiones, muertes y violencia en general es sólo cuestión de azar?

Ya hay quien comienza a relacionar la tolerancia hacia ese estado de cosas con la existencia de bandas de porteros, clanes mafiosos y corrupciones administrativas como el inconcluso Caso Guateque madrileño. Pero si eso aún resulta en ocasiones difícil de desentrañar y menos aún de exigir responsabilidades, no sucede lo mismo con los equipos de fútbol federados, bien visibles todos ellos, ya sean de skin head locales o se trate de flamantes sociedades de Primera División, con sus milicias de choque de tipos ultras y descerebrados.

Así que si no ponemos coto a este estado de cosas no sabemos qué nos pasará el día de mañana en esta sociedad cada vez más permisiva y compleja, pero también étnicamente más rica y variada.

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Autor

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

Enrique Arias Vega

Periodista y economista bilbaíno, diplomado en la Universidad de Stanford (USA), lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana Terzo Mondo y en el periódico Noticias del Mundode Nueva York.

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