A un medio digital catalán le sorprende que en las preguntas televisivas a Rodríguez Zapatero no se hubiese planteado ninguna relativa a la financiación autonómica ni sobre aquella comunidad autónoma.
Pues a mí no, porque a la gente del común nos traen sin cuidado los repetidos rifirrafes de los políticos de profesión sobre competencias territoriales y la mayor o menor cantidad de dinero que ellos pueden manejar a nuestra costa.
Los ciudadanos, lo demostraron una vez más el lunes, están más que preocupados por una crisis económica que ni la entienden, ni ven que nuestros dirigentes la sepan encauzar, ni sospechan cuándo ni cómo se pueda acabar.
En ese contexto tan malo —y lo sucedido hasta ahora sólo es un modesto comienzo—, el presidente se salió de rositas sin haber aclarado gran cosa y, lo que es peor, sin haber ofrecido otros argumentos que su reiterado e injustificado optimismo. Y es que el formato de Tengo una pregunta para usted… no supone ningún riesgo para quienes se someten a la interpelación popular. La misma escenografía, con el interrogado moviéndose con libertad por el escenario mientras sus interlocutores, encajados en sus rígidos asientos, carecen de la posibilidad de debate, me evoca —y pido disculpas— la imagen de un circo.
En el caso de Rodríguez Zapatero, además, su habitual tuteo a unos respetuosos interpelantes que le tratan en tercera persona establece ya de forma inconsciente una subordinación jerárquica que inevitablemente empaña todo el discurso.
Por eso, insisto, nunca espero gran cosa de los políticos sometidos a ese aparente interrogatorio en tercer grado. Nuestro presidente, que sólo hace un mes pronosticaba que en marzo empezaría a crearse empleo, reconoció en televisión que todo 2009 será un año negro. ¿Cuándo será su próxima contradicción sin que nadie consiga ponerle en evidencia?
Lo único bueno de la última intervención de Zapatero lo aportó, una vez más, la gente de la calle. Al escucharla, uno sí conoce cuáles son nuestros problemas de verdad, mientras que del político de turno lo único que podemos aprender es retórica.
