“Mi amiga más amiga”, como dicen los niños en el cole, tiene un concepto tan radical de la igualdad de sexos que está en contra del Día de la Mujer y símbolos de ese tipo: “Se trata de acciones paternalistas y condescendientes hacia alguien a quien se considera inferior o más desvalido”.
El suyo es un punto de vista discutible y hasta ferozmente criticable, claro. Ella defiende que exista el Día Mundial del Alzheimer y hasta del Celíaco, si fuera menester. Pero “si los zurdos, los albinos, los de RH negativo… no tienen su día, ¿por qué hemos de tenerlo mujeres como tales?”
Le insinúo que no vaya por ahí diciendo esas cosas, ya que nunca se sabe lo que puede pasar. Pero insiste: “Prefiero, por ejemplo, que haya un día específico contra la ablación del clítoris o contra la discriminación de género en la religión”. Y va más lejos: “Si queremos poner en evidencia la discriminación y la desigualdad, mejor un Día del Jefe Incompetente y otro del Varón Gilipollas. Me comprometo, incluso, a aportar nombres”.
Pues sí que es una idea, sí.
