Mal Richardson es una persona a la que le acompaña la suerte. Este veterano instructor de paracaidismo casi no lo cuenta en uno de sus rutinarios descensos en Reino Unido. Su paracaídas falló mientras apenas había saltado, precipitándose desde cientos de metros. Unicamente su paracaídas de emergencia y su experiencia le permitieron aterrizar fuera de peligro en una bahía, según recoge RT y comparte Paula Dumas para Periodista Digital.