Crimen y castigo

Así era la brutalidad del violador del ascensor que se enfrenta a casi un siglo de cárcel

Así era la brutalidad del violador del ascensor que se enfrenta a casi un siglo de cárcel
Violador YT

Los dirigentes de Podemos estaban muy contentos con la liberación de etarras gracias a la sentencia del Tribunal de Estrasburgo que tumbó la ‘doctrina Parot’ en 2013. «Estará usted en enhorabuena», le dijo Sergio Martín a Pablo Iglesias en una entrevista en el 24 horas de TVE y casi lo cuelgan del Pirulí.

Los paladines del feminismo se cuidaban de decir que en el pack de presos liberados iban también violadores y pederastas como:

– Pedro Luis Gallego Fernández, el llamado violador del ascensor, que fue condenado por 18 violaciones y 2 asesinatos.

– Pablo Manuel García Ribado, de los violadores del portal, dos mecánicos de Madrid con 50 ataques a mujeres y resultados de violaciones, lesiones y robos.

– Miguel Ricart Tárrega, el asesino de las tres niñas de Alcàsser.

– Jose Antonio Seco Martínez, el asesino de Villarrobledo, un asesino en serie -tres consecutivos-.

– Félix Vidal Anido, el violador del estilete, en Hospitalet de Llobregat, detenido en Alcalá de Henares cuando prestaba el servicio militar: 56 delitos con cinco violaciones consumadas.

– Joaquín Villalón Díaz, tres asesinatos, primero a su mujer y, posteriormente, a otras dos personas a las que mató cuando se encontraba cumpliendo condena en régimen abierto por el primer asesinato…

La Fiscalía de Madrid pide 96 años de prisión para Pedro Luis Gallego, el violador del ascensor, por dos agresiones sexuales continuadas y otras dos en grado de tentativa, cometidas en Madrid entre diciembre de 2016 y abril de 2017. Detenido en junio de ese año, el juicio se celebrará el próximo mes de octubre en la Audiencia Provincial de Madrid, según recoge M. J. Álvarez en ABC.

Fue arrestado en plena calle, en Segovia, donde residía, en presencia de su novia, que ignoraba su oscuro pasado y su más que turbio presente. Vivía a caballo en el piso de ella y en el suyo, situado en las afueras, al que llevaba a las víctimas. Se trata de un depredador sexual seriado, meticuloso en las agresiones y sin ningún tipo de empatía hacia sus víctimas.

En esta ocasión, e l fiscal le acusa de dos delitos de detención ilegal; otros dos de agresión sexual continuada; dos delitos de lesiones; y un delito de robo con violencia.

Ese peligroso sujeto, reincidente, quedó en libertad el 14 de noviembre de 2013 tras la derogación de la doctrina Parot. Tenía que haber salido a la calle en 2022, ya que fue condenado en su día a 273 años de cárcel por 18 violaciones cometidas desde los años 70 y por los asesinatos en 1992 de Marta Obregón, la joven burgalesa de 22 años, a la que asestó 14 cuchilladas y a la que no consiguió violar ya que ella opuso una gran resistencia. Fue en enero de 2012. Poco después sí lo logró con la vallisoletana Leticia Lebrato, de 17, en Valladolid, a la que propinó once puñaladas en julio de ese año

Sin embargo, solo estuvo 21 años entre rejas. Su puesta en libertad, un mes después de que el Tribunal de Estrasburgo anulara la doctrina Parot, que redujo el tiempo de prisión con carácter retroactivo, desató la polémica y cierta psicosis porque no estaba rehabilitado. Nadie le quería en su localidad. No tuvo vigilancia alguna. Y, como era previsible, volvió a las andadas.

Se refugió en Segovia y comenzó a actuar en diciembre de 2016. Viajaba a Madrid, en concreto, a las inmediaciones del Hospital de La Paz, junto al Campus de Medicina de la Autónoma, desierto por las noches. Se quedaba dentro de su vehículo y acechaba a las mujeres. Siempre eran del mismo tipo: morenas y aniñadas. Las amenazaba con un arma de fuego, siempre por por la espalda para que no le vieran la cara, las maniataba, les tapaba los ojos y las conducía a su piso, donde las agredía. Luego, regresaba a Madrid y dejaba a las aterrorizadas jóvenes en el punto del rapto.

Por eso, se bautizó también como el violador de La Paz. Dar con él no resultó sencillo. «Durante su estancia en prisión perfeccionó su forma de actuar y tomaba muchas precauciones», precisaron fuentes policiales. Catalogado como un «monstruo delincuencial» Gallego sabía de sobra « como trabaja la Policía», hecho que dificultó, más si cabe, la ardua labor de identificación.

Sin actividad laboral conocida, vivía del dinero que le enviaba su madre y residía a caballo entre el piso de su novia y el suyo, ubicado a las afueras de Segovia. El mismo día de su detención, efectivos policiales registraron durante horas ambas viviendas en busca de cualquier prueba contundente.

Los hechos consumados de los que se le acusa a Gallego son dos: el de una joven a la violó en cinco ocasiones el 19 febrero de 2017 y el de otra a la que agredió durante más de seis horas el 14 de abril. Días antes, el 2 y el 16 de diciembre, sus víctimas lograron zafarse y huir. Por suerte para ellas.

 

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