"Dios bendiga a todos hasta que nos volvamos a encontrar"

Anthony Allen Shore: ¿Sabes cuáles fueron las irónicas últimas palabras del ‘asesino del torniquete’?

"El reino de terror de Anthony Allen Shore ha terminado"

Anthony Allen Shore fue ejecutado en Texas, Estados Unidos. Fue el primero que recibió la pena capital en aquel país en 2018.

El 18 de enero, en la cárcel de Huntsville recibió la dosis letal que terminó con su vida.

Y aunque en su última declaración escrita pidió perdón a las víctimas, también fue irónico en sus palabras al recibir la última inyección.

Al confirmarse su muerte, Andy Kahn, el representante de las familias de las víctimas del asesino serial -conocido como «el asesino del torniquete»-, señaló:

«El reino de terror de Shore ha terminado».

En su última declaración, Shore -cuyas víctimas eran hispanas a las que violaba y asesinaba- indicó:

«Me gustaría tomar un momento para decir lo siento. No hay tal cantidad de palabras que puedan deshacer lo que he hecho. A la familia de mis víctimas ojalá pudiera deshacer el pasado, pero es lo que es. Dios los bendiga, muero con la conciencia tranquila. He logrado la paz. Dios bendiga a todos hasta que nos volvamos a encontrar».

Pero, sin embargo, unas breves e irónicas palabras fueron las que emergieron de su boca en el momento exacto en que recibía la inyección.

Como si fuera un paciente cualquiera y no un condenado a muerte, Shore dijo luego del pinchazo:

«Oooh… ooh… puedo sentirlo…» al tiempo que aclaró a sus verdugos que «quemaba».

Al macabro Shore lo llamaban ‘El asesino del torniquete‘, porque su método de matar consistía en aplicar torniquetes de cuerda de nylon hechos por él mismo, como forma de tortura previa y luego ejecución de sus víctimas, atándolas al cuello y haciendo presión con varas de bambú.

Luego de violarlas y matarlas, según consta en los registros de los casos, tiraba los cuerpos en solares baldíos del oeste del área metropolitana de Houston.

Entre las víctimas de Shore figuraban cuatro hispanas, una de ellas, de 9 años. Los crímenes ocurrieron entre los años 1986 y 2003, cuando fue encontrado gracias a técnicas de ADN y tras eludir durante años a los investigadores.

Kahn también indicó que la pena capital existe en Texas por gente como Shore.

«Este ha sido un largo y arduo viaje que ha tomado más de 20 años a las familias de las víctimas».

 

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