Una sentencia disparó la indignación de todo Burgos.
Un conductor ebrio, que circulaba a 120 kilómetros de hora y sin luces en una vía urbana, terminó ocasionando un accidente en el que falleció Lucía Puertas. Sin embargo, no irá a la cárcel, debido a que el juez estima el arrepentimiento del acusado.
El choque fue tan brutal que hizo que el vehículo donde viajaba la víctima y sus acompañantes se desplazara de más de 80 metros.
Tres años después, y tras sucesivos aplazamientos del juicio, por causas como el coronavirus, la sentencia llegaba condenando al conductor a dos años de prisión, pero con la recomendación que no entre en la cárcel por entender que se encuentra rehabilitado y por el arrepentimiento que ha demostrado en el juicio.
A lo largo de estos tres años sus abogados han intentado llegar a un acuerdo, pero la familia ha desistido y rechaza el dinero de la indemnización. De hecho han colocado carteles por las calles más céntricas de la capital ribereña, con una imagen de su hija y donde se pide justicia para ella.
