Pachi defiende al Rey, pero no mucho

Nueva pitada a los Reyes y al himno español, esta vez ha sido en Baracaldo: http://videos.que.es/informaciondecontenido.php?con=132322 . El himno se quedó reducido a 35 segundos, supongo que para no molestar, aún más, al público que acudió a la final de la Copa del Rey de baloncesto, repito: la Copa del Rey.

Lo de silbar e insultar a los reyes o quemar su imágenes se ha convertido ya en una tradición, en un reflejo de esta sociedad moderna, de esta España plural, mucho más unida, abierta y tolerante de la que nos suele hablar María Teresa Fernández de la Vega cuando le preguntan por algunos de los grandes logros de su jefe: el estatut, el desmadre de las autonomias, la erradicación del castellano en muchas de ellas, y otras cosas igual de incómodas.

Allí estaba Pachi López, junto a los Reyes, poniendo cara de póker. Y la verdad es que su valoración del incidente ha sido extraordinaria. Dice Pachi que no le gustan las «faltas de respeto», aclarando que «yo no me muevo mucho por los signos pero hay gente que está detrás de esos signos y por lo tanto merece un respeto, cosa que ayer en algunos momentos no se tuvo en el BEC». Que quede muy claro que Pachi no se mueve mucho por los signos, no sea que le tomen por un facha, por un españolazo de esos que todavía tienen la desfachatez de enorgullecerse de la bandera y del himno, hasta ahí podíamos llegar.

Pero añade Pachi que hay gente a la que sí le importan los signos (hay gente para todo, oyes) y él en el fondo comprende a esta gente, aunque no comparta sus ideas, porque Pachi es un tío abierto y sobre todo tolerante, no como otros, no se vayan a creer ustedes.

Dice también Pachi que no quiere elevar «a categoría de fundamental» estos hechos. En eso coincide con Leyre Pajín y supongo que con cualquier socialista al que le pongan un micrófono delante estos días. Es el mantra oficial de esta semana y hay que repetirlo mucho, no sea que la gente se mosquee por una tonteria sin importancia: ha sido un simple incidente, no nos vamos a enfadar por una chorrada, por una chiquillada.

Pero volviendo a Pachi, y por poner una pega a lo de su desapego a los signos, no deja de ser asombroso este desapego, sobre todo si tenemos en cuenta las miles de ikurriñas (premio a quien encuentre una sola bandera española) que cualquier observador un poco sagaz puede encontrar en sus mítines, donde además proliferan los chistus, los tamboriles, los aurreskus y demás parafernalia destinada a reflejar su sumisión total a los signos de la tribu, su absoluta rendición. Y es que Pachi no se acaba de convencer que no es esclavo de nadie, de que ya no es un ciudadano de segunda, de que no es un advenedizo. Y lo que es más grave: no se ha dado cuenta todavía de que ahora el patrón es él.

En fin, que con amigos como Pachi el Rey no necesita enemigos.

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Autor

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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