Hermosillo

Efrén Mayorga

LA CRÓNICA DEL VIRUS H1N1. El mail que movilizó un país. Parte 2

LA CRÓNICA DEL VIRUS H1N1. El mail que movilizó un país. Parte 2

El texto que se reproduce a continuación es un relato de las pimeras medidas que se tomaron al enterse de que había un peligro de epidemia provocada, por la ahora conocida, Influenza H1N1.

Es una relación de las acciones que las personas responsables en el gobierno llevaron al cabo para hacer frente a esa crisis de salud por la que acaba de pasar un país. Problema del que al menos en el aspecto de salud, México salió satisfactoriamente.

Los autores de la investigación periodística que publica el día 23 de mayo Excelsior, que en esta sección se presenta en dos partes, la presente es la segunda y última parte, son:

Laura Toribio, Lilian Hernández y Andrés Becerril.

(La nota inicia con este párrafo..ojala que en otra ocasión nos brinden una investigación similar sobre los acciones que emprendieron los científicos; en esta son las acciones que hicieron algunas autoridades)

La doctora Celia Alpuche Aranda, directora adjunta del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (Indre), fue la primera mexicana que supo que el virus enviado desde México a Atlanta y Winnipeg para que lo analizaran era nuevo y que, por eso, su nivel de contagio y letalidad era de pronóstico reservado.

Aquí continua la información:

Entre tanto, desde la oficina de la Presidencia se habló a los gobiernos del Distrito Federal y del Estado de México. Se convocó a los titulares de los poderes ejecutivos de esas entidades, para que se reunieran con el Presidente. A la cita llegaron el secretario de Gobierno del DF, José Antonio Ávila, con el doctor Armando Ahued —secretario de Salud capitalino— y el gobernador Enrique Peña Nieto, con el encargado del despacho de Salud mexiquense, Roberto Martínez Poblete. Marcelo Ebrard no llegó a esa primera cita.

Nieto y Ávila no sabían nada y cuando se les explicó quedaron sorprendidos, pero reaccionaron positivamente, recuerda uno de los funcionarios públicos que estuvo en la reunión. “La receptividad de ambos fue espléndida y la cooperación también. Estuvieron dispuestos a echar a andar todo lo que fuera necesario”.

Ni tiempo para especular
A diferencia de las habituales reuniones con el Presidente de México, ese día sus colaboradores más cercanos no sabían que tema se trataría. “Regularmente nos avisan cuál va a ser el tema, para que vayamos preparados”, recuerda uno de los secretarios convocados a

Los Pinos.
El llamado presidencial provocó que algunos de los integrantes del equipo de Felipe Calderón cruzaran llamadas para indagar “cómo venía el tiro” para esa inesperada junta. Hicieron algunas especulaciones y conjeturas con base en la coyuntura, pero nada más.

Mientras iban llegado los secretarios a Los Pinos, Calderón y Córdova seguían analizando el tema.

Los secretarios y los directores del Seguro Social y del ISSSTE, Daniel Karam y Miguel Ángel Yunes, llegaron a Los Pinos y se les indicó que la reunión sería en el sótano de la casa presidencial.

Minutos antes de las siete de la noche, el gabinete en pleno y el staff del Presidente —Patricia Flores, Alejandra de la Sota, Max Cortázar, Luis Felipe Bravo Mena y Aitza Aguilar— estaban en sus lugares en la mesa redonda.

El único que no estaba en la sala era el secretario de Salud, José Ángel Córdova. Pero ni esa ausencia provocó que alguno de los colaboradores de Calderón pudiera adivinar que la reunión que presidiría minutos después el primer mandatario tenía algo que ver con un tema de salud, y también de seguridad nacional.

A la sala de reuniones de la casa presidencial entró primero Calderón y enseguida Córdova.

De manera breve, el Ejecutivo les explicó a sus colaboradores más cercanos de qué se trataba.

“Tenemos un problema serio, hay un brote atípico de influenza”, les dijo.

Les explicó que era un virus nuevo, que era muy contagioso y que era altamente letal. Dicho eso, le dejó el turno al secretario Córdova.

Con toda amplitud, el titular de Salud expuso ante sus colegas lo que ocurría y las consecuencias que esta enfermedad podría tener. Córdova Villalobos les comentó que él esperaba una epidemia por influenza aviar —que es muy agresiva, con mortalidad de 60 a 70 por ciento—, pero que no sabía a ciencia cierta qué capacidad de letalidad tenía este nuevo virus.

¿Quién le dice al país, Calderón o Córdova?
Esa reunión histórica en Los Pinos terminó poco después de las ocho y media de la noche; es decir, duró aproximadamente 90 minutos.

En ese tiempo se diseñó la estrategia a seguir, como la suspensión de clases en las escuelas del Distrito Federal y del Estado de México hasta el 6 de mayo; se ponderaron las consecuencias económicas que la medida podría tener, además de delinear las recomendaciones como usar tapabocas, lavarse las manos frecuentemente, no saludar de mano ni darse besos y usar gel antibacterial; también se analizaron la disponibilidad de medicamentos y la capacidad en los hospitales.

En la junta se consideró, en un primer momento, que fuera el presidente Felipe Calderón quien saliera en cadena nacional para hacer el anuncio que finalmente hizo el secretario Córdova. El hecho por el cual se decidió que fuera así fue porque podría ser muy alarmante que el Presidente de México hiciera ese anuncio, pero también buscó protegerlo: por si la cosa no era tan grave, que las críticas no cayeran sobre él.

En la mesa del sótano de Los Pinos se vaticinó que las medidas que se tomarían no iban a ser fáciles, que encontrarían oposición, pero que se tenía que asumir la responsabilidad bajo la premisa de que primero estaba la salud de los mexicanos.

Además, el propio Calderón y el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, con otros secretarios, analizaron el hecho de que ante la emergencia no bastaba atenerse al artículo 73 fracción XVI de la Constitución para que el secretario de Salud tomara las riendas de la emergencia, sino que tenía que publicarse un decreto presidencial para darle toda la responsabilidad y respaldo a Córdova. El documento se publicó dos días después en el Diario Oficial de la Federación.

Cuando terminó la reunión, los colaboradores del Presidente pusieron manos a la obra, no sin antes ser vacunados. El secretario Córdova llevó unas vacunas contra influenza estacional, que puso a disposición de sus colegas, aunque les advirtió que no necesariamente quedarían inmunes ante el nuevo virus.

Alonso Lujambio, titular de Educación Pública; Javier Lozano Alarcón, secretario del Trabajo; Max Cortázar y Córdova Villalobos, coordinados por Alejandra de la Sota, encargada de la estrategia y mensaje gubernamental del Presidente, se pusieron a redactar el mensaje que el titular de la Ssa salió a dar a las once de la noche.

El propio Felipe Calderón y el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, se pusieron a hablar por teléfono con todos los gobernadores del país para explicarles lo que estaba pasando y las medidas que se anunciarían unas horas más tarde.

Juan Molinar Horcasitas, secretario de Comunicaciones y Transportes, hablaba por cuanto teléfono le pusieran enfrente, pues tenía que atemperar cualquier situación que pudiera despertar el temor sobre un posible cierre de aeropuertos o puertos marítimos por la emergencia.

El tiempo en la residencia oficial se iba como el agua y todavía había cosas que hacer, como sensibilizar a los medios de comunicación, de lo cual se encargaron distintos secretarios, no sólo para pedir comprensión en cuanto al tiempo de espera, sino para que conocieran de primera mano la magnitud de la emergencia y actuaran en consecuencia.

A las 11 de la noche, el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, apareció en las televisiones de todo el país para anunciar un inédito plan de emergencia por un nuevo virus que se había conocido ocho horas atrás, mediante un escueto e-mail.

http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/primera/pulsonacional/
el_mail_que_movilizo_un_pais/609645

Hasta aquí esta nota crónica informativa, claro que se nota que los informantes le pusieron mucha crema al taco, pero bueno, ellos estan ahí..como por ejemplo eso de que «se decidio de que hablara el secretario para por si la cosa no era tan grave, que las críticas no cayeran sobre él»; o sea que si se fallaba en algo no se criticara al mero mero, pues como que en lugar de hacerlo quedar bien lo hacen ver mal; cuando ya el Presidente Calderón había tomado las decisiones más importantes, de seguro que la imagen era lo que menos le importaba; pero en fin los queda bien nunca faltan.. De todas formas compañeras reporteras Laura Toribio, Lilian Hernández y Andrés Becerril, mi estimado Andres, que buen trabajo reporteril para el periódico Excelsior hicieron.

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