Sábado sin pena ni gloria
Sólo los de antes, los de origen, continúan con sus costumbres, anhelos y deseos de parecer ser iguales a los nuevos, a los de ahora; sin percartarse que en la intención cada vez se quedan más solos. La ciudad cada vez más vacía y llena de tranquilidad circulatoria por sus avenidas, cada media hora o cuarenta y cinco minutos llega un
