El rey don Pedro en Montiel, romance sangriento

EL REY DON PEDRO EN MONTIEL

 

 

Rey don Pedro, rey don Pedro,

que hasta Montiel te aproximas,

portas por última vez

regias armas de Castilla.

 

Por todo el reino has buscado

tocar con tus manos dicha,

pero el frío ya te espera

en la montieleña villa.

 

Enrique se llama el frío

que lleva un puñal encima,

en la tienda de campaña

brilla con ansia asesina.

 

Enrique se llama el frío,

que va a llegar de Sevilla,

en una afilada daga

con puño de plata fina.

 

Enrique se llama el frío,

Don Enrique, el Fatricida,

de las Mercedes a nobles,

trae la mirada fría.

 

¡Ay, la piel ya desgarrada!

 

Te ambiciona por ser rey

de la potente Castilla,

por todas partes del reino

quiere quitarte la vida.

 

Que te guardes, burgalés,

del que viene de Sevilla,

hermanastro tuyo es

pero un mal francés le siga.

 

 

¡Ay, piel por puñal llamada!

 

¡Ay, rey Pedro, Pedro, Pedro,

el primero de Castilla,

no va a haber Pedro Segundo,

pues muere tu dinastía!

 

Al castillo de Montiel,

sube una tierra rojiza,

pronto bajarán de él

tus ríos de sangre tinta.

 

¡Ay, frutos que rasga daga!

 

Has seguido a tu hermanastro

noche a noche y día a día,

y casi que le has cortado

varias veces aire y vida.

 

Pero ahora Enrique trota

con mercenarios Castilla;

el caballo de la muerte

sus dos manos encabrita…

 

Una mano es la de Enrique,

la otra es de Francia su hija,

ambas se ponen bermejas

como dos dagas corintas

 

pensando que la batalla

esta vez tienes perdida.

Los párpados de la muerte

desde Montiel ya te miran.

 

¡Ay, don Pedro sin palabras!

 

Desde las almenas ves,

desde la almenas miras,

que ya se acerca la sangre

en savia de sombra herida.

 

Y te has fiado en el francés

que te busque una salida,

pero el francés te conduce

de tu asesino a su orilla.

 

¡Ay, cuán duele esa acampada!

 

Ya relucen los puñales

de hermanastros de Castilla,

ya has derribado a Enrique,

pero el francés se echa encima…

 

¡Ay, Pedro a Enrique derriba!

 

Y a los puñales de Enrique

les pone tu piel escrita

con cuchilladas de muerte

con que Enrique te acribilla.

 

¡Ay, la muerte, muerte, muerte,

viene, viene fratricida!

Desde el Campo de Montiel

lo arrebol tiñe a Castilla.

 

Desde entonces en Montiel,

esa montaña rojiza,

está tinta con la sangre

de Pedro, rey de Castilla.

 

El Jabalón de colmillos

ha dejado de ser río,

es un gran jabalí a gritos

que sangra en su cauce tinto.

 

Juan Pablo Mañueco.

Sobre el autor:

https://aache.com/juan-pablo-manueco/

 

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Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid

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