LOS OLIVOS DE JAÉN,
suplantados por placas solares
Jaén, que te sustituyen
olivos de tu jardín,
por negras placas solares
que tiznan tonos hollín.
Te fuerzan con coacciones
y con leyes que a escribir
cómo ha de ser tu color
de bruno quieren cubrir
Por el norte de Jaén
se forma el Guadalquivir
y ya de un verdor oliva
se ha comenzando a vestir.
Por la Sierra de Cazorla
ya se ve el verde venir,
por la Sierra de Segura
más aguas se van a unir
al cauce que va formando
el río Guadalquivir,
vienen luego las llanuras
de olivarero jardín.
Linares, la Carolina,
cortezas de color gris
de retorcida madera
engastada en su raíz.
No dejes que sustituyan
los soles de tu jardín,
por los soles de las placas
que ennegrecen tu perfil.
Andújar, Baeza y Úbeda,
Jaén, capital de abril
que llama a las primaveras
desde el sur de este país.
Y el olivo que blanquea
en su flor, en su jardín,
antes que la verde oliva
cubra el árbol de matiz.
Jaén, que llenas el mundo
de aceitunas en festín,
y del aceite de oliva
que recubre tu confín.
No dejes que sustituyan
los soles de tu jardín,
por los soles de las placas
que ennegrecen tu perfil.
Con los troncos plateados
y hojas de lanza sutil
tus raíces profundizan
la tierra por años mil.
Estos cristales que ponen
tienen un aspecto hostil,
ya nada saben de lunas
sólo aspiran a hervir,
crujiendo como si añicos
crepitan con son febril,
¡que los vidrios de hoy en día
puesto que han de venir
no sirvan para arrancar
los troncos casi marfil
que vienen siglos y siglos
aceitando tu jardín!
JPM