Dos sonetos a Antonio Herrera Casado y el alcázar de Guadalajara

Dos sonetos a Antonio Herrera Casado y el alcázar de Guadalajara

    

Hoy quiero dedicar esta entrada a celebrar cuestiones gozosas. Concretamente a festejar y encomiar a Antonio Herrera Casado, Cronista Provincial de Guadalajara desde 1973 y Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia, desde 1987. En este siglo es miembro fundador de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades de Castilla-La Mancha.

Pero Antonio Herrera Casado es mucho más que eso, doctor en Otorrinolaringología, profesor emérito de la Universidad de Alcalá de Henares, editor, periodista de divulgación cultural, escritor de divulgación histórica y de divulgación del patrimonio, autor de una asombrosa, voluminosa y documentadísima “Crónica y Guía de la Provincia de Guadalajara”, y de casi un centenar de otros libros sobre la provincia de Guadalajara, primordialmente, así como de un innumerable conjunto de artículos en revistas, estudios, prólogos, charlas y conferencias sobre estas temáticas.

 

Es el principal “polígrafo alcarreño” de nuestros días, como en otras ocasiones le he calificado, entendiendo por tal palabra lo que significa plenamente, esto es, la persona que escribe destacadamente mucho y sobre muchas materias diversas.

 

Herrera Casado no sólo está a la altura de los más destacados Cronistas Provinciales con que ha contado la provincia de Guadalajara, y algunos han sido en verdad, excelentes, laboriosos y reseñables, sino que el doctor Herrera Casado dejará una cima, cumbre y cúspide muy elevada  a quien deba sustituirle, llegado el tiempo, por lo que deberá pensárselo muy bien quien deba asumir en el futuro estas tareas, so pena de afrontar un contraste que por duración y por calidad de la tarea realizada, desdiga de los méritos de quien y quienes le sucedan.

 

PRIMER SONETO

 

HACE ALGÚN TIEMPO ESCRIBÍ sobre Antonio Herrera Casado este soneto, que considero bastante más realista que poético, por reflejar con alguna aproximación la forma de trabajar del homenajeado:

 

CRÓNICA DE ANTONIO HERRERA CASADO,

Cronista Provincial de Guadalajara

 

Si joyel diestro y docto en letra hubiera

que colectar de Alcarria en este instante,

pienso, hoy, joyel más sabio y más brillante

escritos son que casa Antonio Herrera.

 

Tanta pericia en peña es, castillera,

eclesial, claustral, histórica y andante

por rutas rayanas a la abundante

pesquisa hidalga, llana o comunera

 

que sólo en paisajes prosa supera.

Por saber sube, pinta y peregrina,

dibuja, mide, excava, oye e ilumina

 

hasta la última almena de una ruina,

de un palacio opulento o de una sierra,

estando con error en dulce guerra.

 

 

SEGUNDO SONETO

 

MÁS RECIENTEMENTE LE HE dedicado otro soneto, de peor factura, según mi criterio, pero también creo que acertado, disculpable y perdonable por los lectores y por el aludido en los versos, al cual refleja así:

 

DOCTOR EN PATRIMONIO DE LA HISTORIA

(A Antonio Herrera Casado, cronista provincial de Guadalajara y otorrinolaringólogo)

 

Doctor en patrimonio de la Historia

y Arte y Letras y Ciencias humanista.

Y en sus exposiciones buen artista,

ya sean por escrito o de oratoria.

 

Para el saber, incluso periodista

que entreabre las puertas a memoria,

con la luz de la voz hacia la gloria

que sembró el tiempo, de quien es cronista.

 

Templos eleva aún desde eremíticas

cuevas de la caliza al pie en ladera

de la Alcarria profunda… Analíticas

 

son las letras rayanas a frontera

de oscuridad de cales dolomíticas

que diagnostica bien Antonio Herrera.

 

TERCER SONETO

 

 

FINALMENTE, HACE UNAS fechas tuvo a bien Antonio Herrera Casado dedicarme a mí uno de esos sellos digitales que  realiza y difunde profusamente en sus redes sociales.

El sello versaba sobre el Alcázar Real de Guadalajara, el castillo de los reyes de Castilla y sede en dos ocasiones de las Cortes de Castilla y León que tenemos en Guadalajara, pero que se nos ha caído por el tiempo y por la acción de 23 trimotores de la aviación alemana de la Legión Cóndor el 6 de diciembre de 1936, esto es, cuatro meses antes del, éste sí, afamado bombardeo de Guernica de abril de 1937.

El bombardeo de los principales monumentos de Guadalajara (Palacio del Infantado, Alcázar Real y otros) y barrios obreros de la ciudad (el barrio de la Estación, por ejemplo) NO tuvo ningún motivo estratégico, sino que sólo fue para atemorizar a la población y para ajustar los instrumentos de tiro y ametrallamiento en vuelo bajo de los habitantes por parte de los trimotores nazis.

A diferencia del bombardeo de Guernica, que sí tuvo motivos bélicos (las tropas navarras y alavesas de Mola avanzaron en su camino a Bilbao dos días después) y que sí respetó los símbolos vascos, lo cuales fueron custodiados por una guardia de honor carlista navarra desde el momento de su toma, los monumentos de Guadalajara siguieron durante años en ruinas o lo siguen estando, como por ejemplo el Alcázar Real.

Alcázar o Castillo de Guadalajara que, dicho sea de paso, si se rehabilitara integralmente, y se recuperara también su valioso entorno, cosa perfectamente posible porque sus cimientos y su perímetro se hallan enteramente visibles, sí pondría a Guadalajara en el mapa del turismo de España, donde actualmente, no se encuentra.

Al Alcázar Real de Guadalajara le he dedicado este tercer soneto con el cual concluyo este homenaje al polígrafo máximo de Guadalajara, Antonio Herrera Casado.

 

ALCAZAR REAL DE GUADALAJARA,

con acróstico

 

Antes que este dolor de rocas ya sin esquinas

Lacere sus latidos, de largos lloros llenos,

Cofres viejos, recuerdos cortados, sordos truenos…

Aquí lucieron los tapices, las perlas finas.

 

Zozobra son hoy sobre mustios, lacios terrenos

Ahogados en polvo con manos asesinas

Rodales sin rocío que hundió almenas, colinas

REALmente deshechas, si ayer regios y amenos.

 

Del dolor eres reino hoy, Alcázar de Arriaca

En que una sola línea de ayer fiel destaca.

 

Guadalajara ya no es corte de los patricios

Ungidos edificios palaciegos. Indicios

 

Ay dolor!-, que ni Troya, ni Roma, ni Cartago

Daño del tiempo sufren indemnes, sin estrago.

 

A la vida de nuevo convoco, Alcázar regio,

LA JARA de tus muros, y en ese florilegio

 

que escriba Arriaca asimismo la caligrafía

de luces nuevas, arcos erguidos a renovada vía de vibrante y grande poesía,

RESTAURANDO GLORIAS Y EVITANDO TRAGEDIAS ES EL DESEO DE ESTE POEMA QUE CONTEMPLA LAS RUINAS DE TU ACTUAL SACRILEGIO.

 

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Juan Pablo Mañueco

Nacido en Madrid en 1954. Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid

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