Chávez cada vez que habla, lo hace de la abundancia del corazón. El personaje que se nos presento en 1998, y sobre el cual crecieron muchas fabulas alrededor, resultó ser real y hoy día se acerca a pasos agigantados al perfil de lo que muchos han llamado el neo-fidel del siglo XXI. Algunos de sus críticos opinan que “El caso es que el señor Chávez, protagonista de una intentona golpista en 1992 contra el gobierno democrático de Carlos Andrés Pérez, tiene mucha semejanza en su forma de actuar con su amigo e ídolo, Fidel Castro. Cuando el dictador cubano atacó el cuartel Moncada, sacrificando la vida de muchos jóvenes idealistas y hambrientos de acción, lanzó a la esfera nacional su persona como catalizador de los anhelos de un pueblo que estaba harto de otra dictadura corrupta y de que los partidos políticos no hicieran más para sacar al país de la situación imperante. Llevando a cabo una acción de choque, tan sangrienta como aquella, fue que Fidel Castro se dio a conocer a los cubanos. Hugo Chávez se trazó la misma estrategia y atacando el Palacio de Miraflores, sede de la presidencia de Venezuela, emprende un camino populista, al cual, con promesas y lecciones de historia, ha sabido atraer al pueblo de esa hermana nación, también cansado de desmanes de gobiernos anteriores. El ataque no tuvo éxito, pero, irónicamente, a esa misma democracia que lo dejó con vida y hasta lo puso en libertad, él la quiere exterminar”.
En un discurso reciente celebrado en la capital de la República lanzó su propuesta de la Reelección indefinida, disfrazada de democracia bajo la consigna de que el pueblo lo decida mediante un referendo. La voluntad del soberano es ley ha dicho y quedo establecido mediante una polémica sentencia de la antigua Corte Suprema de Justicia (Hoy Tribunal Supremo) en 1999 que le permitió disolver los poderes constituidos e iniciar el establecimiento de su régimen de facto. Asimismo acaba de advertir a sus aliados que esta tras la búsqueda del Partido único como mecanismo para adecentar y organizar definitivamente a los seguidores de la revolución bonita. Nada extrañaría de ganar cómodamente, según los sondeos realizados por algunas encuestadoras como “datanalisis”, que aseguran un resultado a favor del mandatario venezolano de 58-17,que la tesis unificadora de particular pase a ser una tesis general dado el alto margen de popularidad que tiene Chávez. Ya nos imaginamos al Líder Revolucionario justificando esta acción nuevamente bajo la tesis de que la mayoría y mucho más si es abrumadora, se impone, manda. Y allí lo tenemos. Unas veces de presidente, otras de pelotero y hasta de budha latino, recorriendo el mundo entero, llevando consigo las oportunistas reencarnaciones a sus muchas ideologías. En Venezuela es el más bolivariano, sueña con ser Bolívar, últimamente a redescubierto a Miranda; en China, el más maoísta, siempre dice haberlo sido; en los EE.UU, con los poemas de Whitman, recita a Kennedy, a Luther King, como le gustó Wall Street y la Gran Manzana y los exonera de culpa por tener el gobierno que tienen y en Cuba más fidelista que el propio Fidel. Los venezolanos tenemos que seguir mirando el espejo cubano con sus más de dos millones de exiliados regados por el mundo entero, con sus trabajadores en semiesclavitud, con su pueblo pasando hambre y muriendo en el estrecho de la Florida. Nuestros vecinos deben actuar como lo hizo Inglaterra cuando se percato de la realidad de la Revolución Francesa. El pan que ayer nos negaron los gobiernos anteriores a Chávez, vale menos que la libertad que poco a poco, nos suprime este gobierno y que cuando sea demasiado tarde, no se nos permitirá ni reclamar.

