«La primera víctima de la guerra es la verdad», es una conocida frase para iniciar intervenciones en recintos académicos, anteceder ensayos periodísticos y hasta matizar discursos políticos, sobre la labor de informar ante una situación inminente de conflicto social, civil o militar, y como reconocimiento de los obstáculos a superar cuando se trata de comunicar los hechos en circunstancias particulares como la guerra misma.
Hiram Johnson, el senador norteamericano que a propósito de la primera contienda mundial del siglo XX la pronunció, jamás imaginó que su observación se convertiría con los años, en una forma incontrastable de describir situaciones en las que la victoria parece lograrse a través de la manipulación de las informaciones y la mentira sobre los hechos, con el objetivo de doblegar a la opinión pública, desinformándola acerca de lo que verdaderamente ocurre.
De ahí la importancia del estudio que el Observatorio de Medios, en el año del referendo (2002) si mal no recuerdo hizo público sobre «La libertad de prensa y la Información veraz en Venezuela”. Del total de comunicadores que pueden estar trabajando en las empresas informativas del país cubriendo temas de orden público, paz, derechos humanos, y otros conflictos en el país, sobre todo lo relativo a las del Poder Político, fueron sondeados una cantidad importante de casos sobre la libertad de prensa y algunos aspectos de sus rutinas periodísticas.
Ante la difícil coyuntura socio política que vive Venezuela, es necesario conocer cuál es la apreciación que tienen los periodistas sobre la libertad de informar y la fuerza de los grupos de presión que muchos pueden sentir, en especial en regiones apartadas o provincias, donde cubrir informaciones relacionadas con acciones de los actores políticos puede constituirse en algo altamente peligroso. A su vez, y en otro sentido, existe la circunstancia agravante de que para muchos sectores sociales, la causa principal del deterioro institucional en Venezuela, está en la manera como los medios de comunicación «informan sobre los enfrentamientos y posiciones políticas o sociales y trivializan los hechos».
Aunque legítima la actitud crítica de la sociedad, resulta confusa e injusta a la hora de calificar la labor de muchos comunicadores en Venezuela, que en medio de amenazas y presiones de factores internos y externos al medio, se esfuerzan por informar sobre lo que está pasando en el país. Algún escritor de humor diría son los gajes del oficio.
Libertad de Prensa
La libertad de prensa, el derecho a informar, veraz y oportunamente sigue siendo uno de los elementos más preocupantes. Según cifras del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), 37 fueron asesinados en todo el mundo como resultado directo de su labor en el 2001. Esta cifra supera en 13 el número de comunicadores muertos en el año inmediatamente anterior en parte, por la guerra que se libró en Afganistán, donde murieron 9 periodistas.
El segundo país en la lista, es Colombia con tres profesionales asesinados en el 2001. Este dato es relevante cuando se contrasta con las presiones que reciben quienes trabajan en medios de comunicación colombianos, puesto que de cada 10 consultados, 3.5 reconocieron que en último año han sido advertidos por lo que hacen. En Venezuela, a Dios gracias estamos muy lejos de esta realidad, empero el cambio de roles de los comunicadores para informar u opinar del proceso a protagonistas con ambiciones políticas hace muy difícil a mi juicio establecer un parámetro serio a futuro sobre este particular. Muchas de sus opiniones lejos de mantener un rol de centro, objetivo y equilibrado, se ubica en los extremos contribuyendo al aumento de la tensión social. Si creemos que hay presiones y abusos pero todavía tenemos la posibilidad de denunciarlos.
El Rol de los periodistas, comunicadores sociales y en general todos los que hacen uso diario o permanente de los medios debe estar bien definido. Los medios de comunicación mucho más a raíz del caso RCTV siguen actuando como Partidos Políticos. Peor aún, sin saberlo quienes los defienden, subliminalmente profundizan el lenguaje anti partido y promueven un nuevo liderazgo que quieren crear de la noche a la mañana. He allí el mal de la oposición: su razón de ser es solo la defensa de los medios. A veces me pregunto ¿Y es que si a Chávez se le ocurre cerrar Globovisión, entonces desaparecen los partidos y sus plataformas