La Muerte Nuestra Compañera Parte II


Dedicado a los miles de venezolanos que mueren todos los días víctimas de la violencia y en especial a mi hermana Osiris.
OSIRIS

Sin ánimo de parecer cursi, cuando originalmente escribí este artículo en Febrero del año 2006, jamás me imagine que apenas un mes después yo estaría integrando parte de las estadísticas criminales del país. Mi hermana Osiris, de apenas 33 años, casada con un hijo, fue muerta por ocho tiros para robarle su vehículo. A más de un año de su muerte, presos dos de los autores, aun mi familia y yo no hemos encontrado la tan ansiada justicia y mucho menos la paz para aceptar la desaparición física de un ser tan extraordinaria como ella.

I PARTE
Se leen en www.angelmonagas.blogspot.com y www.angelmonagas.blog.com.es 24 y 26 Febrero 2006 respectivamente:
“Nos persiguen las imágenes de los varios, de los miles de muertos, que son reportados todos los días del año por lo diferentes diarios que circulan por el país, al igual que el resto de los medios de comunicación. El parte no puede ser más dramático: dos, tres, cuatro… la cifra no importa, lo cierto es que todos los días en esta ciudad de este Estado Zulia, en esta Venezuela, ubicada al norte de América del Sur, suceden los más abominables y repugnantes delitos fundamentalmente en contra de Mujeres y niños, y cuanto a los hombres, los taxistas o conductores de transporte público son las víctimas preferidas y no exclusivas de la delincuencia en esta latitud del planeta. Cada delito guarda su singularidad y particularidad. Cada quien hace su juicio personal sobre cuál ha sido o es el más repugnante de los delitos cometidos, o cual ha generado mayores reacciones en la sociedad.
La inseguridad se ha convertido en los últimos años en el tema de conversación numero uno entre las personas que viven en este país. Superando sin lugar a dudas, a los temas políticos o los de la farándula, que son la mayoría siguiente en la preferencia de los “devoradores de noticias” y del común de la gente en general. El tema además ha motivado novelas, libros y enciclopedias completas para tratar el tema de la violencia y de la delincuencia que azota a las ciudades. La Región Capital y la Región Zuliana son dos de las zonas, donde el índice es mayor. Y es que el hecho delictivo en esta nación no respeta clases sociales: le pasa al de escasos recursos económicos (el pobre o pata en el suelo como aquí le dicen) y también al pudiente o rico, de ingresos superiores, a pesar de pagar guarda espaldas y costosísimos dispositivos de seguridad. En Venezuela, se dice como en aquella vieja novela de la televisión mexicana “Los ricos también lloran…”. Yo le agregaría “Y como los hacen llorar…” Y es que, la industria del secuestro en sus varias modalidades, es el mejor negocio. No dudamos en afirmar que en esta materia no tenemos nada que envidiarle a los mexicanos ni a los colombianos. En este renglón no somos tercermundistas ni mucho menos “subdesarrollados”.
Desde hace algunos años he venido estudiando el tema de las continuas muertes que se presentan en esta ciudad producto de la violencia, en sus más universales formas pero haciendo énfasis en las que el resultado de un hecho delictivo: Robo (término jurídico) o asalto a mano armada (término periodístico), hurto, secuestro, entre otras figuras delictivas. Y es que la riqueza del delito en Venezuela es abundante. Aunque muy probablemente en algunas modalidades nos superen países como Colombia o Brasil: Tal es el caso de la muerte por encargo o “sicariato”, el ajuste de cuentas entre pandillas, o la exterminación de depredadores sociales o Brigadas de la muerte, que por la noche salen a reducir el número de indigentes en las grandes ciudades.
La muerte de ROSINA hoy, joven talentosa hija de esta tierra o ayer de Pedro o Juan, o la de un niño para proteger a su padre, o la de una madre para proteger a su hijo, causa en nosotros las más variadas formas de sentimientos. La opinión pública reclama justicia y señala culpables pero lo más grave de todo, y que se oculta como el más peligroso de los enemigos de la sociedad moderna es la costumbre, lo cotidiano del hecho que nos hace conformarnos y aceptar el resultado de las deformaciones de un desarrollo mal concebido y que para nosotros no hay solución real y efectiva a este problema. Incluso cada vez se hace más complicado el asunto y es que la delincuencia se está haciendo parte con más frecuencia del comportamiento infantil y las sociedades modernas lejos de resolver o atender la causa o el fondo del problema, lo atacan atribuyéndole consecuencias jurídicas a algunos actos de la minoridad. En España, cuyo modo de vida, desde nuestro punto de vista, solo era perturbado por los actos terroristas de los seguidores de la autonomía vasca, hemos leído algunos reportes que hablan sobre la aparición de este fenómeno que es de vieja data en este joven continente. Por supuesto en Europa aun no lo observan como un hecho cotidiano o “normal” por así decirlo y es lógico que sea así, pues su estándar de vida es superior al nuestro en cuanto a inseguridad se refiere pero es evidente que el problema subyace en una sociedad, que por su longevidad, tiene muchas más lacras sociales que la nuestra.
En Venezuela, y en especial en el Zulia, cuando una persona es víctima de un hecho delictivo y sale con vida del asunto, la gente suele decir “tuvistes suerte” (versión coloquial de lo que debiera decirse como “Estas de suerte o tienes suerte”) a pesar de que hallas perdido una fortuna en bienes o en dinero en efectivo.
Sin embargo, y en virtud de lo expresado en esta primera parte, no dudo en afirmar que “LA MUERTE ES NUESTRA COMPAÑERA” y todos los días, cuando dormimos o cuando nos despertamos, cuando salimos al trabajo o cuando nos quedamos en casa, estamos participando en un sorteo diario que decidirá al final tu destino y que yo he bautizado LA RULETA DE LA MUERTE. Esta semana el número le toco a ROSINA, mañana tal vez a usted, o a mí, Dios quiera que no, igual da a veces porque vemos morir al vecino, al amigo, al desconocido como cuando vemos esas películas donde muere mucha gente, así de indiferente nos estamos volviendo, solo que esta es la vida real, aquí el héroe (usted o yo) puede fallecer al primer disparo pero de eso hablare en otra entrega de este blog”
Segunda Parte
Una cosa es segura, nadie está preparado para enfrentar la desaparición física de un ser querido. Por lo menos, los seres humanos normales no lo estamos y menos aún, cuando esa ausencia ocurre de manera violenta. Son muchísimas las muertes, basta con visitar esta página web del Diario La Verdad http: www.laverdad.com/search-asp?apl=1&dcat=12 , para evidenciar cuanto de cierto hay en el título de este artículo. La muerte de dos niños, Adriana y Hernán Urdaneta, de 8 y 5 años respectivamente, por defender a su amado padre, como muchas otras, como la de Rosina, quien fue mi inspiración original, de variados matices y particularidades me hacen comprender que yo tenía razón y que la muerte de mi hermana, es una cifra más, una estadística más, un número más.
Mi familia, como la suya si fuere el caso, no es la misma. Todo ha cambiado para nosotros. La tristeza escondida detrás de nuestros rostros y mostrada de vez en cuando por una lágrima del recuerdo, en el devenir constante de los días me obliga a enfrentar un hecho irreversible: Nada será igual. Viviremos por supuesto, si Dios quiere. Reiremos, disfrutaremos hasta donde la vida nos lo permita. Pero ninguno de nosotros y en especial su madre, sus hermanas, no serán las mismas jamás. Consuelo, resignación, palabras hasta ayer desconocidas hoy forman parte del reto de reconstruir una familia feliz, cristiana, ejemplo de alegría, de unidad, ante la marca que ha dejado la voluntad de otro ser humano con su acto de violencia. La huella de Osiris es imborrable, ella murió por cierto para cubrir a su único hijo de los disparos de los agresores. Ella murió mostrándonos cuan profundo es el amor de una madre por un hijo.

POR AHORA
Siguen muriendo venezolanos o extranjeros residentes en el país. Acusaciones van y vienen como la muerte misma. Opiniones, estudiosos, políticos, todos opinan. Nadie resuelve. Hoy un funcionario del único gobernador perteneciente a la oposición está en el tapete de los señalados como responsable de parte de lo que ocurre. Pero en la capital y en los otros estados, son gobiernos “revolucionarios” y no vemos nada distinto a lo sucedido en el Zulia. Hoy el caso del maletín, de los dólares, de la Constitución Nueva, de la corrupción en PDVSA, entre otros, ocupa los primeros lugares de la opinión. Paralelamente siguen muriendo niños, jóvenes, madres, padres de familia, en manos de la inseguridad. Tienen que vivir un hecho como este para reaccionar. No es la consecuencia de una mala política. Todo lo contrario no hay una efectiva política pública para combatir la primera causa de muerte de los venezolanos. No hay voluntad política para hacer de este el verdadero y real problema de una nación que muestra cifras similares a las ocasionadas por la guerrilla colombiana, por la situación de IRAK o por la guerra de Bosnia-Herzegovina. Posiblemente lo mío sea mediático, dirá uno afecto al gobierno. Es la verdad, dirá otro de la oposición agregando que el Gobierno no hace nada. Lo cierto es que mi familia y yo, lo estamos viviendo porque luego del hecho esta la captura de los criminales, el juicio que ha sufrido los mil y un tropiezos. Revives cada cierto tiempo los hechos y vuelves nuevamente a torturarte y buscar explicaciones que no encuentras.
La muerte de mi hermana OSIRIS, ha encontrado justicia, lenta y en consecuencia poco justa pero justicia al fin. El Estado Venezolano en esta fase muestra la mayor de las ineficiencias. A pesar de mis relaciones, soy abogado, escribo para la prensa regional, conduzco un programa de opinión en Radio y TV, soy Diputado, profesor de Derecho en la Universidad y eso no ha sido suficiente para acelerar la velocidad de la Justicia. La burocracia se come a los llamados Juzgados de Control y de Juicio, en el CICPC sin dinero no eres nadie y la complicidad de policías, abogados, funcionarios, entre otros, dan nauseas y ganas de ponerse a llorar pero de rabia, ante la impotencia que te produce un sistema paquidérmico, obsoleto e insensible.
En este país petrolero, que ha tenido los ingresos más grandes de este siglo, se invierte en muchísimas cosas. Eventos deportivos, fiestas, conmemoraciones, donaciones a otros países por citar solo alguna de ella. De nada nos sirve tener un barril de petróleo a 60, a 70, a 80 o más si no lo podemos disfrutar. No hay voluntad política ni seriedad política para ello. En un país con instituciones fuertes, donde funcione la democracia como debe ser, ya varios funcionarios hubiesen sido destituidos y presos ante la colosal cifra de muertos por la inseguridad. Pero no en este país. Si lo hace el Gobierno no sirve y si lo dice la oposición es “golpismo”.
CONSIDERACIONES
Si la muerte de Osiris, de Rosina, de Adriana y Herman, y de miles de otros contribuye a elevar la discusión sobre la inseguridad de los intereses particulares de cada actor político involucrado en la solución, a los intereses de un colectivo esperanzado, ávido de justicia, habrán tenido razón de ser sus corta presencias en esta geografía del planeta.
El Presidente Chávez vive señalando que nos hemos liberado del “Imperio Gringo”. Que durante 100 años fuimos una colonia norteamericana. Que nos hemos independizado a costa de sangre. Hoy somos colonia del hampa y los únicos libres son los delincuentes, los narcotraficantes, la guerrilla de las FARC que entra a nuestro territorio y mata y secuestra como le da la gana, al igual que el paramilitarismo. La sangre que corre es la de venezolanos y venezolanas de segunda porque solo los de primera gozan de seguridad. Pregunte a estos venezolanos si prefieren vivir en una colonia con seguridad o en un país “libre”, pero libre para unos pocos porque desde hace tiempo que perdimos las calles y lo espacios públicos. Hablan del desarme por un lado y por el otro arman a grupos civiles para una guerra con EEUU, cuando la verdadera guerra hace mucho que empezó y esos sí que están armados.
EPILOGO
Yo al igual que muchos otros compatriotas ando armado porque ya no solo te quitan el vehículo o te secuestran, también te quitan la vida. Todos los días salgo pensando que me voy a enfrentar a una situación de peligro. Los expertos en seguridad hablan de que el problema es fundamentalmente de orden sicológico pero la cifra que yo veo y que como muchos he ayudado a aumentar, me habla de una realidad que se impone todos los días: La muerte nos acompaña día y noche. Sigue siendo una suerte de lotería vivir en este país. Terminó preguntando y no me cansare de hacerlo a viva voz donde pueda y mientras pueda, en silencio a Dios, a los recuerdos de los que he visto morir: ¿Cuántos venezolanos, cuantas venezolanas más, tienen que morir para que quienes gobiernan o tienen la responsabilidad de hacerlo hagan de esto su prioridad? Ojala y no sea por la misma vía que yo he llegado a estas conclusiones.
En tu honor amada hermana, he escrito y lo seguiré haciendo porque si algo calmara esta sed que tengo, esta rabia que me da no verte y no poder disfrutar de tu risa, de tu presencia, de tu amor, del dolor y de la impotencia que tengo al ver como tu hermana y tu madre siguen llorando como el primer día de tu ausencia, será el lograr hacer del problema de inseguridad el número uno de la gestión del Presidente, de los Gobernadores y de los Alcaldes. Seguro estoy que si el Presidente Chávez le pusiera a este problema el mismo empeño que le ha puesto a la conformación del PSUV, la conquista de los espacios exteriores, los convenios y la relación con Cuba, el discurso anti Bush, tendremos una verdadera revolución. Que surja la misión Vida o Misión Sobrevivencia o el programa cero delincuencia. Que tengamos una patria libre pero de choros, de delincuentes, de cobra peajes, de mata choferes, de violadores de mujeres y de niños, de pandillas. La única manera de mejorar la calidad de vida de un pueblo, es garantizándole la vida. Los demás esfuerzos son válidos, sin embargo resultan extemporáneos y fuera de lugar. Tengo Fe en que abandonaremos los partidos y haremos de esto una batalla que nos unirá a todos porque si la perdemos, todos también sufriremos sus consecuencias.

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Ángel Monagas

Nacido el 12 de Mayo de 1963, Angel José Monagas ha sido Productor, locutor y comunicador de varios programas de radio desde 1983

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