La tensión y la angustia que viví viendo «Mia Madre» fue incesante, tan solo con ciertos toques de humor histriónico de John Turturro, absolutamente geniales, que me evadían de un contenido tan duro como real.
El recorrido corto de una madre que se te va escapando, entremezclado con el trabajo de un film surrealista en donde nadie entiende nada, con una separación forzosa y una relación complicada con su hija, forman una bomba difícil de asimilar para Margherita Buy, que también hace un papel relevante.
Muy buena, pero muy triste.
4****