Acción, tiros, persecuciones, golpes, torturas y… poco más.
Un guion simplón, una actuación plana de su protagonista, Dylan O’Brien, y una dirección de Michael Cuesta sin fuerza, aunque está bien filmada, hacen que sea una peli mediocre y sin ningún interés que no sea entretenerte viendo escenas violentas.
Si te gusta este tipo de películas pues vete a verla. No busques nada más.
1 ★