
Maravillosa, dulce y profunda, el director y guionista Alexis Michalik hace un elogio al teatro, a la literatura, al cine y, en definitiva, al proceso de creación de un artista.
Basada en la historia de `Cyrano de Bergerac´ y en la manera en cómo su autor Edmond Rostand pudo llevar a cabo aquella obra inmortal, la película es deliciosa y tiene un ritmo que va de menos a más, como debe ser, creando una atmósfera especial que se adueña de nuestro espíritu y nos hace coger fuerzas para no dejar de crear y volver a crear, buscando la inspiración a cada instante, como debió de hacer Rostand en aquellos estertores del S. XIX en París, en la sugerente Belle Époque.
Una muestra excelente de un cine cautivador e inteligente. Muy aconsejable, sobre todo si eres una persona con ganas de cambiar el mundo y de conseguir lo inimaginable. Lo único malo es el título, nada provocativo.
No dejes de ver los créditos de salida, que traen sorpresa.
4½ ★★★★½