Extraña historia donde una abuela, su hija y su nieta, interpretadas por Robin Nevin, Emily Mortimer y Bella Heathcote, están atrapadas entre los muros de una casa diabólica, llena de pasillos interminables y puertas que no se pueden abrir.
La dirección y el guión es de Natalie Erika James, que adolece de un inicio lento y anodino.
En la segunda mitad es cuando realmente empieza el terror, especialmente con las inquietantes apariciones de una abuela que tiene algo raro en su cabeza que tienen que averiguar sus herederas.
No es un film que de mucho miedo y la realizadora no aprovecha una situación asfixiante que podría dar más de sí.
2**