Recordando el ejemplo de la niña sueca Greta Thumberg, una activista medioambiental que quiere cambiar el mundo y hacerlo más verde, el director y coguionista Louis Garrel cuenta una historia entrañable (en un principio), que te llega al corazón.

Una legión de niños del planeta buscan financiación para crear proyectos ecológicos y conseguir que la vida no se extinga, pero para ello utilizan medios poco ortodoxos, incluso piensan en acabar con la mitad de la población con posibilidades de procrear.
Aunque el contenido es esperanzador, y está muy bien que se traten temas tan importantes, el film no aguanta el metraje, a pesar de ser reducido, y se convierte en un disparate demagogo difícil de creer, donde tan solo Laetitia Casta da la talla.
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